La increible manera en que los chimpancés se curan a sí mismos

La increíble manera en que los chimpancés se curan a sí mismos

//
2 minutos de lectura

Algo extraño ocurrió hace 35 años cuando el primatólogo Mike Huffman estaba estudiando a un grupo de chimpancés en el oeste de Tanzania.

Chausiku, una chimpancé hembra, dejó su cría con otros congéneres, se subió a un árbol y se acostó en un nido que había hecho.

«Es inusual que los chimpancés duerman durante el día», explica Huffman.

Pero luego vino lo extraordinario.

Chausiku bajó del árbol, tomó a su vástago, caminó lenta y dificultosamente, seguida por el grupo, hasta que se sentó frente a un arbusto.

«Se llama mjonso», le informó a Huffman su asistente de investigación Mohamedi Seifu Kalunde, un reconocido experto tongú en la flora local.

Él fue entrenado por sus padres y abuelos en el arte de la medicina herbal.

«Es una medicina muy poderosa e importante para nosotros», dice Kalunde.

Efectivamente, la que en español se denomina vernonia amarga (Vernonia amygdalina), es usada por los tongúes para tratar la malaria, los parásitos intestinales, diarrea y malestar estomacal.

Y muchos otros grupos de África tropical y Centroamérica -que la conocen generalmente como «hoja amarga»- también la utilizan para tratar dolencias.

Entre las patologías con las cuales se usa se encuentran la fiebre palúdica, la esquistosomiasis, la disentería amebiana y otros parásitos intestinales.

La Vernonia amygdalina puede ser tóxica pero algunos saben en qué medica usarla para que sea curativa.

Chausiku arrancó unas ramas, les quitó las hojas, que ingeridas en grandes cantidades pueden ser letales, y la corteza.

Además de que no se trataba de una planta que los primates consumen, lo curioso fue que masticó la médula pero luego escupió las fibras.

¿Sería posible que la chimpancé lo estuviera haciendo no para alimentarse sino para sentirse mejor?

¿La estaba usando como una medicina?

Al otro día

Chausiku se fue a dormir en su nido más temprano que de costumbre.

Al día siguiente, Huffman y Kalunde notaron que seguía sintiéndose mal: necesitaba descansar, se movía con lentitud y comía poco.

De repente, un día después de haber ingerido la amarga savia de mjonso, todo cambió: la chimpancé se fue corriendo por el bosque hasta llegar a una pradera pantanosa,.

Allí devoró grandes higos, médula de jengibre y hierba de elefante.

Chausiku con su hijo Chopin.

Las observaciones que Huffman y Kalunde hicieron durante noviembre de 1987 se convirtieron en la primera evidencia documentada de un animal consumiendo una planta con propiedades medicinales y recuperándose.

¿Habían descubierto la medicina animal?

Profunda conexión

Huffman subraya que no se trata de un descubrimiento sino de un «redescubrimiento», de algo que algunas culturas dejaron caer en el olvido.

Sin embargo, hay excepciones: entre los tongúes, por ejemplo, esa conexión con la naturaleza seguía viva.

Mike Huffman (der.) describe su relación con Mohamedi Seifu Kalunde (izq.) como «una asociación intelectual mutua».

«Sabemos, por nuestra tradición, que cuando los animales se enferman, buscan plantas para mejorarse. Así que nosotros usamos esas plantas para tratar nuestras dolencias también», le dijo Kalunde a Huffman.

Lo de la chimpancé Chausiku tampoco fue la primera vez que los científicos observaban lo que parecía una automedicación animal.

Tomado de BBC NEWS MUNDO

También puede interesarte: Los chimpancés pueden enseñarnos algo sobre envejecimiento saludable

CURADAS | Tu compañía en información…

Deja un comentario

Your email address will not be published.

Recientes de Blog