Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo
Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo

Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo, II Fase (24ma. entrega)

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(Continuación)

A propósito del tema abordado recientemente en los escritos presentados semanalmente sobre el Océano Atlántico y su importancia estratégica a los intereses de Venezuela, aunado a la coyuntura de la ruta asumida por los buques iraníes que deberían arribar a puerto venezolano en estas fechas, hecho que ha despertado el interés de la mayoría, he recibido durante la semana varias solicitudes de información a través de los grupos establecidos en whatsaap, preguntando sobre nuestra presencia en dicho océano, dado que nuestra visión marítima ha estado apuntando en el tiempo casi que de manera exclusiva hacia el Mar Caribe, por lo que no me sorprendió recibir los distintos mensajes que demuestran nuestro desconocimiento parcial y generalizado hacia el valor estratégico que representa la fachada marítima nororiental, y que esta se genera proyectada por el Derecho Internacional Marítimo a través del Estado Delta Amacuro y del espacio geográfico integral del Esequibo.

En este contexto, el Estado Delta Amacuro reviste una importancia considerable en el ámbito político, económico, cultural y ambiental. El insuficiente asentamiento poblacional en ese espacio geográfico donde existe de manera particular una elevada riqueza pesquera, convierte el mercado en un monopolio, así como la explotación forestal en forma indiscriminada y no autorizada, afecta sensiblemente la seguridad de la Nación en sus ámbitos económico y ecológico.

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También se ha detectado, que la mayoría de los pobladores que habitan en zonas aledañas al Esequibo, cruzan hacia ese espacio geográfico en busca de adquisición de víveres, dado que al este de Punta Playa (delimitación ilegítima actual), el nivel de actividades económicas y desarrollo sobre la franja costera es más dinámico y se está acrecentado. Es asimétrica la proporción poblacional de los esequibenses en traspasar la frontera actual hacia la zona nororiental de la Nación venezolana y, no es precisamente por el control de las autoridades, sino por el insuficiente tratamiento e impulso que la mano activa del Estado ha ejercido en ese espacio.

Se observan comportamientos no acordes con la salvaguarda de la integridad territorial, notorios en el sentido de pertenencia, identidad, conciencia y cultura como venezolanos que son, aunado a la migración interna hacia otros centros urbanos, quedando allí quienes permiten y contribuyen a la explotación inadecuada de los recursos existentes, incrementando la marginalidad y fragilidad que facilita el acceso a intereses extranjeros.

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Las costas más orientales de Venezuela (Estado Delta Amacuro y el Estado Esequibo como propuesta antes realizada), tienen su ubicación frente a las aguas del océano Atlántico, lo que origina a su vez espacios acuáticos del patrimonio nacional, cuya extensión establece derechos soberanos sobre los recursos renovables y no renovables del lecho y subsuelo del mar, al igual que las aguas suprayacentes. Estos espacios presentan jurídicamente en la actualidad algunas dificultades de orden territorial para la República Bolivariana de Venezuela, por confluir el derecho de cuatro (04) Estados con diferencias geográficas que afectan la búsqueda de una solución equilibrada y satisfactoria; estos son: Trinidad & Tobago, Barbados, Guyana y Venezuela.

Que esas Naciones dominen los espacios acuáticos en esa zona, además de servir como medio de transporte e interconexión con el mundo, significa aportar bienestar a los pueblos que los utilicen con la finalidad de obtener sus recursos, por lo que el océano Atlántico juega un rol fundamental en los intereses del Estado venezolano. Geográficamente se perciben estas aguas como parte de una cuenca oceánica de menor aprovechamiento en el continente, pero con inmensos potenciales que la perfilan geopolíticamente como centro de desarrollo trascendental. Para Venezuela, la economía a través del desarrollo en el binomio Orinoco-Apure – océano Atlántico como parte integral, origina la apertura de otras actividades relevantes como la educación, el ambiente y el turismo, fuentes de ingreso para el mejoramiento de la economía nacional, disminución de los niveles de desempleo y proyección de la imagen nacional, extensiva en desarrollo integral al espacio geográfico venezolano con frontera hacia las Naciones vecinas.

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La dinámica de la interacción concebida como la conjugación de los siete ámbitos del interés nacional que se extienden hacia los espacios acuáticos de este Océano, presupone pautas de conductas y situaciones potenciales de conflicto que enraizadas en un sistema de creencias y valores, sustentaría procesos de tensión en un entorno de inestabilidad social. Venezuela, con el liderazgo que había ejercido y que aún puede recuperar sobre las Naciones ubicadas en este escenario geopolítico, juega un rol protagónico que debe aprovechar en beneficio de sustentar y fortalecer la seguridad, defensa y desarrollo integral de la Nación, entendiendo que un cambio sustancial en sus políticas fronterizas con el incremento de su presencia continua, fortalecería tanto nuestra integridad territorial, como las bases proclives a una recuperación de nuestro espacio geográfico esequibense, manipulado inescrupulosamente por los intereses de otras naciones que enlodaron nuestra historia a través de un fraudulento Laudo Arbitral de París.

José Chachati Ata

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