Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo, IX Fase – Centésima séptima entrega

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(Continuación)

El inicio de este año 2022, lejos de despuntarlo con procesos y florecimientos que se corresponden con esta época, deben traer más bien a colación con carácter obligatorio en la memoria del gentilicio nacional venezolano, la remembranza de algunos hechos históricos de antigua y reciente data, relacionados con la necesidad imperante de recuperación del espacio geográfico integral del Esequibo, dado que las penetraciones realizadas por los Gobiernos de Gran Bretaña y de Guyana han sido obstinados y pertinaces en el tiempo, aun a sabiendas que dicho territorio no les pertenece; de hecho el 01 de enero de 1618, a Lawrence Keymis, siendo Lugarteniente de Walter Raleigh, le fue delegado el mando de cuatrocientos (400) hombres armados, quienes al ser desplegados a bordo de siete (7) buques, asaltaron Santo Tomé de Guayana en las riberas del Río Orinoco, siendo intentado contrarrestar el ataque por el Gobernador español Diego Palomeque de Acuña, quien finalmente falleció, siendo la ciudad saqueada e incendiada; sin embargo, ya desde hacía meses, tanto en Madrid, como en Santa Fe de Bogotá y Caracas se tenía conocimiento de de la presencia de los ingleses en la región y sus intenciones. 

Por otra parte, en la citada fecha del año 1896, el Presidente de los Estados Unidos, Stephen Grover Cleveland, designó a la Comisión encargada de realizar las investigaciones pertinentes a la línea divisoria entre Venezuela y Guayana Británica, la cual estuvo conformada por varios personajes, siendo dos de ellos el Juez Brewer y Mallet-Prevost, quienes jugaron un rol protagónico en la nefasta sentencia del Laudo Arbitral de París de 1899, y cincuenta años después, éste último dejó una carta dirigida al Gobierno norteamericano y otra al Gobierno de Venezuela para su apertura luego de su fallecimiento, en la que explicó la forma en que se confabuló el juez ruso con los jueces ingleses para despojarle a Venezuela el Territorio Esequibo equivalente a 159.542 Kms2, en el que había sido claramente demostrado que no le pertenece a Gran Bretaña, así mismo, el mismo día del año 1969, Valerie Hart, templó los últimos detalles de la sublevación de un grupo de venezolanos al sur del Esequibo, estallando la rebelión al día siguiente, y dicho movimiento insurreccional ocupó todas las instalaciones y dependencias oficiales de la región de Lethern.

Esa rebelión se produjo por la rivalidad ideológica agravada en el ámbito político, socioeconómico y racial, que se venía calcinando en una región geográfica prácticamente abandonada, de alto nivel de pobreza y exclusión por parte del Gobierno guyanés, además del bajo nivel de integración con el resto de la población dispersa en el Territorio Esequibo, con una economía precaria y condiciones marginales, divididos en tres grupos étnicos de indígenas en el norte Macuchi; en las sabanas del sur Wapishana, y en la floresta los Wai Wai, cuyas medidas en materia de salud pública para controlar la tuberculosis y la erradicación de la malaria fueron sumamente escasas, provocando el crecimiento muy escaso de la población en comparación con el resto del Territorio Esequibo. .

A raíz de ello, Valerie Hart, declaró en ese entonces, a través de United Press International en Caracas, que el pueblo del Distrito Rupununi, abandonado por el Gobierno de Guyana, estaba buscando la independencia de las políticas despóticas del Primer Ministro Forbes Burnham, aunado a que dicho Gobierno le negó a los ganaderos la solicitud de arrendamiento de las tierras que ocupaban, y su temor a que los agricultores tanto de Jamaica como de Barbados las ocuparan y obligasen a los pobladores a desalojarlas; así mimo, esta personaje manifestó que el Distrito de Rupununi se encuentra totalmente dentro de Venezuela en la Zona en Reclamación, e instó al Gobierno venezolano para hacer valer su legítimo reclamo, no solo para el Rupununi sino para toda la región del Territorio Esequibo; sin embargo el Gobierno de Venezuela le dio la espalda, dado que el Presidente Caldera, una vez recibida la Presidencia de manos del Presidente Raúl Leoni,  confirmó que no asistiría a dicho movimiento, el cual pudo estructurar sólidas  bases para la recuperación del territorio en reclamación y fijar así, los verdaderos límites que le corresponden a Venezuela por el Este.

Adicionalmente, el inicio del año 2019, se cubrió de una serie de estocadas contra Venezuela, mientras que el Canciller de Guyana felicitaba en esa fecha al Presidente actual de Brasil, Jair Bolsonaro, por asumir la presidencia de ese país, y asegurando paralelamente la construcción de la carretera que atravesaría parte del Territorio Esequibo, además del apoyo diplomático y militar que recibiría de ese país contra Venezuela; paralelamente, el Presidente del Gobierno de Guyana, David Granger se encontraba con el apoyo del Gobierno de Cuba, en La Habana, recibiendo quimioterapia. Adicionalmente, la presencia del Canciller de Guyana en Brasil, le permitió ese mismo día, reunirse con el Director de Asuntos del Consejo de Seguridad Nacional de USA, Mauricio Claver Carone, quienes en conjunto abordaron el tema de la reclamación del Esequibo en favor de los intereses guyaneses.

Posteriormente en el territorio venezolano, durante el mes de abril del año 2020, la compañía Chevron paralizó las actividades de perforación con el último taladro petrolero existente en Venezuela, y en el mes de septiembre de ese mismo año, el Gobierno del país vecino recibe la visita del Secretario de Estado de los Estados Unidos de América, quien firmó un convenio de cooperación entre ambas naciones para llevar a cabo la ejecución combinada de actividades operacionales dentro de áreas específicas en los espacios acuáticos del Atlántico, destinados prioritariamente a combatir el tráfico ilegal de estupefacientes y otras irregularidades, siendo ampliado dicho convenio al suministro logístico que garantice el alistamiento operativo de las unidades tipo patrulleros adquiridos por el Gobierno de Guyana. 

Un sutil uso de la diplomacia cañonera norteamericana, cuya artillería iba claramente apuntando con fines de amedrentamiento al Gobierno de Venezuela y a las actividades militares de la Armada en esos espacios acuáticos, favoreciendo los intereses económicos petroleros del país vecino que se manejan allí, y de esa manera, inclinar subliminalmente el peso del poder militar combatiente en favor del Gobierno guyanés, mientras que paralelamente, el Gobierno de China como país aliado de Venezuela, también ha venido explotando los recursos energéticos en los espacios acuáticos del Esequibo, mediante concesión otorgada por el Gobierno de Guyana, manteniendo una posición en apariencia un tanto neutral; y tampoco es sorpresa para ningún venezolano, que el Gobierno de Cuba desde siempre, ha apoyado abiertamente al Gobierno de Guyana con respecto al tema del Esequibo, aun siendo actual aliado de Venezuela, hecho que no puede tampoco obviarse respecto a la postura de hoy en día de otro aliado como lo es también el Gobierno de Rusia a favor de Venezuela, quien conformó en su momento, parte fundamental de la sentencia del Laudo Arbitral de París de 1899.

Mención especial merece el certero señalamiento realizado por el Dr. López Balladares, al cual me uno en cuanto al criterio reflejado, quien ha referido que particularmente el Gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, como firmante en igualdad de condiciones con los Gobiernos de Guyana y Venezuela del Acuerdo de Ginebra de 1966,  tiene una corresponsabilidad frontal sobre el litigio territorial del Esequibo, y no haber actuado hasta ahora lavándose las manos por el simple hecho de haberle otorgado la independencia a Guyana, dado que el haber concedido la dádiva ilegítima de dicha independencia sobre un territorio que no le pertenece, y que fue obtenido mediante acciones y actuaciones históricas totalmente inadecuadas, no le exime jurídicamente a dicho Gobierno Británico como pretende hacerlo, de excluirse del asunto en cuestión, sabiendo muy bien éste, que el fundamento sobre el cual se llevó a cabo la firma del citado Acuerdo, fue precisamente al haberle manifestado el Gobierno venezolano ante la Organización de las Naciones Unidas, el carácter de nulo e írrito a la sentencia del Laudo Arbitral de París de 1899. 

Y arribando al inicio del año 2021, ante estas acciones del Gobierno de Guyana, el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, creó a través del Decreto Presidencial 4.415, publicado en la Gaceta Oficial nº 42.046 del 13 de enero de 2021, lo que se denominó el Territorio Marítimo para la Defensa de la Fachada Atlántica, razón por la cual, el Gobierno de Guyana envió una nota de protesta, manifestando que ello afectaba sus derechos de soberanía sobre los espacios marítimos que a su juicio, les pertenecen; sin embargo, la presencia de la Armada venezolana detectó en fecha posterior dos embarcaciones pesqueras guyanesas en pleno ejercicio de su faena pesquera, ubicados en las proximidades de la línea trazada con marcación verdadera 070º, siendo detenidas inmediatamente y trasladadas para su comparecencia ante las autoridades respectivas en el Puerto de Güiria, Estado Sucre, siendo protestada dicha detención por el Gobierno de Guyana.

Ante las diferentes circunstancias que nos recuerdan los distintos hechos ocurridos a través de la historia venezolana, sumado a las realidades en el ámbito geopolítico que el país enfrenta hoy en día con hechos tangibles, que no le permiten del todo mantener un nivel de confiabilidad proveniente de algunos países, ante la dualidad de posiciones y movimientos que se realizan en el tablero estratégico regional y mundial, aunado al pronunciamiento y actuación omitida de las medidas cautelares por parte de la Corte Internacional de Justicia, intentando descalificar el peso rotundo e indiscutible del Acuerdo de Ginebra de 1966, en conjunción con el binomio atendido por el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas y el Gobierno de Guyana, es necesario que el Gobierno de Venezuela denuncie y le recuerde continuamente al gentilicio nacional y a la comunidad internacional, todo cuanto está ocurriendo sobre este litigio, y seguro estoy, que el mundo está muy atento a los avances que se están dando sobre este particular, puesto que detrás del telón hay variables de primer orden que se estarían jugando no solo para dirimir la validez o no del Laudo Arbitral de Perís de 1899, sino también en favor o en contra de intereses de estos países del primer mundo involucrados. 

 Mientras tanto, la libre salida de Venezuela hacia el Océano Atlántico es una necesidad estratégica de primer orden, sustentada en el derecho legal y soberano proveniente de la proyección del Delta del Orinoco hacia el mar, cuyo frente lo otorga de manera natural el Estado Delta Amacuro, y por ello, el Estado venezolano debe estar muy, pero muy atento, dado que no se puede seguir ocultando la sensible amenaza a la cual se enfrenta el país en esos espacios acuáticos, en el que las variables inmersas en la ecuación matriz de este litigio a través de la decisión que pudiese tomar la Corte Internacional de Justicia, aun cuando pareciesen no incidir sobre dichos espacios acuáticos, la complejidad de intereses manejados por otros países gritan sórdidamente una realidad muy distinta, por lo que es hora de reaccionar y actuar con mayor firmeza sobre dichos espacios geoestratégicos, sin olvidar que además de todos estos factores ya señalados, existe de por sí una incidencia convergente proveniente de los Estados vecinos como Surinam, Barbados y Trinidad & Tobago, que también reclamarían sus derechos en razón de las considerables reservas de hidrocarburos allí existentes. 

2022 es un año, en el que el Gobierno de Guyana además de incrementar sus actividades ilícitas de explotación de hidrocarburos en los espacios acuáticos, a costillas de todo el sentido de exclusividad que le pertenece al gentilicio nacional de este país, además de las explotaciones realizadas en el territorio continental correspondiente al vigésimo cuarto Estado venezolano denominado Esequibo, tiene la prioridad en agenda de presentar ante la Corte Internacional de Justicia, los alegatos que le permitirían sustentar su demanda contra Venezuela para apoyar su tesis sobre la validez del Laudo Arbitral de París de 1899. Ello constituye un amplio campo de acción para un Gobierno que se ha valido de falsos sustentos para seguirle quitando a todos los venezolanos lo que le pertenece. Sería muy oportuno y prudente un sensible cambio de la política exterior venezolana sustentada en hechos concretos. A buen entendedor, pocas palabras, o como lo dijo el líder espiritual más grande de todos los tiempos sobre la faz de la tierra,…, quien tenga ojos que vea, y quien tenga oídos que oiga.     

Por: C/A (r) Dr. José Chachati Ata

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