Referee Christian Dingert talks to players after he suspended the German first division Bundesliga football match Hoffenheim v Bayern Munich on February 29, 2020 in Sinsheim. (Photo by Daniel ROLAND / AFP) / DFL REGULATIONS PROHIBIT ANY USE OF PHOTOGRAPHS AS IMAGE SEQUENCES AND/OR QUASI-VIDEO

¡Se interrumpe el partido del Bayern cuando ganaba 0-6 por insultos contra el dueño del Hoffenheim!

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La 24ª jornada de la Bundesliga ha comenzado con un desagradable incidente. El Bayern ganaba 0-6 al Hoffenheim cuando el partido se ha visto interrumpido en el minuto 77′ por los graves insultos y las pancartas ofensivas -también exhibieron bengalas- dirigidas hacia Dietmar Hopp, dueño del conjunto local.

El árbitro del partido, Christian Dingert, dio un primer aviso al Bayern antes de activar el protocolo ‘antiracismo’. De hecho, ‘Hansi’ Flick se dirigió al fondo para pedir calmar junto a David Alaba y Joshua Kimmich. Rummenigge, en el palco, pedía perdón.

De poco sirvió. En el 77′, poco después, el partido se volvió a interrumpir por los graves insultos y pancartas con la leyenda ‘hijo de puta’ contra Dietmar Hopp. El Bayern se volcó de pleno. Salihamidzic (director deportivo), Oliver Kahn, Flick… volvieron al campo mostrando su desaprobación. En el túnel de vestuarios, Flick, se abrazó a Hopp.

Los insultos y las críticas de los aficionados hacia Dietmar Hopp se deben, teóricamente, a que le acusan de haber creado un equipo artificial en una ciudad como Sinsheim, de sólo 35.000 habitantes. Algo parecido a lo que sucede con el RB Leipzig. Hopp es propietario de la empresa de ‘software’ SAP y una de las personas más ricas de Alemania. Su fortuna se estima en 5.300 millones de euros.

Una reanudación histórica y ejemplar

Bayern y Hoffenheim volvieron al terreno de juego después de un parón de unos 10 minutos con una propuesta ejemplar. Hopp y Rummenigge saltaron juntos al campo en ‘señal de paz’ y los jugadores de Bayern y Hoffenheim comenzaron a pasarse la pelota entre ellos como si todos formaran parte de un mismo equipo. Fue la mejor forma de decirle, juntos, ‘no’ a los radicales.

Empezó un rondo en el que daba el toque un jugador del Bayern y se la pasaba a uno del Hoffenheim. De hecho, los dos porteros, Baumann y Neuer, se colocaron en el centro del campo. Nadie atacaba. Los 22 jugadores estaban en el centro del campo pasándose el esférico y aplaudiendo a los fans locales del PreZero Arena. Los entrenadores, Schreuder y Flick, dialogaban amigablemente.

La grada, por su parte, devolvió los aplausos a los jugadores del Bayern, que reaccionaron de forma ejemplar a los insultos de su grada.

Nada más terminar el partido se vivió otra imagen emocionante. Los jugadores de Hoffenheim y Bayern se dirigieron juntos a la grada para aplaudir entre interminables muestras de cariño y peticiones de perdón para Hopp.

 

Vía MARCA

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