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Cómo una imprudencia de la hija de Gómez hizo comprar la sede de la embajada de Venezuela en París

Nelson Castellano nos cuenta cómo un accidente automovilístico causado por una imprudencia de la hija de Juan Vicente Gómez ocasionó varias muertes y llevó a la compra de la sede de la embajada de Venezuela en París.

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Castellano fue Cónsul de Venezuela en Francia por varios años y comparte esta y otras anécdotas con Claudio Nazoa quien hace una corresponsalía de lujo para Curadas desde París.

La compra de la casa de la Legalización Venezolana en París

En los fabulosos 20, la década de la explosión de la popularidad de los automóviles, eran comunes los desfiles automovilísticos en los que los propietarios presumían tanto de sus máquinas como de sus habilidades al volante.

Flor de María Gómez Bello de Cárdenas, hija de Juan Vicente Gómez, asistió a uno de estos desfiles al volante, a pesar de no saber manejar.

Durante el desfile perdió el control del automóvil y se desvió hacia el público causando muertes y heridas.

Los sobrevivientes y familiares de las víctimas exigieron legalmente la indemnización de los daños, así que Flor de María, ahogada en demandas, decidió vender su casa al mejor comprador que pudo conseguir: su papá.

El general Juan Vicente Gómez ordenó que la casa de su hija fuera comprada por Venezuela, seguramente por un monto que cubría el pago de las demandas y la adquisición de un nuevo inmueble para su hija.

Así Flor de María Gómez resolvió económicamente su imprudencia y Venezuela compró, a un precio muy alto, su nueva sede diplomática en París.

Esta información se basa en el video que compartimos y esta crónica parisina publicada en el blog Historias de Maracay:

http://historiasdemaracay.blogspot.com/2014/02/cronica-parisina-de-como-juan-vicente.html

Que a su vez cita como fuente al siguiente libro:

La tragedia de una amarga convicción: historia y política en el pensamiento de Laureano Vallenilla Lanz, 1870-1936

Elena Plaza – Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, Universidad Central de Venezuela, 1996 – 566 páginas

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