Amor

Adorar y ser ignorados está en la naturaleza humana

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Aristóteles indicaba que si había que elegir entre la posibilidad de amar y ser objeto del amor, sería mejor amar porque el amor está en uno mismo, lo que siente el otro es una conjetura.

Adorar y ser ignorados está en la naturaleza humana.

Amar y no ser correspondidos.

Sentir obsesión por quienes no nos aman.

El tema lo desarrolla la conocida filósofa argentina Roxana Kreimer.

Adorar y ser ignorado: Búsqueda de amor

Doctora, asimismo, en Ciencias Sociales, dice que hay una búsqueda de amor que todos conocemos que es la de pareja.

Pero hay otra más amplia que incluye a los amigos, a los desconocidos y al mundo en general.

«Es el afán de que lo valoren con énfasis la mayor parte de las personas. De contra con el reconocimiento y el aprecio de todos. A veces a ese tipo de amor no se le corresponde».

adorar y ser ignorados

«En materia de amor o narcicismo, si ustedes quieren, somos insaciables»

«Quienes buscan fama desean que los quieran personas a las que no conocen y a las que no conocerán jamás», afirma la también periodista.

«¿Para qué quieren tanto amor? Dejen algo para los demás. Tal vez solo quieren saber que los aman».

Conductas irónicas: Adorar y ser ignorados

«Cuando logran ser famosos quizá sufren porque algunos desconocidos los reprueban. Pero después les gusta que los odien porque eso repercute en medios y redes y se vuelven más famosos todavía», acota.

Destaca que los famosos no pueden caminar tranquilos por la calle porque todo el mundo se acerca a saludarlos, Entonces, usan lentes oscuros para que no los reconozcan.

«Es decir, cuando logran sobresalir buscan pasar desapercibidos».

Usa como ejemplo un esquema propio del ballet: una bailarina despliega sus encantos, un joven corre hacia ella en puntas de pie, la chica huye, y cuando el joven se va ella lo persigue.

«¿Qué clase de juego es este? El juego del gato y el ratón».

«Nos disgusta sobremanera caerle mal a alguien. Saber que hablan mal de nosotros, que no nos prestan atención». ¿

«Cómo se pierden la ocasión de relacionarse con alguien tan excepcional como nosotros?», manifiesta la escritora.

Adorar y ser ignorados: Posibilidad de amar

Expresa que con la multiplicación de las redes sociales cada vez hay más personas para querer.

«Aristóteles indicaba que si había que elegir entre la posibilidad de amar y de que a uno lo amaran, sería mejor amar `porque el amor está en uno mismo, lo que siente el otro es una conjetura».

Alega que a medida que el mundo está más interconectado se hace infinita la posibilidad de gente que pueda rechazarte.

adorar y ser ignorados

«Si buscamos el amor o reciprocidad en miles de personas deberíamos estar de la mañana a la noche padeciendo rechazos, y de personas con quienes no nos hemos cruzado jamás en la vida».

«Decimos ‘me dejó en visto’ en las redes, convirtiendo en activa una conducta que existe por omisión. Yo no quiero que el otro sepa que leí el mensaje porque eso parecería obligarte a responder más rápido».

«Y yo quiero responder cuando quiera o no responder en absoluto, El otro interpreta como falta de interés lo que puede ser falta de tiempo».

Es imposible caerle bien a todos

«Si todos nos quisieran no tendríamos tiempo para bañarnos ni para protestar. Aristóteles decía que si tuviéramos demasiado amigos estaríamos todo el tiempo haciéndonos mala sangre».

Kreimer indica que si todos quisieran ser nuestros amigos la reciprocidad ya no sería tan valiosa.

«Es imposible caerle bien a todos, de contar con la aceptación de cada grupo que circula sobre la tierra. Quienes gozan del beneplácito de todos son conformistas. Contar con el rechazo de ciertas personas puede ser un mérito».

Señala que la reciprocidad es uno de los pilares de las relaciones humanas.

«Nos permitió sobrevivir como especie, pero no siempre es posible ni simétrica. Gustarle lo que se dice a todo el mundo no lo logró ni el dulce de leche».

«El problema de adorar a quienes nos ignoran es que terminamos por ignorar a quienes nos adoran. Mejor es elegir a nuestro público, al grupo de personas que buscamos que nos aprecien», enfatiza.

«Podemos amar al ser humano como tal, reconocer su dignidad, lo que tenemos en común»

«Pero buscar que todos nos quieran es una exigencia que nos condena indefectiblemente a la frustración», concluye Roxana Kremier.

Tomado de Roxana Kreimer.

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