Dormir bien fortalece el sistema inmune

Dormir bien fortalece el sistema inmunológico

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El sueño es un factor importante para el sistema inmunológico pues mientras dormimos el cuerpo realiza funciones de restauración y mantenimiento.

La reducción de la duración o calidad del sueño produce efectos adversos que alteran el metabolismo aumentando el riesgo de contraer enfermedades.

El sueño puede modificar la función del sistema inmune.

El ritmo circadiano – ciclo de 24 horas – de hormonas tales como el cortisol y la adrenalina, que descienden en la noche, favorece diferentes actividades del sistema inmune.

Durante el sueño hay restablecimiento de energía, eliminación de radicales libres, regulación endocrina y de la actividad eléctrica cortical, consolidación de la memoria y redistribución celular con aumento y activación de linfocitos T en nódulos linfáticos.

Los trastornos del sueño o su privación producen alteraciones negativas en el cuerpo y en la mente

El rol que el sueño ejerce en el mantenimiento y función del sistema inmune no se ha dilucidado completamente.

Según algunos estudios, la privación de sueño puede tener efectos importantes sobre la función inmune, los niveles de citocinas y de los marcadores de inflamación.

También se reducen la función de las células NK, los linfocitos T y los monocitos.

El sueño aumenta la defensa inmune por diversos mecanismos, entre ellos el incremento de la memoria inmunológica y las funciones proinflamatoria y activadora.

La activación inmune, la síntesis de proteínas, la proliferación celular, así como el aporte de energía y los cambios endocrinos registrados durante el sueño, colaboran con el buen estado del sistema inmune.

El sueño resulta esencial para el organismo. Se indaga si sirve para reasignar recursos energéticos de funciones relacionadas con la vigilia y los procesos que promueven la respuesta inmune a los desafíos infecciosos.

El movimiento nocturno de las células inmunes fuera del sistema circulatorio permite que las células T y B tengan la primera exposición a antígenos extraños activándose la respuesta inmune adaptativa.

Si se reducen cada noche de cuatro a cinco horas de sueño, se producen daños al estado neurocognitivo, al estado de ánimo y al metabolismo.

Hay investigadores que estiman que el sueño reducido incrementa el riesgo de presentar aterosclerosis, enfermedades del corazón, resistencia a la insulina, obesidad y patologías cardiometabólicas.

Si se compara la densidad de glóbulos blancos en sangre recogida antes y después de una noche de insomnio, se encontrará una activación significativa del sistema inmunológico. Al mismo tiempo reflejan la respuesta inmediata que tiene lugar tras la exposición al estrés.

El efecto a largo plazo de la privación del sueño puede desencadenar diversas enfermedades. Se puede decir, en consecuencia que tanto las alternancias rítmicas entre sueño y vigilia son importantes para el funcionamiento correcto del sistema inmune, como que el equilibrio inmunológico juega un papel importante en la calidad del sueño.

Mientras dormimos, el sistema inmunitario se regenera y fortalece en sus funciones contra las toxinas y los gérmenes.

El insomnio tiene un efecto nocivo en las funciones orgánicas relacionadas con el plasma sanguíneo, las moléculas solubles como la adrenalina y la prostaglandina y el neurotransmisor adenosina.

Sin duda no dormir suficiente debilita nuestro sistema inmunológico.

Ahora que estamos en tiempos de la pandemia del coronavirus resulta elemental dormir adecuadamente para que no se debilite nuestro sistema inmunológico, reducir los niveles de estrés y la aplicación de estrategias que permitan la relajación y el sueño como prevención.

Las siguientes son algunas de las recomendaciones para el buen dormir:

  • Acostarse y despertar a la misma hora todos los días.
  • Evitar la cafeína, especialmente por la tarde y noche.
  • Evitar la nicotina.
  • Hacer ejercicio con regularidad, pero no demasiado tarde.
  • Evitar las bebidas alcohólicas antes de acostarse.
  • Evitar comidas y bebidas pesadas por la noche.

Curaduría Pedro Beomon. / Tomado de Revista Alergia México, MiSistemaInmune, Instituto Europeo del Sueño.

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