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Expertos consultados por TalCual coinciden en que las sanciones impuestas por EEUU contra funcionarios de Maduro no solo han afectado la política internacional del gobierno sino que también han quebrado la moral interna del oficialismo .


El régimen de Nicolás Maduro ha asegurado estar más fuerte que nunca. Sin embargo, luego de la última ronda de sanciones que la administración de Donald Trump impuso sobre el gobierno de Venezuela, importantes empresas de sus países aliados han ido “tirando la toalla”.

De acuerdo con información de la agencia Blomberg, por primera vez en más de diez años la compañía energética más grande de China rechazó la compra directa de petróleo venezolano. Citando a fuentes anónimas, el medio señala que la Corporación Nacional de Petróleo de China (CNPC), a través de su filial PetroChina, habría desistido de cargar cerca de cinco millones de barriles de petróleo tras las sanciones estadounidenses.

Tras las medidas de Trump el banco más grande de Turquía, Ziraat Bank, le dijo adiós a las relaciones que mantenía con el Banco Central de Venezuela. Esto sin aportar mayores detalles de las causas.

Fisuras que se expanden

Para el internacionalista Gerson Revenales las sanciones impuestas contra Maduro y los funcionarios de su cúpula han dado resultados y paulatinamente han ido cercando más al oficialismo venezolano. Estima que desde el punto de vista internacional, la “operación tenaza” que ha implementado el presidente Trump ha causado un efecto envolvente que ha dejado sin sitio para dónde mirar al Ejecutivo venezolano, pues afirma que se ha logrado una coalición mayor que en la segunda guerra mundial.

Revenales argumenta que del grupo de los ocho países más poderosos del mundo, siete dan su respaldo al presidente de la Asamblea Nacional (AN) Juan Guaidó, quien asumió como presidente encargado del país el 23 de enero pasado.

El experto señala que incluso del Grupo de los 20 gran cantidad de naciones se han sumado a desconocer a Maduro.

Para Gerson Revenales las sanciones han sido cada vez más fuertes y en escalada. Explica que la presión sobre la administración de Nicolás Maduro se ejerció desde 2014 cuando el entonces presidente Barack Obama “comenzó con la defensa de los derechos humanos y luego en 2015, cuando se declaró al gobierno de Venezuela como una amenaza”.

Afirma que desde entonces han sido evidentes las pretensiones del gobierno de señalar que EEUU amenazaba al país. “Las amenazas eran en cuanto al narcotráfico o por el uso de la moneda estadounidense para cometer actos de corrupción y no para una invasión”, explicó.

Las medidas restrictivas impuestas sobre el gobierno de Maduro han dado sus efectos a nivel internacional, señala el internacionalista. Incluso asegura que tras el anuncio de estas sanciones, el accionar extranjero en pro de la democracia venezolana ha tenido mayor agite.

Pero el impacto de estas medidas no solo ha incidido en las alianzas extranjeras del régimen de Nicolás Maduro, sino que también han levantado sospechas en más de uno. “¿Qué se busca? Debilitar financieramente al gobierno, pero también quebrar la moral de los altos mandos”, considera el experto. En este sentido, alega que las sanciones también han generado su efecto en el punto de vista interno.

“Ese muro de contención que existía comienza a resquebrajarse gracias a las políticas que no son lo que el gobierno señala de invasión. Se busca que Maduro comprenda que el tiempo se le acabó y que se le están dando opciones para una salida honrosa y no sea a través de la propia convulsión del país”, dice.

¿Inmolarse?

“Pocos están dispuestos a inmolarse por Maduro”, dice el presidente del Colegio de Internacionalistas de Venezuela, Juan Francisco Contreras Arrieche, quien afirma que las medidas internacionales cada vez le dejan menos opciones al Ejecutivo.

“Ninguno de los gobernantes del club de los violadores de los derechos humanos que lo apoyan podrán salvar al gobierno de algo que es inminente: la debacle del país”, manifiesta.

Afirma que las sanciones de EEUU pusieron al Ejecutivo contra las cuerdas, comenzando por el hecho de que muchas empresas, “sobre todo de países democráticos”, le darán la espalda al gobierno y esto podría ocasionar que la situación se ponga más compleja para el régimen.

A su juicio, con las medidas estadounidenses se evidenció la incapacidad de Maduro de gerenciar el país

Contreras Arrieche señala que sería inviable para el gobierno pretender creer que países como Cuba o Nicaragua lo ayudarán a salir de la situación en la que se encuentra. Opina que “lo serio sería replantear las cosas y no procurar perpetuarse en el poder con pañitos calientes”.

El internacionalista sostiene que el gobernante de Venezuela y su cúpula de funcionarios están cerrando las puertas a una salida honrosa para ellos.

 

 

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