Ómicron: la nueva variante es realmente menos severa que la delta

Ómicron: la nueva variante es realmente menos severa que la delta

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Mientras sigue su avance, los científicos continúan investigando si la variante ómicron es más peligrosa que su predecesora, la delta

La variante ómicron es más transmisible. ¿Cómo hay que protegerse? ¿Cómo influye en las vacunas, el uso de mascarillas, la higiene y el distanciamiento social?

Si contraes la COVID-19 en distintos puntos de América Latina, es muy probable que se trate de la variante ómicron; puesto que desde comienzos de este año se ha convertido en la cepa dominante en distintos lugares del mundo. Con docenas de mutaciones, ómicron es significativamente diferente de la variante delta, antes dominante. Esto se traduce en que, tras casi dos años de pandemia, es posible que tengamos que cambiar de nuevo algunos de nuestros comportamientos.

Ómicron

Entre los cambios, la variante ómicron es más transmisible y más esquiva a la hora de evadir los anticuerpos existentes. «Para mí, el mayor cambio, lo más impactante, es lo increíblemente infeccioso que es esto. Nunca he visto nada tan infeccioso en mi vida»; afirma Carlos del Río, epidemiólogo y especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Emory en Atlanta (Georgia, Estados Unidos). Al mismo tiempo, ómicron causa síntomas diferentes y parece provocar una enfermedad menos grave.

Aun así, las diferentes cepas de SARS-CoV-2 comparten importantes similitudes; y gran parte de los consejos básicos de salud pública -vacunarse, llevar mascarilla- siguen siendo los mismos. Esto es lo que dicen las últimas investigaciones sobre la seguridad en la era de ómicron.

¿Ómicron causa una enfermedad menos grave que delta?

Múltiples líneas de investigación de varias partes del mundo sugieren que la variante ómicron causa una forma menos grave de COVID-19. En Sudáfrica, donde Ómicron se detectó por primera vez en noviembre de 2021, una empresa aseguradora privada informó a mediados de diciembre de que los adultos con ómicron tenían un 29% menos de probabilidades de ser hospitalizados en comparación con adultos infectados varios meses antes. En el Reino Unido, la tasa de ingresos hospitalarios entre las personas que acudieron a urgencias con Ómicron fue un tercio de lo que fue para delta; según un resumen de la investigación de la Agencia de Seguridad Sanitaria del Reino Unido publicado el 31 de diciembre de 2021.

A principios de enero, los adultos estadounidenses con ómicron tenían menos de la mitad de probabilidades de acudir a urgencias, hospitalizarse o conectarse a un respirador artificial; según un trabajo preliminar realizado por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad Case Western Reserve en Cleveland (Estados Unidos). Su estudio, que aún no se ha revisado por pares, examina los datos de más de 14.000 pacientes; y tiene en cuenta su estado de vacunación y cualquier enfermedad preexistente.

Un cambio en los síntomas refleja esas tendencias, dice del Río. En el hospital, los pacientes se presentan con menos frecuencia con síntomas similares a los de la neumonía y con sistemas inmunitarios hiperactivos; como se observaba en oleadas anteriores. Hay otros que acuden con más frecuencia con congestión y picor de garganta. «En Ómicron, los síntomas son más parecidos a los de un resfriado», dice.

¿La edad o de las enfermedades preexistentes influyen en la gravedad de la enfermedad?

Ómicron parece que es menos grave que la delta en todos los grupos de edad, incluso en los adultos mayores de 65 años; y en los niños demasiado pequeños para ser vacunados, según el estudio del Case Western. Sin embargo, como ocurre con otros problemas de salud, la edad sigue siendo un factor, dice del Río. «Para cualquier enfermedad, si eres mayor, te va a ir mucho peor», dice.

Las personas con afecciones subyacentes o sistemas inmunitarios comprometidos también siguen siendo más vulnerables, al igual que las personas que no están vacunadas. Aunque las vacunas actuales son menos eficaces para prevenir los síntomas de la ómicron que de la delta, el informe del Reino Unido descubrió que las personas que estaban totalmente reforzadas tenían hasta un 88% menos de probabilidades de hospitalizarse con la ómicron, en comparación con las personas no vacunadas. Los hospitales de todo el país informan que los pacientes no vacunados constituyen la mayoría de los ingresados ahora mismo en las unidades de cuidados intensivos.

Independientemente de la edad o el estado de salud, las personas infectadas con ómicron pueden sentirse muy mal aunque no tengan que ir al hospital, y la variante sigue hospitalizando y matando a muchas personas, subrayó Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en una conferencia de prensa virtual la semana pasada.

¿Por qué ómicron es peligroso si es menos grave que delta?

Ómicron es entre dos y cuatro veces más contagiosa que delta, según un estudio danés que aún los expertos no han revisado. También es mejor para eludir los anticuerpos que desencadenan las vacunas, por lo que está causando más infecciones de última hora. En consecuencia, hay más personas que enferman y acuden a los hospitales, donde hay cada vez más personal de baja por enfermedad, afirma Del Río.

Ómicron tiene 36 mutaciones dentro de su proteína spike (o de pico), que es la parte esencial para anclar el virus en las células humanas e infectarlas. Aunque ninguno de ellos se ha revisado por los expertos, al menos media docena de estudios realizados con modelos animales pequeños -como ratones y hámsters- y cultivos celulares de laboratorio han empezado a revelar cómo esas mutaciones alteran la forma en que Ómicron entra en las células y se replica; dice John Moore, investigador de vacunas y virólogo de Weill Cornell Medicine en Nueva York (Estados Unidos).

A diferencia de las variantes anteriores, ómicron parece no poder infectar las células pulmonares con tanta eficacia, lo que a su vez hace que sea menos dañino y los síntomas menos graves. En algunos estudios, la carga viral es significativamente menor en los pulmones de los roedores infectados por ómicron. Pero en el tracto respiratorio superior, que incluye la nariz y los senos paranasales, Ómicron parece replicarse más de cien veces más rápido que delta.

Esa mezcla de cambios (la preferencia por las vías respiratorias superiores, la mejor invasión inmunitaria y la alta transmisibilidad) refleja cómo la evolución empuja al virus a asegurar su propio futuro replicándose y propagándose incluso cuando esto no hace que los individuos enfermen más.

«Al virus le da igual, una vez que se ha replicado, que esa persona viva o muera, siempre que pueda llegar al siguiente huésped», afirma Moore. «Todo gira en torno a la replicación del genoma».

¿Qué significan estos cambios para los testeos rápidos?

Todas las cepas del virus del SRAS-CoV-2 pueden infectar las células de la boca, y ómicron podría llegar a ser especialmente abundante allí en comparación con otras variantes, según sugieren las primeras pruebas. En un estudio que aún no se ha revisado por pares, los investigadores de Sudáfrica analizaron a 382 personas que no estaban lo suficientemente enfermas como para ser hospitalizadas pero que aún tenían síntomas de COVID-19. Descubrieron que, en el caso de las personas con delta, los hisopados nasales eran más precisos, pero en el caso de ómicron, las pruebas de saliva funcionaban mejor.

Otros estudios también sugieren que las pruebas rápidas de antígenos que se basan en hisopados nasales podrían ser especialmente lentas para identificar infecciones con ómicron. En un estudio publicado la semana pasada, que aún no se ha revisado por pares, los investigadores analizaron muestras de 30 personas que dieron positivo en la prueba de COVID-19 en todo Estados Unidos durante los brotes de principios de diciembre. En la mayoría de los casos de ómicron, las pruebas de PCR dieron positivo días antes de que lo hiciera una prueba rápida. Estos resultados coinciden con lo que la gente ha estado informando en las redes sociales, dice la coautora del estudio, Anne Wyllie, microbióloga médica de la Escuela de Salud Pública de Yale en New Haven, Connecticut (Estados Unidos).

Dada la creciente evidencia de la prevalencia de ómicron en la saliva, las redes sociales se han llenado de aficionados al bricolaje y a las manualidades que abogan por que la gente se limpie la garganta con kits de prueba caseros. Wyllie incluso lo ha intentado ella misma utilizando el hisopo de una prueba rápida. El resultado fue negativo, pero se sintió más confiada de que se trataba de un verdadero negativo en comparación a si sólo se hubiera frotado la nariz.

«No es lo que ha autorizado la FDA (Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos), y es un tema muy delicado para hablar por ello», dice. Por eso muchos otros expertos dudan en recomendarlo fuera de los usos para los que está oficialmente contemplado. Aunque los hisopados de garganta podrían acabar formando parte de la ecuación de las pruebas, las pruebas rápidas se diseñaron para las narices, no para las gargantas, dice Jill Weatherhead, experta en enfermedades infecciosas del Baylor College of Medicine de Houston.

«En este momento, la recomendación sería seguir haciendo las pruebas tal y como se han diseñado, hasta que se demuestre su eficacia», afirma Weatherhead.

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