Mentalidad de empresario

Mentalidad de empresario: Adquiérela para crecer

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Tal postura es sinónimo de proactividad, de cumplir una carrera ascendente dentro de determinada organización laboral o de emprender un negocio propio.

Mentalidad de empresario: adquiérela para crecer.

Sin importar si eres un empleado o el dueño de un negocio puedes ser el presidente de tu propia carrera.

Imagina que te contratan para el puesto que siempre quisiste, pero al presentarte no te asignan un trabajo específico.

¿Qué hacer en esta situaciòn?

Mentalidad de empresario vs. mentalidad pobre

Si actúas como una persona con mentalidad pobre te sentirás tranquilo y feliz de no tener ningún trabajo asignado.

En cambio, si actúas como una persona con mentalidad de empresario sabrás que en esta situación el éxito que puedas tener dentro de la empresa depende de tu proactividad.

Vas a querer demostrar que tu presencia en la empresa vale la pena, que vas a aportar valor a ella, que no te contrataron para estar sentado y cobrar el salario por hacer nada.

Lo que diferencia a una persona con mentalidad de empresario es elaborar un plan de acción basado en tres puntos.

Primero, averigua que quiere su jefe, qué necesita, cómo puede ejecutar el trabajo, cómo puede ser útil.

Mentalidad de empresario

Segundo, establece sus tareas diarias y de toda la semana con objetivos que sean realistas pero no demasiado.

Tercero, pone esfuerzo extra en las primeras 4 a 6 semanas para aprender a hacer su trabajo lo más pronto posible y establecer un sistema que le ayuda a cumplir con sus objetivos o tareas más rápido.

Pero seguro encontrarás quien te diga, ¿pará que hacer tanto esfuerzo si ese no es tu propio negocio?

Ni tu jefe ni tus compañeros van a notar lo que haces. Más bien trabajas de más y nadie va a pagarte por eso.

Mentalidad de empresario: Desarrollo y avance

Sin embargo, poseer una mentalidad de empresario tiene un gran beneficio: te desarrollas y creces como profesional,

Incluso si tu jefe y la empresa no te valoran, de igual forma te será mucho más fácil encontrar otro trabajo o emprender tu propio negocio.

También las personas con mentalidad de empresario buscan resolver problemas o necesidades sin que alguien se lo pida. Es proactiva.

Entiende la misión de la empresa. También el valor que tiene su puesto y cómo su trabajo aporta al crecimiento de la organizaciòn.

Siempre se enfoca en las necesidades de los clientes sean estos las personas que compran los productos o servicios o su jefe y compañeros de trabajo.

Es amigo del fracaso. Porque si busca ser proactivo seguro que muchas veces va a equivocarse. El fracaso debería tomarse como una lección para aprender.

Mentalidad de empresario

Mentalidad de empresario: Ciertas incomprensiones

Al ser proactiva una persona con mentalidad de empresario puede ser rechazada por los demás, porque los que aspiran a algo grande no son entendidos por ser diferentes.

Imagina que quieres hacer algo más de lo que incluye tu puesto. Tus compañeros pueden decir «por tu culpa vamos a tener que trabajar más para que el jefe no piense que somos perezosos».

Ellos van a rechazar tu buena actitud.

Tambièn puedes ser rechazado por tu propio jefe pues este puede pensar que no le conviene tener una persona proactiva que pueda quitarle el puesto.

Pero si esto te pasa significa que esta empresa no es para ti, porque aquí no vas a desarrollarte.

Además, hay una buena razón para no quedarse en un solo lugar.

Ámbito que cambia

Sabemos que el mundo laboral cambia constantemente. Para sobrevivir algunas empresas se unen, otras recortan personal o ciertos puestos son automatizados.

Debido a esto no podemos aspirar a trabajar en la misma empresa por siempre.

Para una persona con mentalidad de pobre le es difícil aceptar esos cambios, se aferra a su puesto debido a que no sabe hacer nada más.

La persona con mentalidad de empresario se siente bien en un mundo de cambios, sabe aprovechar las oportunidades.

Mentalidad de empresario

Una persona así expande sus ideales, sabe los cambios de la industria, del país y hasta qué punto pueden afectar a la organización donde trabaja.

Por eso es que no toma los cambios como algo personal. Por su parte, los que tienen mentalidad de pobre adoptan el papel de víctimas.

Culpan al jefe, a la empresa o a las circunstancias. Pero en realidad no es culpa de nadie porque este tipo de cambios es algo normal.

Buena relación con las finanzas

Una persona con mentalidad de empresario no se limita solo al trabajo, sino también a cuidar otras áreas de la vida como la salud y las relaciones con los demás.

Eso también implica tener una buena relación con las finanzas y tener un fondo de seguridad por si ocurre un despido.

Entonces no se desespera porque sabe que tiene las habilidades, dinero que lo respalda y tiempo para encontrar otro trabajo.

Ahora, supongamos que tengo un trabajo donde gano muy bien y quiero cambiar mi casa, lo cual significa que me endeude por unos veinte años.

Si reflexiono que quizá no tendré esta buena racha por ese tiempo, entonces lo pensaré dos veces antes de tomar una deuda similar.

Es decir, eres más consciente porque expandes el panorama de tu vida personal y laboral. Gracias a eso tomas mejores decisiones financieras y tomas en cuenta los riesgos.

No son los «eternos empleados»

Las personas con mentalidad de empresario no son los eternos empleados. Casi siempre comienzan sus proyectos al lado de su trabajo.

Está comprobado que quienes lo hacen son mejores trabajadores porque saben lo difícil que es ser empresario, entienden a su jefe y adquieren nuevas habilidades.

Si haces tu propio proyecto es probable que eventualmente quieras renunciar al trabajo y dedicarle el 100 % a tu negocio.

Cuando esto pase es muy importante que dejes tu trabajo de una manera correcta: coméntale al jefe de tus ideas, también avísale a tu compañeros y deja concluido todo tu trabajo.

Agradece a todos.

Alguien con mentalidad de empresario hace todo para dejar una buena imagen.

No quema los puentes puesto que nunca sabe cuando necesitará cruzarlos de nuevo.

Tomado de Aprendiz Financiero, El Éxito, Neus Virgili.

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