Desde su condición de psicólogo clínico, Norbey Marín diagnosticó a Daniel Ceballos como víctima del Síndrome de Estocolmo y le ofreció ayuda.
Los que sufren del Síndrome de Estocolmo son víctimas que se solidarizan con su victimario.
Los que sufren del Síndrome de Estocolmo son víctimas que se solidarizan con su victimario.
De verdad que yo también quedé loco con estas declaraciones y en un principio pensé lo mismo «Síndrome de Estocolmo» sin embargo después traté de ver las cosas de una manera menos radical.
Mi conclusión es que Ceballos hace un juego político a bajar su perfil de opositor duro y de esa manera le quiten restricciones que luego le permitirán aspirar a otros cargos, en Barinas se demostró que si se puede, de mi parte me niego a creer que un hombre que estuvo preso, fué torturado y perdió hasta su matrimonio sea un alacrán, no lo puedo juzgar y creo que mucha gente tampoco, solo los que han sido presos políticos podrían entender el infierno que vivió
Pues yo sí puedo juzgarlo porque, o bien tiene efectivamente síndrome de Estocolmo, o bien su moral y ética es totalmente caquéctica, impresentable e indecible. Pensar que se trata de un juego político es una afirmación traída de los cabellos. Más coherente es una condición patológica o el triste hecho de que no pocos políticos venezolanos enarbolan banderas de ideales intercambiables a cambio de cuotas de poder político y económico, por cuanto no les importa el sufrimiento, opresión y miseria de los venezolanos.
Yo no soy juez y por ende no lo juzgo, una pregunta usted ha estado preso?
¿Cual será el beneficio secundario de la «enfermedad»?
Le contesto parafraseando a Alan Kardec: la autoridad de la reprobación está en función de la autoridad moral de quien reprueba. Hacerse culpable de lo que uno acrimina a otro, es abdicar dicha autoridad. Saludos cordiales.