Un cambio de sistema para impresionar

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Llegó tarde, pero llegó. Por fin Quique Setién supo dar con la tecla para que su equipo jugara un buen partido los 90 minutos.

En los seis meses que lleva al frente del equipo se habían visto detalles, fogonazos de buen fútbol, pero no una actuación tan redonda como la del Estadio de La Cerámica.

El gran motivo de la mejoría de los azulgranas puede estar en el cambio de dibujo. Setién apostó por un 4-3-1-2 y varios futbolistas salieron beneficiados.

Sobre todo Griezmann, al que se pudo ver una de sus mejores noches como barcelonista.

Está claro que el galo sufre cuando actúa como extremo, pegado a la banda. Ahí se aísla, se desconecta del juego y el equipo se resiente.

El propio Gerard Piqué achacaba al cambio de sistema buena parte de la mejoría del conjunto catalán. «Hay varios factores, uno de ellos es el sistema. Con este sistema, los tres juegan más por dentro y están más cerca del área y de la portería».

Tener a un jugador de enganche, normalmente Messi y dejar a Suárez y Griezmann actuar como delanteros, hace que la MSG, por fin, pueda empezar a lucir. El problema para los culés es que el descubrimiento ha llegado demasiado tarde, con LaLiga casi resuelta.

Sin embargo, el Barça no la da por perdida. El discurso en el club y en el vestuario es que todavía se puede dar un zarpazo al título doméstico. Quizás por eso han decidido trasladar la presión al colectivo arbitral, esperando que surta efecto en los cuatro partidos que restan.

vía MARCA

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