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Freddy tiene 30 años y anhela formar una familia, pero para él este deseo ordinario viene con desafíos únicos. Él es un hombre transgénero.

Decidir llevar a su propio bebé llevó años de búsqueda del alma, pero nada podría prepararlo para la realidad del embarazo, como una experiencia física y una que desafía la comprensión fundamental de la sociedad sobre género, paternidad y familia.

Cuando llegó a los 30 años, Freddy McConnell se dio cuenta de que había llegado el momento de formar una familia.

«No solo a las mujeres les surge el instinto maternal», dice este joven británico cuyo camino hacia la paternidad fue retratado por el documental Seahorse que se presenta esta semana en la BBC.

Lo que hace diferente a la historia de McConnell es que tras haber hecho la transición de mujer a hombre hace algunos años, dio a luz a su bebé.

No fue una decisión fácil, pero tener su propio hijo era «lo más pragmático, la opción más simple», dice el periodista que trabaja para el medio británico The Guardian.

Congelar óvulos y conseguir un vientre de alquiler o iniciar un proceso de adopción (sobre todo como hombre transgénero soltero), apunta, no siempre resulta un proceso exitoso.

Tratamiento

En una entrevista con The Guardian, McConnell recuerda su infancia feliz pero compleja, a raíz de sus problemas de identidad de género.

De pequeño, McConnell experimentó disforia de género, un término que se utiliza para describir la ansiedad que sufre una persona que se identifica con el género opuesto al que nació.

Como les ocurre a muchas personas transgénero, fue víctima de bullying en la escuela y de las burlas crueles de sus compañeros, porque su comportamiento no se correspondía con el que se esperaba de una niña.

 

 

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Vea el tráiler de  Seahorse , un nuevo documental de larga duración producido en asociación con The Guardian, sobre la búsqueda pionera de un hombre trans para comenzar su propia familia en THE GUARDIAN

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