Bárbara Palacios en las Vivencias de Milagros S. Castro

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Sin lugar a dudas, Bárbara Palacios está dejando una bonita huella en muchos corazones. Su belleza espiritual, va más allá de su belleza física, la que hace casi 36 años, la llevó a lucir la corona como la mujer más bella del universo.

Ella se ha convertido en el punto de inspiración de muchos. Su labor como conferencista es maravilloso. Siempre está dispuesta a ayudar a todos para que se conviertan en «hacedores del cambio para lograr la excelencia personal».

Además, ha recibido innumerables elogios gracias a sus publicaciones, que se han proyectado notablemente en varios países. Y han ayudado a innumerables personas. Se trata de La belleza de saber vivir y Lejos de mi sombra, cerca de la luz. Realmente, inspiradores.

Bárbara Palacios inspira corazones.

El recuerdo de sus padres

Siempre he comentado en estas Vivencias, que desde niña me “atrapó” la televisión. Veía todos los canales, me encantaban todos los programas y hasta los comerciales me cautivaban. Comedias, novelas, concursos, dramas, noticieros, todo me gustaba. Era una adicta a la televisión.

Aunque no tanto ahora, sigo muchas televisoras, más que todo internacionales. Pero confieso que al llegar a casa, aunque esté muy cansada, una de las primeras cosas que hago es prender el televisor.

Por eso, al referirme a Bárbara Palacios, debo hacer una merecida mención a sus padres. Los seguía en las telenovelas, que primero fueron en blanco y negro. Y luego me cautivaron más cuando comenzaron a transmitirse a full color.

Me agradaba mucho Jorge Palacios. Su carisma, sus ojos, su picardía. Sin embargo, Bárbara Teyde era todo lo contrario. Recuerdo que en ese entonces no me simpatizaba, porque interpretaba papeles de mala. Muy mala.

Sin embargo, nunca dejaré de reconocer que era una de las mejores actrices de su época. Cada interpretación era un reto, que superaba con creces. 

Bárbara Teyde y Jorge Palacios, los padres de Bárbara Palacios.

Dejar Caracas fue muy triste

Siempre relato que cuando recibí mi título de Licenciada en Comunicación Social de mi querida Universidad Central de Venezuela, en su ilustre Aula Magna, fue un momento inolvidable. Yo quería ser productora de televisión. Pero lamentablemente, no se me dio.

Solo se me presentó la oportunidad de trabajar en Barquisimeto. Aunque no quería irme de Caracas, mi mamá casi que me obligó. Luego de un largo discurso sobre la vida, las oportunidades y la frase: “No sabes lo que Dios te tiene preparado para tu futuro en Barquisimeto”, mi Yola querida logró convencerme. Todo, después de seis horas de cadena, de hablar y hablar.

El domingo 10 de mayo de 1986, Día de la Madre, partí para la capital larense. Iba colmada de dudas, dolor y enojo.

Todos los días lloraba. Menos los viernes en la tarde. Era totalmente feliz. Regresaba en carro, avión, autobús, cola, en lo que fuera para estar en mi ciudad favorita. Hasta que llegaba el domingo al mediodía y volvía a modo desconsuelo. Así fue durante los primeros meses.

Cuando Bárbara Palacios ganó el Miss Universo

Recuerdo que recién llegada a Barquisimeto, conocí a Alberto. Vivía en el mismo edificio. Nos hicimos amigos y se convirtió en el pana que me daba ánimo para que se me quitara la tristeza.

Una noche fuimos a La Nova 74, en el Centro Comercial Los Leones, en la Avenida Los Leones. Era uno de los restaurantes de moda en esa época. Aunque todavía existe y sigue siendo excelente.

Recuerdo la fecha: 21 de julio de 1986.

Mientras comíamos y hablábamos, las personas que estaban en las otras mesas veían con mucho interés el certamen de Miss Universo. Yo realmente no le paraba. Estaba llorando, echando de menos a mi familia, a mis amigos y a mi Caracas.

De repente, todo en silencio. Yo seguía llorando. Y el animador anunció que la nueva Miss Universo 1986 era Venezuela… Bárbara Palacios.

Miss Universo 1986.

La Nova 74 tembló. Todos gritaban emocionados. Decían: Venezuela, Venezuela.

Y yo lloraba. Lamentaba no estar en Caracas viendo el Miss Universo con mis amigos, como siempre, como los últimos años. Eso me hacía sentir mal.

Mientras muchos reían y aplaudían por el éxito de Bárbara Palacios, yo seguía triste. Y Alberto trataba de hacerme reír, para que me sintiera mejor.

Pasaron los años y todo cambió

En septiembre de ese año, 1986, comencé a trabajar en el diario El Informador. Las cosas cambiaron, mi vida dio un vuelco para bien. Me encantaba mi labor como reportera, conocí muchas personas agradables y mi equipo de trabajo era estupendo. Especialmente Julio Colmenárez, quien se convirtió en mi hermano del alma.

Ya no lloraba tanto por Caracas. Ahora iba cada dos semanas, luego una vez al mes. Después cada dos meses, cuatro meses, seis meses. Hasta que pasó un año y no fui.

El trabajo en Barquisimeto me apasionaba. Me encantaba El Informador. Siempre fue mi escuela. Aprendí mucho allí. Y gracias a la labor periodística, conocí gente variada y muy interesante.

Mi encuentro con Bárbara Palacios

Siete años después de haberse coronado como Miss Universo, conocí a Bárbara Palacios. Cuando la vi me trasladé al ayer. Cuando lloraba desconsolada en esa mesa de La Nova 74, mientras todos celebraban su triunfo.

Se me dibujó una sonrisa en el rostro. Mi hermosa madre tenía razón. Su frase: “No sabes lo que Dios te tiene preparado para tu futuro en Barquisimeto” fue poderosa. Definitivamente, Barquisimeto era mi futuro. Es mi presente y mi futuro, lo cual me satisface. Amo a Caracas con locura, pero me quedo en Barquisimeto.

En el mes de marzo del año 1993, me pautaron cubrir un evento privado que se estaba desarrollando en el recordado Hotel Barquisimeto Hilton. Allí estaba Bárbara Palacios como invitada especial.

Mi encuentro con Bárbara Palacios.

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No pude evitar acercarme y entrevistarla. Le conté mi anécdota con ella y las risas no pararon. Fue una bonita oportunidad para felicitarla. Y, por supuesto, tomarnos la tradicional foto del recuerdo.

Lástima que en ese momento, no tenía la experiencia de hoy como conferencista espiritual. Me hubiese encantando pasar horas hablando con ella. Seguramente, tiene muchas cosas hermosas que compartir.

Espero que siga adelante en ese camino, colmado de espiritualidad, con innumerables satisfaces, ayudando a todo aquel que lo requiere.

Una hermosa experiencia y un momento inolvidable, que forma parte de mis Vivencias.

Hasta la próxima.

Saludos y bendiciones.

Milagros S. Castro

@milicas33

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