Por qué los venezolanos piden la bendición

Costumbre en su santo lugar: por qué los venezolanos piden la bendición

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En Venezuela hay libertad de culto y es un país habitado por creyentes de muchas religiones. La costumbre de pedir la bendición a la que nos referimos en este artículo es propia entre miembros de la religión católica.

¿Por qué muchos venezolanos piden la bendición?

-Bendición.
-Que Dios te bendiga.

Escucha la explicación informal cortesía de Franco Viloria y lee el resto del artículo.
Disculpa la calidad del audio. Franco estaba en la calle con el tapabocas puesto.

Écheme la bendición

Esta expresión de carácter religioso es un ritual que en Venezuela se concreta entre padres e hijos, abuelos y nietos, tíos y sobrinos, padrinos y ahijados o, inclusive, entre hermanos mayores y menores cuando es muy marcada la diferencia de edad.

En gran parte del país la solicitud se acorta a «bendición» «dición» e incluso «ción» y en la zona oriental «bese la mano», a la cual se responde en la gran parte de Venezuela “Dios te bendiga”, mientras que en algunos lugares de oriente y los llanos se responde «santico bonito».

Otra modalidad es que a las palabras las acompaña juntar las manos o colocar el brazo derecho encima del pecho.

Mujer pidiendo la bendición con las manos. En Venezuela se pide la bendición.

Observamos la costumbre de pedir la bendición en todos los estratos sociales y que los niños aprenden desde temprana edad, incluso antes de aprender a hablar, piden la bendición juntando las manitos para pedirla.

Para el que bendice el gesto significa transmitir la protección de Dios sobre el solicitante, considerando la expresión como un deseo divino de resguardo.

Asimismo, pedir la bendición es un gesto de respeto y un saludo.

Pedir la bendición es una costumbre al menos tan antigua como el Viejo Testamento o la Torá, conformados por los libros de la Biblia anteriores al evangelio de cristo o Nuevo Testamento.

Por ejemplo, en un episodio, Isaac, anciano y ciego, quiere dar la bendición a su primogénito, y Jacob lo engaña haciéndose pasar por su hermano.

Así como los patriarcas en el lecho de muerte bendecían a sus hijos y a su familia, los profetas y los hombres inspirados bendecían a los servidores de Dios y a su pueblo.

Jacob roba la bendición de Isaac

En el Nuevo Testamento es el propio Jesucristo quien bendice a sus discípulos antes de partir al Reino de los Cielos, convirtiéndolos en mensajeros de su bendición.

Otro antecedente proviene de la Edad Media cuando se rogaba por la bendición de una persona que estornudaba, pues se creía que el demonio intentaría meterse al cuerpo aprovechando el estornudo.

En el año 590 el Papa Gregorio I convenció a la feligresía de pedir por una bendición luego de que alguien estornudaba.

En aquel entonces el estornudo era uno de los síntomas de la peste bubónica, la plaga que azotó a Europa en el siglo VI. Decir «que Dios te bendiga» se interpretaba como una plegaria para evitar ser víctima de tan terrible mal.

Así que la tradición se vincula íntimamente con nuestras creencias en un ser superior capaz de dar la vida, la salud, la prosperidad y el éxito.

Bendecir es «bien decir» , «desear bien» , «manifestar bien», lo que nos lleva a creer que la bendición siempre es favorable, todo lo contrario de una maldición.

Desde tiempos inmemoriales la bendición es impartida por las figuras religiosas, desde el sacerdote hasta el papa, pasando por los obispos y presbíteros, hasta llegar tal potestad a las autoridades familiares.

De allí que fuera introducida en Venezuela durante la época de la colonia y como parte de la conquista por la cruz que ejecutaron los representantes eclesiásticos venidos a estas tierras.

Y podemos asociarla a otra costumbre del período del dominio español en América que era besar la mano, originalmente una expresión reverencial de los súbditos de algún monarca.

«Ción» – «Endiga»

Desde la óptica verbal encontramos que pedir la bendición tiene sus variaciones. Desde la extensa «écheme la bendición», «que Dios te bendiga, te guarde y te favorezca» hasta la abreviada «ción» o «endiga».

Aquí encontramos una anécdota de la primera visita del Papa Juan Pablo II a Venezuela, en 1985. Resulta que el sumo pontífice quedó agradado de la costumbre mientras estuvo en la sede de la Nunciatura Apostólica, en Caracas, y varios sobrinos del cardenal Rosalio Castillo Lara, quien formaba parte de la comitiva papal, le pidieron la bendición al tío con la expresión «ción». El vicario de Cristo preguntó que significaba aquello y el enterarse de qué se trataba le pareció un gesto simpático sobre el cual comentaría luego en sus recorridos por diversas partes del mundo.

Desde la perspectiva energético-espiritual es una invocación de los padres para que las energías superiores desciendan hacia el hijo. Esto se sustenta en el vínculo del aura que naturalmente une a los seres por poseer el mismo ADN físico y/o espiritual.

Indagando sobre cuáles otras partes de América Latina se efectúa la petición de la bendición conseguimos que es conocida en Puerto Rico, República Dominicana, Colombia y México.

Actualmente, debemos aclararlo, la costumbre de pedir la bendición se ha ido perdiendo o es vista como algo obsoleto, a tal punto que hoy es poco frecuente observar a niños y jóvenes realizando el ritual al momento de encontrarse o despedirse de sus progenitores.

Todo padre que inculca a su hijo la costumbre de pedir la bendición lo hace por la circunstancia de que como hijos de Dios, debemos observar en la tierra el respeto a la autoridad paternal que Dios espera para sí mismo, lo cual es lo que le agrada y lo que le impulsa a llenar de bendiciones a los hogares que se someten a su ley divina.

Curaduría Pedro Beomon. / Tomado de Quora, CakeCentral, SuNoticiero

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