El espectáculo de medio tiempo del Supertazón está hecho para un unicornio pop. Tras veintiún años de carrera musical, Jennifer López está lista para adueñarse del escenario.
Por ahí de 1998, cuando Jennifer López disfrutaba de la ovación de los críticos por su actuación al lado de George Clooney en la sensual película de suspenso dirigida por Steven Soderbergh, Un romance peligroso, la actriz en ciernes se acercó a su mánager y le expresó una idea poco convencional: quería grabar un álbum.
En una entrevista reciente en “CBS Sunday Morning”, López recordó que él no fue muy alentador con su respuesta: “Mira, ya no te tomarán en serio como actriz si grabas un disco, ¿por qué no mejor solo te dedicas a la actuación por ahora?”. Esa no era una opción. La experiencia de interpretar a la cantante del género Tex-Mex Selena Quintanilla-Pérez en una película biográfica de 1997 había encendido la vieja chispa. “Una vez que hice la película Selena, pensé: ‘No, sí lo voy a hacer’”, dijo con un destello en su mirada.
El 2 de febrero, López estelarizará el espectáculo de medio tiempo del Supertazón junto con Shakira, uniéndose al legado de Beyoncé, Lady Gaga, Madonna y Katy Perry.
A estas alturas, su estatus de artista multidisciplinaria y estrella políglota de la cultura pop se siente tan inevitable que puede ser fácil olvidar todo lo que se jugó en 1999 cuando sacó su primer álbum, On the 6. Un artículo del diario Los Angeles Times (el título era algo así como “La vida no es loca para ella”) preguntó por qué López “interrumpiría su prometedora carrera en el cine durante más de un año para grabar un disco”. (Es difícil pensar en un ejemplo actual que nos sorprenda tanto: ¿tal vez si Timothée Chalamet anunciara que va a dejar de actuar un rato para concentrarse en sus proyectos de rap?). Incluso en los últimos días del auge de la industria discográfica, la carrera musical de J. Lo no era para nada un éxito garantizado.
A su siguiente álbum, J. Lo, de 2001 le fue aún mejor, y su debut en el primer lugar de las listas de lanzamientos discográficos la hicieron la primera persona en la historia en tener al mismo tiempo un álbum en primer lugar y una película en primer lugar (Experta en bodas).
Sin embargo, de alguna manera, la profecía del mánager se volvió realidad. Digamos que Experta en bodas no tenía la calidad de Un romance peligroso: la comedia romántica simplona y predecible que le pedía a su público que creyera que Jennifer López era de ascendencia italiana ahora tiene una puntuación de 16 por ciento en la página Rotten Tomatoes. Le seguiría Gigli, y no hace falta decir más al respecto. Al buscar una carrera en el mundo de la música pop y, por lo tanto, una identidad menos solemne y obediente que la de una “actriz seria”, López dio a entender desde el principio que era demasiado inquieta para apegarse a las reglas de Hollywood. De cualquier manera, la música pop le ofrecía a López más flexibilidad: no es que los papeles protagónicos les estuvieran lloviendo a cántaros a las latinas, y faltaba más de una década para que comenzaran las conversaciones serias sobre la diversidad en la industria cinematográfica.
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