El Postmodernismo una nueva teoría política; por Néstor Contreras Pineda

7 minutos de lectura

El postmodernismo es una teoría política en formación que tiene sus bases en los postulados del Paradigma de la Postmodernidad. Sus bases filosóficas se encuentran en la Teoría de la Acción Comunicativa (Jürgen Habermas  Düsseldorf, 18 de junio de 1929), por medio de la cual trata de solucionar los problemas del Ser y la existencia, el conocimiento y la moral. La forma de gobierno que propone es la democracia participativa, que otorga al ciudadano una participación decisiva en los asuntos del Estado y el gobierno. En el área de la economía se plantea un uso intensivo de la tecnología para incrementar la eficiencia de los procesos productivos. En el área de la educación se propone un modelo educativo basado en la teoría del aprendizaje organizacional y centrado en el aprendizaje autónomo.

Bases Filosóficas

En la teoría de la acción comunicativa se definen los tres elementos que forman parte de la  constitución objetiva de la realidad: lenguaje, dominio y trabajo. El lenguaje es el medio que facilita el intercambio de ideas entre  personas. El dominio es la tendencia hacia la hegemonía de una de las partes. El trabajo es la actividad grupal. Entre estos elementos se debe establecer un equilibrio que evite que la opinión de unos  prevalezca sobre la de los otros. El equilibrio se mantendrá siempre y cuando los ciudadanos cooperen entre sí para evitar que la  manipulación de terceros imponga alguna forma de control e impida que el lenguaje facilite  la obtención de un consenso libre de coerción.

El lenguaje puede ser entendido, además,  como acción comunicativa, como una  interacción en la que los ciudadanos , en prosecución de una meta común, acuerdan, entre sí, planes de acción orientados hacia la objetivación de la realidad.

El propósito de la acción comunicativa es el establecimiento de una dinámica intelectual  que facilite la relación entre ciudadanos que deseen expresar sus ideas,  por medio del   lenguaje,  contrastarlas con las de terceros  y alcanzar acuerdos que se relacionen con la solución de problemas comunes.

Desde el punto de vista comunicativo, estos acuerdos tienen un carácter racional debido a que se alcanzan en virtud de las razones aducidas. La racionalidad viene dada, entonces, tanto por el acuerdo obtenido como por las razones alegadas. Ahora bien, la validez tiene un sentido transitorio, dado que es posible que una nueva discusión sobre el tema, o la introducción de nuevos elementos de juicio, pueda hacer variar el resultado inicialmente obtenido. La validez vendría dada por el carácter racional del acuerdo, sólo que tal validez tendría, también, carácter transitorio.

El acuerdo que se obtenga por medio de la acción comunicacional debe ser libre, esto es, alcanzado sin ningún tipo de coacción, sin la intervención de ninguna fuerza externa:   descansa en la convicción común; mediante ésta se supera la disensión y se obtiene el consenso. Las ideas que surjan de esta dinámica intelectual tendrán, como consecuencia, carácter racional.

La racionalidad se presentará, así pues, a posteriori. Sin embargo, ese producto racional tiene carácter temporal; el logro del consenso no valida en forma permanente las ideas. La finitud de la conciencia del sujeto se constituye en un obstáculo para la consecución de la verdad;  únicamente es posible recorrer el camino hacia ésta, en un permanente e inagotable intento por alcanzar la objetividad científica.

La solución del problema del conocimiento vendrá dada por el aprendizaje autónomo, éste no solamente viene dado por la simple aceptación del argumento que se obtuvo como producto del consenso; todo el proceso discursivo constituye, en sí mismo, un proceso de aprendizaje, en el cual todos los actores de la acción comunicativa aprenden en virtud del convencimiento personal de que la tesis obtenida tiene validez y racionalidad.

Este convencimiento tiene carácter subjetivo; es un convencimiento íntimo que resulta de la reflexión de cada actor consigo mismo; tenemos así que la subjetividad juega en este proceso de aprendizaje un doble rol, uno a priori y otro a posteriori; a priori por cuanto cada sujeto aporta al inicio de la discusión argumentos personales que deben ser sometidos a discusión; a posteriori por cuanto no hay aprendizaje a menos que se haga presente, en cada uno de los actores comunicacionales, el aludido convencimiento íntimo.

En el proceso discursivo, correspondiente al acto comunicacional, se presenta, además, un aprendizaje en dos instancias; en la primera, el individual, proveniente, como ya se mencionó, del convencimiento íntimo y, en la segunda, el colectivo, el cual es producto del consenso y corresponde a los actores comunicacionales en su conjunto. El aprendizaje, en el marco de los procesos organizacionales, se materializará en la medida en que la reflexión individual dé paso a una reflexión colectiva cuyo producto sea el consenso; la libertad con la que el equipo de trabajo llegue a tal consenso le otorgará objetividad, racionalidad y validez al conocimiento obtenido.

 La solución del problema de la moral vendría dado como respuesta a las siguientes preguntas: ¿Cuáles son los valores que deben asumirse para facilitar el cumplimiento de la misión?, ¿cómo se difundirían? Para responder a estas interrogantes tendríamos que acudir, también, a los postulados de la teoría de la acción comunicativa. El punto de partida para el establecimiento de los preceptos morales que han de orientar el desenvolvimiento del colectivo estaría en la posición ética asumida por cada individuo, en el momento de su incorporación a los procesos institucionales. Sobre esta base, la organización debe seguir un proceso de objetivación de la realidad: la expresión y contrastación de las ideas de sus miembros, la obtención de consensos y el establecimiento de acuerdos. Como producto de este proceso se obtendrán los valores y principios que han de regir su desenvolvimiento.

Estos constituirán un cuerpo dinámico que evolucionará en la medida en que evolucione la organización; no tendrán cabida los paradigmas éticos del pasado, ni los condicionamientos temporales e intemporales previamente establecidos; los principios que rijan el desenvolvimiento organizacional serán inmanentes al individuo y al colectivo; la moral no estará sometida a un orden universalmente establecido ab extra, sino, por el contrario, a un orden acordado ab intra hacia el cual confluyan los acuerdos obtenidos por consenso.

Democracia Participativa

La interacción entre los ciudadanos y el gobierno se llevará a efecto por medio de una interacción que estará orientada por la dinámica señalada en la teoría de la acción comunicativa y bajo la tutela de la Tecnología Social Adaptativa e Inteligente (SAI):

SAI es una plataforma tecnológica novedosa, implementada a través de un sistema informático o aplicación moderna, utilizada para crear capital social y construir consensos. Se le conoce también como Tecnología Social SAI, por permitir la integración de personas o grupos de personas, interactuando en redes de relaciones sociales. Se trata de redes interpersonales que contienen recursos de todo tipo (humanos, físicos, financieros, etc.) y no de las redes sociales tradicionales (“social media”, en inglés), como por ejemplo: Facebook, Twitter, Instagram, WhatsApp, Telegram, entre otras. Estos recursos sociales (capital social) son generalmente utilizados en la planificación y ejecución de proyectos; y, son accesibles al interactuar en redes de relaciones personales, en las cuales los actores sociales comparten valores y normas, que les permiten lograr propósitos, individuales y colectivos1.

Economía

La economía se basará en un uso intensivo de la tecnología que aproveche las  oportunidades que ésta ofrece al ser humano contemporáneo y que se hacen presente en el siguiente escenario:

  1. El mundo tridimensional dará paso a un mundo digital; una especie de nuevo continente que estará alojado en la nube, impulsado por la inteligencia artificial y dominado por entes descentralizados que sustituirán a gobiernos y corporaciones. La distancia entre los participantes no será obstáculo, la velocidad del intercambio dependerá de la cantidad de bytes disponibles. Las pantallas digitales interactivas sustituirán la relación física. Todos los participantes estarán representados por  avatares que imiten nuestras características y simulen nuestros gestos y movimientos. 
  2. Las monedas digitales sustituirán al dinero. Con éstas podremos adquirir e intercambiar bienes fungibles y no fungibles, sin pasar por la Banca mundial.
  3. Al desaparecer el lugar de trabajo físico, las autoridades perderán el control de los ciudadanos. Ya no tendrán sentido las legislaciones laborales, los modelos de pensiones, la igualdad de género o las reformas constitucionales. Los contratos laborales deberán amoldarse a un mundo sin fronteras.  La burocracia gubernamental quedará reducida al mínimo necesario para mantener funcionando los servicios esenciales de atención al ciudadano: educación, seguridad y sanitarios, entre otros.
  4. Los protocolos de cifrado permitirán a los ciudadanos desarrollar mecanismos de control descentralizados que eviten la supervisión tanto de los entes oficiales como de las corporaciones  (Google, Facebook  y Twitter, entre otros). Surgirán en la nube  entidades para esa regulación descentralizada. Estos serían verdaderamente globales y superarían las fronteras tradicionales, como por ejemplo, las DEFI o Decentralized Finance (Finanzas Descentralizadas, en español), materializadas por medio de la tecnología de la Cadena de Bloques.
  5. Estos protocolos de cifrado conformarán una red global descentralizada que será administrada por ordenadores mundiales, como es el caso de SIRIUS.

Educación

En líneas generales, el modelo educativo recomendado está contenido en el texto: Metodología Sistémica del Aprendizaje Organizacional2.

En resumen, podemos decir que las ideas presentadas en este artículo no son más que una primera aproximación al tema. En la medida en que intercambiemos ideas con terceros, podremos mejorar la propuesta y añadir nuevos elementos.

Referencias

1José María Rodríguez, Capital Social, la Tecnología Social Adaptativa e Inteligente, SAI.

2Metodología Sistémica del Aprendizaje Organizacional, Néstor Contreras Pineda, Amazon, 2014.

Néstor Contreras Pineda

26 de julio de 2022

Curadas | Vía Jorge Sánchez Rojas

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