Enojo

Por qué nos enojamos y cómo manejar la rabia

//
4 minutos de lectura

El enojo es la manera a la cual recurre la mayoría de los vertebrados para garantizar su existencia, pero debemos saber encausar la respuesta de forma tal que no perjudique nuestra salud.

Por qué nos enojamos. Como seres humanos podemos tener emociones bastante complejas: la nostalgia, el desprecio o la vergüenza, por ejemplo.

Son estados mentales que construimos conforme nos desarrollamos: ni los niños pequeños ni los animales las tienen.

Pero en el siglo XX, el psicólogo estadounidense Paul Ekman identificó seis emociones básicas que comparten tanto los humanos como los animales chicos y grandes.

Son ellas disgusto, miedo, alegría, tristeza, sorpresa y enojo.

Una emoción compleja como el desprecio sería una mezcla de enojo y disgusto.

¿Por qué nos enojamos? ¿Qué lo provoca?

El enojo es una respuesta a lo que percibimos como una amenaza o un daño: es la manera de casi todos los vertebrados de preservar nuestra existencia y la de los «nuestros».

Como humanos muchas cosas nos pueden irritar.

Si las cosas no salen de la manera que queremos o nos sentimos impotentes ante una situación, es normal y sano que nos enojemos.

Aunque a veces nos enojamos por nimiedades.

La realidad es que cuando nos enojamos por situaciones irrelevantes es porque ya nos encontrábamos en un estado de enfado.

Esto contempla estar cansado, tener hambre o incluso incidencias estresantes nos hacen más propensos a ponernos furiosos.

Y lo malo es que muchas veces enojarnos no ayuda de nada sino que empeora las cosas.

¿Por qué nos enojamos?

¿Por qué nos enojamos? La salud en riesgo

Afecta hasta la salud: estudios han demostrado que personas corajudas son más propensas a sufrir enfermedades cardíacas como presión arterial alta y ataques al corazón.

Cuando nos enojamos, la amígdala del cerebro, que es la parte encargada de procesar nuestras emociones y comportamiento, toma el control.

Libera adrenalina y norepinefrina y nos pone en un estado de alerta.

Los músculos se tensan, el ritmo cardíaco y la presión sanguínea aumentan, los sentidos se agudizan y nos sentimos con mucha energía.

Básicamente tu cuerpo te prepara para pelear o huir.

Esta respuesta instintiva es muy útil para solucionar los problemas de muchos animales y nos ha ayudado a sobrevivir hasta hoy en día.

Se puede decir que el enojo es bueno cuando nuestra vida o nuestra dignidad está en juego.

¿Por qué nos enojamos?

¿Por qué nos enojamos? Cómo reaccionar hoy en día

Pero actualmente ya no podemos ni es saludable solucionar todos los conflictos como lo hicieron nuestros antepasados feroces.

Hemos desarrollado una corteza prefrontal que nos permite controlarnos y medir las consecuencias de nuestros acros.

El psiquiatra británico Robert Skynner dice que de los mecanismos de defensa que tenemos para escoger ante situaciones frustrantes, enojarse y hacer berrinche es de los más infantiles y primitivos.

Cualquiera podría afirmar que no le gusta enojarse sino que lo hacen enojar.

Pero lo cierto es que no podemos controlar todo lo que ocurre a nuestro alrededor, pero sí podemos controlar cómo reaccionar a eso.

Casi siempre.

Existen trastornos que hacen que una persona no sea capaz de controlar sus comportamientos agresivos, violentos o de enojo. Algunos son más comunes de lo que se pensaba.

Por ejemplo, según un estudio de la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, el trastorno explosivo intermitente afecta a uno de cada catorce adultos.

¿Por qué nos enojamos?

Mecanismos alternos al enojo

La forma en que aprendemos a lidiar con la ira suele verse afectada con nuestra crianza o por situaciones traumáticas como abuso o acoso.

Skynner propone que mecanismos de defensa más sanos que el enojo pueden ser, por ejemplo, postergar nuestra reacción para actuar más tarde de manera más constructiva.

O a veces ayuda sublimar la emoción: expresarla a través del arte, como la música o la escritura.

Afirma que uno de los mecanismos más saludables es el humor: aprender a reírnos de las situaciones y de nosotros mismos.

Si crees que tu enojo afecta tu calidad de vida o la de tus allegados, intenta identificar cuáles son las cosas que te ponen furibundo y los pensamientos que tienes.

Es importante que también reconozcas cuando te estás enojando.

Tu cuerpo es un buen indicador: tu corazón empieza a latir más rápido, tu respiración es entrecortada, te pones tenso, comienzas a mover los pies o a apretar la mandíbula o los puños.

Asimismo, puedes hasta sentir que tu rostro se enrojece.

Si percibes que te estás enojando tómate un tiempo, aléjate de la situación y vuelve más tarde a resolver el problema con la cabeza despejada.

Y si te sucede con frecuencia busca a un especialista.

Rasgos del enojo

Estas son algunas señales de alarma a tomar en cuenta para identificar un problema de ira: tener un comportamiento destructivo hacia los demás o hacia ti, y tener impactos negativos en tu salud mental o física.

Además, conductas pasivo-agresivas e inhabilidad para sentir otras emociones.

Por cierto, en nuestras culturas el enojo se ve como una emoción muy masculina, y los hombres con pocas herramientas para manejar emociones complejas suelen recurrir a la agresión para solucionar situaciones que se perciben imposibles de arreglar de manera más productiva.

.El enojo no es una emoción mala. Nos ayuda a identificar amenazas e injusticias como el maltrato, abuso o discriminación. Nos da la energía para defendernos y seguir adelante.

Una investigación mostró que individuos que eran más capaces de enojarse, solían salir más triunfantes en conflictos e incluso parecían más atractivos al sexo opuesto.

Aristóteles sostenía que enojarse es fácil, lo difícil es saber con quién, en qué momento, con qué intensidad y si existe realmente un motivo para enojarse.

Como lo expresa el psicólogo Ryan Martin, presidente del programa de Psicología en la Universidad de Wisconsin-Green Bay, Estados Unidos: «no apagues tu enojo, canaliza tu furia para actuar ante la injusticia».

«Tienes que usarla de manera inteligente para defenderte a ti y a los tuyos, para protestar, expresarte y perseguir metas importantes», enfatiza el experto.

https://www.youtube.com/watch?v=LAN95iIsuo0

Tomado de CuriosaMente, BBC News Mundo, Bienestar 180.

También puede interesarte: Trastornos psicosomáticos: La mente domina al cuerpo.

Deja un comentario

Your email address will not be published.

Recientes de Blog