La era Sanders II

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Por Vicente E. Vallenilla

Hace cuatro años indicamos, durante las primarias del partido demócrata en EUA, que el senador Bernie Sanders tenía una plataforma política que trascendería más allá de ese proceso, y eventualmente más allá de la elección presidencial, porque ese  planteamiento -inédito a ese nivel- parecía despertar entusiasmo en parte de la juventud y ello podía convertirse en un punto de inflexión en el partido demócrata y en la política doméstica como un todo, donde el debate clásico se extendía desde lo “conservador” hasta lo “progresista” o centro-izquierda; nunca hasta lo “socialista”. De modo que aquel giro a una izquierda plus, no nos parecía que entraría en el olvido por la retirada de Sanders, sino que ese movimiento podría más bien intensificarse en el futuro.

El programa del senador Sanders proponía salidas revolucionarias a problemas esenciales que el estado liberal establecido no parecía afrontar o no podía ideológicamente resolver. El programa creó una conmoción limitada, pero que posiblemente obligó a la precandidata Clinton en forma tímida a tomar algunas de aquellas propuestas. Sanders perdió la nominación, pero había dejado el mensaje incorporado en el debate político. vid. La era Sanders.

Ha transcurrido todo un período presidencial con firme empuje a la reelección del presidente. El senador Sanders está allí de nuevo, repitiendo su plataforma con adaptaciones, buscando la nominación de su partido.

La coyuntura política nacional e internacional en el 2020 está lejos de ser aquella de los días del presidente Obama que hoy lucen bucólicos en comparación además con lo telúrico del presente.

El sistema internacional enfrenta cambios y EUA avanza en el marco de las premisas establecidas con claridad cristalina en el programa de gobierno actual, las cuales si ya eran antagónicas a la plataforma del precandidato Sanders en su versión 2016, ahora lo son mucho más en la v. 2020.

De modo que su renovado, pero persistente planteamiento va a sacudir aun más los cimientos de la política doméstica, si es que es elegido por el partido demócrata.

Algunas consideraciones

*En primer lugar, la coyuntura política en EUA indica que hay un país más dividido que en el 2016. Por una parte, el presidente Trump está consustanciado con un grueso grupo de votantes que aspira a que el país retome el camino del país líder, de la libre empresa en marco nacionalista, propiedad privada, no intervencionismo, democracia liberal dirigida, estado de derecho protector y garante del sistema político; rol de hegemonía mundial. La evidencia indica que Trump ha satisfecho las expectativas de esa parte de la población, según lo indican las estadísticas de apoyo a su gestión. Por el otro, un sector de la población radicalmente opuesto a esa política. Allí encuentra asidero el partido demócrata con sus variantes.

Además, estimulando la dialéctica están las redes sociales y medios de información participando abiertamente e inclinados hacia uno de los dos lados. La actividad parlamentaria definida por su confrontación partidista.

*Segundo. El partido demócrata tiene que escoger un candidato. En lo ideológico. Sanders concuerda con la senadora E. Warren en lo substantivo, pero lejos de Michael Bloomberg, o de los aspirantes P. Buttigieg o de Amy Klobuchar, quienes no se asimilan a la corriente más radical.

*Tercero. La interacción internacional se ha ido intensificado. La dinámica política en EUA y la formulación de una política exterior norteamericana sin precedentes, en su forma y fondo, ha tenido consecuencias en las políticas exteriores de otros estados y como resultado ha sido de enorme impacto en la política internacional (entiéndase esta última como la totalidad de las políticas exteriores en interacción y conflicto). De modo que se ha establecido una nueva generación de relaciones entre el resto de la comunidad internacional y los Estados Unidos. La cada vez más compleja red estructural de las finanzas, del comercio, de las comunicaciones y de la política de poder político hace que las repercusiones tengan carácter global a gran velocidad.

*Cuarto. No sabemos quién ganará la nominación demócrata. Si la gana Sanders, se planteará un debate fundamentalmente ideológico, conceptual. Basta recordar que en el pasado, ideas de cambio tímidamente “extremas” fueron vistas bajo sospecha en los tiempos posteriores a la segunda mitad del siglo XX, cuando se determinó que ese tipo de planteamiento era “enemigo potencial de la sociedad”, y surgió la llamada era del “Segundo Miedo Rojo” y la del McCarthyismo, que llevó a la supresión o autocensura. Ello paulatinamente fue perdiendo intensidad en los siguientes setenta años. Es decir, hasta ahora.

*Quinto. Sin ese velo prohibitivo del pasado bipolar, el candidato Sanders de ganar las primarias, avanzaría en aquellas ideas expuestas de manera general en el año 16. Si gana otro candidato, excepto la senadora Warren, el debate nacional volvería por sus fueros tradicionales.

 

Vía RunRun.es

2 Comments

  1. Hay que dejarlos que agarren candela, para que sepan a que sabe el socialismo. Ya algunos países europeos que tanta alaraca y apoyo dieron para sostener a ultranza ese modelo devaluado, deteriorado y desvensijado, están buscando rectificar. Pero lamentablemente el genio se les salió de la botella y lo que les toca al igual que el resto del mundo es bailar joropo tracao.

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