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Cuanto antes se deja de fumar, más beneficios se obtienen.

El consumo de tabaco no solo afecta la salud del fumador sino también la de los que lo rodean. La exposición al humo de tabaco ajeno causa un 30% de aumento en el riesgo de infarto y de cáncer de pulmón en los no fumadores. En los niños, la exposición es particularmente dañina provocando problemas respiratorios, infecciones del oído y el síndrome de muerte súbita del lactante. Las embarazadas expuestas también pueden sufrir complicaciones. Al dejar de fumar estos riesgos desaparecen.

Dejar de fumar tiene un beneficio inmediato, incluso en los fumadores empedernidos, pero el cuerpo necesita al menos entre 5 y 10 años, y en algunos casos hasta 25, para que el riesgo cardiovascular sea tan bajo como el de una persona que nunca ha probado un cigarrillo.

Así lo asegura un estudio publicado este martes en la revista «Journal of the American Medical Association» ( JAMA), que revela que los grandes fumadores (aquellos que han fumado al menos un paquete diario durante 20 años) pueden reducir su riesgo de enfermedad cardiovascular (ECV) en un 39% en los cinco años siguientes a dejar de fumar.

Pero para conseguir un riesgo al nivel de alquien que nunca haya fumado se necesita mucho más tiempo, un dato que choca con lo que se creía hasta ahora.

«La calculadora de riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica es utilizada actualmente por muchos médicos para ayudar a evaluar el riesgo en sus pacientes. Esta calculadora considera que el riesgo en exfumadores que lo dejaron hace 5 años es similar al de los que nunca fumaron, que es una duración de tiempo más corta que la que observamos nosotros», señala a ABC la autora principal del estudio, Meredith Duncan, que dirigió los análisis para la División de Medicina Cardiovascular del Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt.

 

Siga leyendo este interesante estudio en  ABC salud

 

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