Los antivacunas no están locos: tienen más información, son más ricos y tienen más tiempo libre

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Tras las declaraciones desopilantes de Miguel Bosé o Enrique Bunbury, uno llegaría conceptuar al movimiento antivacunas como una turba de ignorantes y paletos y que solo los libros funcionarían de verdadera vacuna neuronal.

Sin embargo, las cosas son un poco más complejas. Porcentualmente, hay una gran cantidad de personas antivacunas que disponen de más información y han leído más libros que el ciudadano medio.

Es cierto que, a mayor educación superior, más se confía en las vacunas y también más se desconfía en que causen autismo (que no lo causa). Sin embargo, según Peter Hotez, decano de la Escuela Nacional de Medicina Tropical del Baylor College of Medicine, especialmente en áreas urbanas, los antivacunas tienden a ser más ricos.

 También provienen de regiones del país con las tasas de educación más altas, como universidades y ciudades tecnológicas. Estos antivacunas tienen mejor acceso a Internet y más tiempo para visitar sitios web y salas de chat que ya se alinean con su sistema de creencias. Online y en libros, pueden encontrar mucho combustible para alimentar su teoría de la conspiración. Amazon y Facebook, dice Hotez, son algunos de los mayores proveedores de información falsa y libros contra la vacunación.

Es decir, que no son los más preparados académicamente, pero tampoco son los menos. En lugar de carecer de datos científicos, carecen de confianza en los principios e instituciones que producen y difunden la ciencia.

Si conoces a un antivacunas, es posible que tengas más suerte persuadiéndolo al tratar de explicar cómo crees que funciona la ciencia y por qué confías en lo que te han dicho, en lugar de descartar sus creencias como irracionales.

vía Xataka

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