El Infierno, Maduro y otros demonios

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Recientemente Nicolás Maduro aseguró que irá «…hasta el mismo infierno para pedir ayuda para Venezuela”. No es la primera vez que dice cosas parecidas o iguales cuando se siente comprometido o exasperado por alguna causa y quiere mostrarse determinado a enfrentarla.

elamericano.com:

Maduro dice que irá «hasta el mismo infierno»

El contexto inmediato de la expresión en cuestión es la petición de financiamiento al FMI por 5 mil millones de dólares con el objeto de enfrentar una posible emergencia sanitaria con ocasión de la pandemia. Todos sabemos que ha sido bandera ideológica del régimen culpar a este organismo financiero global por la pobreza y el atraso en América Latina. ¿Por qué lo hace?

La mayoría de los recursos financieros que posee el FMI, para ofrecer sus servicios, proceden de los países miembros a través de pagos de cuotas; Estados Unidos y UE son los mayores contribuyentes, lo que les da una mayor influencia en la discusión de las políticas del organismo financiero. El FMI, al igual que el Banco Mundial, nace como consecuencia de los acuerdos de la conferencia de Bretton Woods en 1944. Esta conferencia, que reunió a las 44 naciones aliadas contra la Alemania nazi, se propuso reactivar el desarrollo productivo y el comercio internacional desde el libre mercado tras la II Guerra Mundial que dejó a muchas naciones empobrecidas o con deudas insostenibles. El organismo sería entonces un medio con reglas consensuadas, para apalancar las economías nacionales e impulsar el desarrollo a partir de un necesario ordenamiento económico internacional. Hoy forman parte del FMI 180 naciones.

En los últimos años, quizás repensando los efectos del paquete estándar de 10 puntos del Consenso de Washington en los 90s, el FMI ha venido asumiendo políticas de financiamiento flexibles, que toman en cuenta el aspecto social y humanitario, necesarios para garantizar los derechos humanos y la estabilidad de las democracias en occidente, siempre amenazadas por el populismo y los oportunistas radicales.

Maduro se ha visto urgido y pide financiamiento al FMI, y, puesto que más sabe el diablo por viejo que por diablo, ya que estamos hablando del infierno, el organismo ha decidido negarle los servicios financieros. Decisión que es consecuencia directa de la ya tomada por Estados Unidos, la UE y la mayoría de los países latinoamericano de no reconocer a Maduro como presidente. Por otra parte, el FMI tiene conocimiento de la oscura trama de lavado de dinero del régimen: hay venezolanos que tienen en el exterior más de 350 mil millones de dólares de origen dudoso, que fueron detectados gracias a los cambios en la legislación del secreto bancario en muchas naciones.

elnuevoherald.com

Venezolanos tienen en el exterior más de $350,000 millones de origen dudoso

No hay duda que Venezuela, desde mucho tiempo, necesita el financiamiento del FMI. Sin embargo, hay que recordar que existe un ordenamiento internacional consensuado por los Estados sobre la base de los derechos humanos a los que deben plegarse los gobiernos de turno; por eso la solución a la crisis nacional está en la rectificación de quien la originó, Nicolás Maduro, y a quien corresponde, en ese sentido, restituir el Estado de derecho, liberar presos políticos, respetar la Constitución de 1999 y cesar la usurpación ejecutiva.

elnacional.com

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Es conveniente preguntarnos: ¿Maduro llegará entender que el deterioro social de los venezolanos tiene por raíz su megalomanía?

Cuando se más a fondo en el análisis chavista expresión, podemos notar que hay un mensaje  moral, y moralmente malo, o sin moral, entorno a la elección de los instrumentos y forma de gobierno. Aunque ciertamente la expresión “ir al infierno” no signifique que realmente se hará un viaje de ida y vuelta “al infierno”, sí expresa realmente que se está ante un gobernante para quien importa poco o nada actuar con justicia y verdad, esto es, da igual la mentira, la manipulación, la violencia, la hipocresía, el fraude, la prodigalidad, la traición, incluso hasta la herejía y la muerte, que cualquier otro mecanismo lícito y moralmente bueno, ya que lo que importa es el poder en sí mismo y cualquier medio se justifica, como pedir favores al diablo en vez de a Dios.

Quien tenga por discurso “ir infierno” para solventar cualquier asunto, nos tiene que indicar que no hay regla alguna que limite su accionar. En este caso, la conciencia moral y cívica ha sido difuminada por el afán de éxito y lucro personal, moldes de sus políticas y ejecutorias. En efecto, Maduro y su reducida corte innoble, al igual que hizo Chávez, su modelo a seguir, se sienten el centro de todo, más aún, se representan a sí mismos como el país, y quien no esté prosternado a su servicio hay que tacharlos de consumados enemigos, escuálidos, oligarcas, vende patrias, traidores. El único acto heroico, virtuoso, patriótico, plausible y condecorable es aquel que los mantenga plácidos en Miraflores, ya sea por abuso de la capacidad coercitiva del Estado, ya sea por anárquicos tarifados para amedrentar o matar, ya sea por artificios entretejidos en la penumbra para torcer el espíritu de la Ley.

Definitivamente, es muy seguro que tarde o temprano Maduro baje al vestíbulo del averno a citarse, no con el FMI, sino con el caudillo de los demonios, para confinarse sempiternamente bajo el peso de sus crímenes,  como premio por una dictadura, que, entre tantos males causados, ha hecho añicos la salud de todos los venezolanos.

 

   

Presbítero Católico, Ordenado en Caracas en 2004, licenciado en Filosofía, especializado en Estudios Políticos y de Gobierno.

 

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