Presentismo

Presentismo: la práctica de quien acude enfermo al trabajo

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El temor a perder su ocupación conduce al empleado a apersonarse en su oficio sin que incidan las debidas condiciones, lo cual provoca consecuencias nada beneficiosas.

Presentismo.

El término se aplica, sobre todo, al ámbito laboral.

Se refiere a la asistencia del trabajador a su sitio de empleo en condiciones no idóneas para ello.

Esto es, obviamente, enfermo.

¿Podríamos afirmar que es una autoexplotación?

Algunos lo llaman «presenteísmo», siendo necesario aclarar que se trata de un vocablo del idioma italiano.

Significa lo mismo que presentismo.

Presentismo: Es más común de lo que se cree

Los estudiosos de la materia manifiestan que quien que incurre en esta práctica lo hace sometido a determinada cultura de trabajo.

Aquella que es inflexible con los subordinados.

Que los cuestiona severamente en la preservación de sus deberes para con los patronos.

Se crea todo un estigma en torno a no comparecer.

Aparentemente constituiría lo contrario al ausentismo – absentismo – en su variante imprevisible, es decir, sin que haya justificación.

Sin embargo, el presentismo no es necesariamente antónimo del ausentismo: a corto plazo el presentismo puede convertirse en ausentismo.

Debemos aclarar que otra corriente tipifica al presentismo como el fenómeno de que, aún acudiendo al trabajo, el nominado no ejerce sus funciones, manteniéndose distraído en otros cometidos.

Presentismo: Quédate en casa

Investigaciones serias atribuyen el presentismo al temor que tienen los trabajadores de ser juzgados por sus superiores.

En Reino Unido se han realizado estudios que demuestran un número creciente de asalariados que se presentan, por tal motivo, enfermos en la oficina o la empresa.

Cabe destacar que estas aseveraciones aplican al trabajo convencional, no al que se ejecuta a distancia por vía informática, principalmente, ahora, en tiempos de pandemia.

En casos de patología común como la gripe, el trabajador se cuestiona más el no asistir por temor a que sus jefes no le crean y objeten la causa esgrimida.

Y ello radica en la actitud ortodoxa de muchos superiores de monitorear o supervisar por entero las labores del empleado.

Arma de doble filo

En el contexto económico actual, no son pocos los trabajos que se han vuelto inestables.

Ello radicaliza todavía más la actitud de compromiso del empleado, por encima de su integridad física.

Además, el protagonista del presentismo no toma en cuenta que, aunque no lo estime asì, se exponen su productividad y efectividad.

El problema del presentismo, además de la suprimir la propia trasparente licencia de quien debería faltar al trabajo, es el efecto que desata en los compañeros.

Si alguien sufre de un malestar que puede transmitirse a otros, la patología repercutirá en el contagio.

Si eso ocurre el presentismo estaría desencadenando un efecto más costoso para la empresa.

Catedráticos de la Universidad de Pittsburgh, en Estados Unidos, tomando como ejemplo la gripe o influenza, sostienen que un caso en una oficina podría ampliarse hasta 40 %,

O, lo que es lo mismo, generar una reacción en cadena.

Eso consolida la tesis de que evitar el presentismo ofrece claros beneficios para la salud a largo plazo en las sedes de trabajo.

Relación más trasparente

Quien asume el presentismo lo que debería hacer es mantener una línea de comunicación más cristalina con su jefe.

Notificarle la situación de enfermedad con prontitud para que este planifique mejor las operaciones considerando la ausencia.

Aquí, entonces, subrayamos la tipología de los jefes.

Existen los que, estrictos en demasía en cuanto a las reglas, conservan siempre la suposición de que sus subordinados no están dispuestos a trabajar.

Otra clase jefe, contrapuesto al anterior, confía en la honestidad y madurez del subordinado, entendiendo la eventualidad de una ausencia.

«Un buen jefe debe tener empatía y comprender».

Así se expresa George Boué, vicepresidente de recursos humanos de la firma norteamericana de bienes raíces comerciales Stiles Corporation.

«Nada crea un vínculo más grande entre el jefe y el subordinado que mostrar un interés genuino en el otro», afirma.

Así que el presentismo no es sano en el doble sentido: ni para el trabajador ni para el que le cancela su sueldo.

Tomado de Positiva, BBC News Mundo, Definición ABC.

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