A Leonardo DiCaprio le encantaría ser presidente de Estados Unidos. Ese poder lo aprovecharía para contribuir a detener el calentamiento global y evitar que desaparezca la humanidad, la auténtica especie en peligro de extinción, según advirtió.

Su activismo en defensa del medioambiente se ha convertido en la otra actividad fundamental en la vida de este actor de 45 años – los cumplió este 11 de noviembre – y ganador del Oscar en 2015 por su papel en El renacido.

Fue Al Gore, vicepresidente de Estados Unidos entre 1993 y 2001, quien convirtió al actor en un militante de la defensa del medioambiente, tarea para la cual ha prestado su imagen y ha creado una fundación que ya tiene 20 años y que lleva su nombre.

De todas esas iniciativas la que más le llena de orgullo es el apoyo brindado a las comunidades indígenas, que son “las que realmente están en el frente, las que se juegan el tipo”.

“Lo que está pasando en Brasil, por ejemplo, donde el Gobierno no solo quiere instalar en el Amazonas diques hidroeléctricos, sino que está alterando la minería y la ganadería, es muy preocupante”, dijo Leonardo DiCaprio en una entrevista exclusiva con el portal español Ethic.

“Se está destruyendo la forma de vida tradicional de esta gente. Hablamos de los últimos pulmones de la Tierra. Necesitamos apoyar a estas tribus indígenas porque son las únicas que defienden estos lugares y evitan que desaparezcan para siempre. Estas tribus luchan no solo por su supervivencia, sino por el hábitat y la biodiversidad que existe en sus tierras”, agregó.

Una película cambió su vida

El protagonista de Titanic contó que conoció a Gore a finales de los noventa y que ese encuentro cambió su vida.

“Él me educó, me explicó qué es el calentamiento global, cómo contribuimos a él. Su película me produjo un profundo impacto”, dijo refiriéndose a Una verdad incómoda, trabajo que mereció en 2007 el Óscar como mejor documental largo.

A partir de allí trabajó no solo con Gore, sino también junto a los expresidentes Bill Clinton y Barack Obama en defensa del medioambiente. A esta lucha DiCaprio ha aportado más de cien millones de dólares para la ejecución de 200 proyectos en 50 países, centrados en la conservación de áreas salvajes, los océanos, el cambio climático y los derechos de los indígenas, entre otras áreas de actuación.

La humanidad, una especie en extinción

Pero con la llegada de Donald Trump la posición de Estados Unidos tuvo un cambio radical, al punto de retirarse del Acuerdo de París, adoptado dentro del marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que establece medidas para la reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI).

“Me encantaría ser presidente de Estados Unidos para cambiar nuestras políticas. Nos estamos quedando atrás. Somos los que más contribuimos al calentamiento global, representando tan solo el cinco por ciento de la población mundial. Aprovecharía la presidencia para que este país invirtiera cuanto hiciera falta en tecnología verde. Conseguiría aprobar unas cuantas leyes y después me volvería a casa…”, reveló DiCaprio a Ethic.

“La tragedia es que vivimos en un mundo de extinciones. Podríamos perder entre un tercio y la mitad de las especies del planeta en los próximos cincuenta o cien años. Pero la auténtica especie en peligro de extinción somos nosotros. El planeta sobrevivirá, pero la humanidad posiblemente no. El error fundamental que hemos cometido como especie es pensar que somos seres independientes de la naturaleza. Ella nos creó. Por eso hay que respetar sus reglas de juego. Hay que aprender de nuevo a jugar. Como civilización nos encontramos en un punto crucial”, advirtió Leonardo DiCaprio.

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