La tercera dosis

En las acciones de combate del COVID19, los programas dentro de sus estrategias, han tenido como columna vertebral la vacunación. Esta última indicada con una pauta, hasta ahora, de dos dosis, a intervalos de separación de una y otra según el tipo de vacuna, la Sputnik de tres meses, la Sinovac veintiún días, la Pfizer Biotech tres semanas o Moderna veinte y ocho días y con pauta diferente la Janssen de Johnson y Johnson con una sola dosis.

Manejándose en la actualidad en los círculos científicos la utilización de un refuerzo, a los seis meses de la segunda inoculación, con una tercera dosis. Visto el mantenimiento de la ocurrencia de la enfermedad, y en algunos casos registros de la expansión de su presencia y la presentación de nuevas ondas epidémicas en diferentes regiones del mundo.

La FDA* después de considerar las evidencias científicas disponibles, y revisar la opinión del comité asesor de expertos externos independientes aprueba modificar la norma para la vacuna Pfizer-Biotech, y permitir la aplicación de una tercera dosis en personas mayores de 65 años o las que están sometidas a riesgo de contraer la enfermedad, como son trabajadores de la salud,  maestros, profesores, personal de guarderías, ancianatos, prisiones y supermercados, entre otros.

La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) recomendó en inicio del presente mes, el uso de una dosis de refuerzo con el inoculante de BioNTech/Pfizer en los mayores de 18 años seis meses después de la segunda dosis, así como una dosis adicional con esa vacuna o la de Moderna a las personas inmunodeprimidas al menos 28 días después de completar la pauta establecida de dos dosis.

La Organización Mundial de la Salud fija posición pronunciándose en dar prioridad a cubrir la debilidad que ha dejado la desigualdad que ha marcado la distribución de la vacuna contra el COVID19 a nivel global. Según el COVAX** solo el 20% de las personas de los países de renta baja o media baja han recibido la primera dosis del biológico contra este coronavirus, mientras en los países de ingresos altos o medios altos el 80% de sus habitantes se les ha aplicado.

De ahí la necesidad de la cooperación de las naciones y fabricantes de vacuna para incrementar las coberturas en áreas geográficas cuyas poblaciones están desprotegidas, porque gran parte de los espacios de fabricación de los laboratorios productores del biológico, han sido comprometidos con los países ricos, mediante acuerdos entre las partes, firmados con antelación.

A continuación, a manera de ilustración, se colocan datos sobre dosis administradas por cada cien habitantes en algunos países al 15 de septiembre del 2021:

Emiratos Árabes Unidos 191          Uruguay 171         Chile 169
Israel 166         Singapur 166        China 149          España 147            
Francia 136     Reino Unido 136    Italia 135         Alemania 125          
Ecuador 116     USA 114          Argentina 104      Brasil 100  
México 78         Perú 79           Rusia 62            El Salvador 117
Bolivia 56          Venezuela 54      Botswana 26        Congo 6  
Guinea Ecuatorial 3.
Fuente: AWID/STATISTA.

Preocupa desde el punto de vista epidemiológico las bajas coberturas de vacunación alcanzadas mundialmente, y el ineludible hecho del transcurso del tiempo, que hace que en los individuos vacunados la protección siga la tendencia natural a  disminuir.

Ya que lograr coberturas de vacunación por encima del 80%, es lo que representa realmente una barrera de contención a la propagación de la enfermedad. De lo contrario, se mantiene en mayor o menor grado la ocurrencia, variando en las áreas geográficas de acuerdo a los alcances en la inmunización y la práctica de las medidas sanitarias por parte de su población. Además, con el riesgo del aparecimiento de nuevas variantes,  mutando el virus al enfrentarse a resistencias parciales.

En el escenario sanitario las vacunas Pfizer, Sinovac y Moderna aparecen como recomendadas por organismos nacionales o internacionales para utilizarlas en planes de aplicación de refuerzo, utilizando una tercera dosis.

En este ámbito se crean expectativas:

Contemplar en los programas nacionales de lucha contra este coronavirus, la aplicación de una tercera dosis a los seis meses de haber recibido una segunda vacunación.

Que las diferentes empresas productoras alcancen, cubriendo los requisitos exigidos, la misma consideración para recomendar la aplicación de una tercera dosis del inmunógeno que producen.

Del mismo modo, establecer si se justificaría en el futuro una vacunación anual a la población en general, al analizar el seguimiento y estudio del comportamiento de la enfermedad, realizado mediante vigilancia epidemiológica.
Estar atentos a los avances en las investigaciones que se realizan sobre esta vacuna, que ha sido considerada en sus inicios, como de carácter experimental ante una emergencia.

Se recogen en los medios de comunicación que Israel, Francia, Alemania, Rusia y Reino Unido  comenzarán con la aplicación de la tercera dosis en mayores de sesenta y cinco años y las personas inmunodeprimidas.

*Agencia del gobierno de EEUU responsable de la regulación de medicamentos, alimentos, cosméticos, equipos médicos, productos biológicos y derivados sanguíneos.

** Alianza impulsada por actores públicos y privados de 190 países para garantizar un acceso equitativo a las vacunas que se logren desarrollar contra el covid19.

JULIÀN  CASTRO  MARRERO.- castromarrero45@gmail.com       

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