Comienza la nueva era de los Mac ARM de Apple

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Solo nos faltó que Steve Jobs estuviera por allí con alguno de sus «Boom». El anuncio de la cuarta gran transición tecnológica de Apple en sus Mac (PowerPC, Mac OS X, Intel y ahora chips de Apple con arquitectura ARM) llevaba meses (incluso años) esperándose, y la firma anunció ayer el inicio de esa nueva era.

Las implicaciones son enormes, pero probablemente no son tan claras a corto plazo. Todo está pensado para que los usuarios prácticamente ni se enteren del cambio, pero mientras tanto en Apple se fragua un futuro en el que por fin podrán controlar de forma mucho más notable los ciclos de producto de sus Mac como ya lo hacían con sus iPhone o sus iPad. 

¿Serán realmente esos Mac tan potentes como los actuales? ¿Ofrecerán autonomías de batería alucinantes? Todo son incógnitas por ahora, pero las expectativas son muchas para un cambio generacional que ni Microsoft con su Windows 10 han logrado llevar a cabo con éxito.

El software y la importancia de que los usuarios no noten nada

En Apple destacaron de forma especial la relevancia de la experiencia de usuario: éste no debería enterarse de nada, no debería siquiera importarle si tiene un Mac basado en Intel o en chips ARM de Apple. Para él todo debería funcionar como lo hacía antes.

No lo hará de forma ideal en todos los casos desde el principio, pero en Apple ya plantearon una transición así en 2005 con el cambio de PowerPC a Intel, y ahora afrontan una transición análoga. Lo hacen con cuatro enfoques distintos pero complementarios:

  1. Universal 2: gracias a Xcode los desarrolladores podrán recompilar sus aplicaciones para que funcionen de forma nativa e indistinta tanto en los futuros Mac (iMac, MacBook, etc) basados en chips ARM de Apple como en los actuales (y futuros) Mac basados en Intel.
  2. Rosetta 2: la capa de traducción que ya se usó en 2005 vuelve ahora con fuerza y el mismo propósito. Permite ejecutar directamente aplicaciones compiladas para Mac basados en Intel en equipos Mac basados en chips ARM de Apple. La traducción se hace en tiempo real (incluso cuando hay código Java o JavaScript implicado) y según Apple el rendimiento no parece salir demasiado perjudicado. Imposible saber cuál es el decremento en ese rendimiento por el momento, pero será muy interesante ver cómo se comportan aplicaciones «legacy» en equipos Mac ARM.
  3. Virtualización: para ciertos entornos también se aportan soluciones de virtualización que por ejemplo permitirán correr instancias completas de Linux en las que desarrolladores y usuarios puedan manejar este tipo de plataformas. De nuevo el rendimiento que se logrará al respecto es una incógnita, y aquí veremos si los esfuerzos que Intel ha hecho durante años en la inclusión de extensiones de virtualización logra ser equiparado o incluso superado por Apple. Más incógnitas.
  4. Apps de iOS y iPadOS nativas: a todo el software disponible en macOS se le sumará el software que existe en iOS y iPadOS, y que se ejecutará de forma totalmente nativa en estos nuevos equipos basados en chips ARM de Apple. Aquí vuelven las dudas: ¿tendremos una App Store conjunta, o Apple diferenciará entre aplicaciones de iOS/iPadOS y las que son de macOS? ¿Serán adaptables las de iOS/iPadOS el tamaño de pantalla de los Mac ARM? Más aún: ¿qué pasa con esas aplicaciones cuando fueron diseñadas para controlarlas con interfaz táctil?

Es probable que Apple ya haya preparado el camino para responder a muchas de esas incógnitas, pero las transiciones son duras y es también probable que haya diversos conflictos en esa experiencia de usuario.

 Es imposible preverlo todo, y aquí de nuevo será interesante comprobar cuál es la capacidad de reacción de Apple, que desde luego resolvió de forma notable su anterior transición. No será fácil resolver esta segunda, sin duda.

La conclusión última para Apple es única: control

Lo cierto es que las ramificaciones de este salto generacional son enormes, pero para Apple solo hay un argumento para dar ese salto: control.

La empresa ha dado pasos evidentes a lo largo de su historia para controlar su ecosistema al máximo, y esta es una nueva prueba de ello. La idea es aplicar el mismo principio que ya sostenía su negocio de dispositivos móviles y llevarlo a sus Mac.

Eso es lo que le permite el salto a los Mac basados en chips ARM. No más dependencia de Intel, a la que tenía que «esperar» para renovar sus gamas (si es que lo hacía) y que también marcaba de forma parcial su política de precios.

Con sus futuros Mac Apple controla totalmente ese ciclo de producción y renovación de gamas de sus equipos portátiles y de sobremesa, y podrá afrontar quizás nuevos formatos. Y por supuesto, podrá controlar totalmente la política de precios, que establecerá sin depender de lo que puedan costar los procesadores de Intel.

Es imposible saber si eso hará que los Mac de Apple sean mucho más caros o más baratos (parece improbable) de lo que son sus equivalentes hoy en día, pero lo que sí es probable es que el margen de beneficio mejore de forma notable para la firma de Cupertino.

No solo eso: Apple puede hacer un SoC totalmente diferente para cada tipo de máquina y cada tipo de propósito y añadir módulos a ese chip que se ajusten a ciertas tareas que la empresa considere imporantes.

Ayer se nos habló de su Neural Engine para el ámbito de la inteligencia artificial, pero también tenemos un buen ejemplo en los chips Apple T2 centrados en seguridad y biometría —además de otras cosas algo más discutibles— y aquí **las posibilidades para Apple también son muy amplias.

Es fácil pensar en futuros MacBook con conectividad 5G integrada, por ejemplo, pero también en equipos que favorezcan ciertos ámbitos como ese trabajo con el ámbito de la inteligencia artificial o con chips dedicados para mejorar áreas como el almacenamiento —algo como lo que ha hecho Sony con la PS5, quizás— o con la decompresión por hardware de ciertos códecs de vídeo, por ejemplo. Las opciones, insistimos, son amplias.

Sin olvidar, por supuesto, que el salto a chips ARM le da a Apple la misma capacidad de pulir su software para que aproveche al máximo su hardware, algo que ha sido clave en sus iPhone para convertirlos en lo que son y que ahora pueden llevar también a sus Mac. Esa integración de ambos elementos siempre le ha dado cierta ventaja competitiva a la firma en móviles, y puede que ahora suceda lo mismo en sus Mac.

vía Xataka

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