Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo, XIII Fase – 138 entrega

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8 minutos de lectura

(Continuación)

Por: José Chachati Ata

Esta semana y la anterior, han estado llena de grandes tensiones entre algunas potencias mundiales, con escenarios fluctuantes y conducentes a posibles conflictos, aunado a la reacción de un número considerable de países que se habían mantenido con los oídos sordos ante la problemática relacionada con las incidencias del cambio climatológico, afectando sensiblemente los ecosistemas y el ambiente, aunado a los incendios forestales de grandes magnitudes que han venido ocurriendo en diferentes continentes, sumatoria de hechos que en definitiva deben conducir obligatoriamente a la conformación de políticas y acciones de tendencia mundial, y más aún, cuando ello luce en la actualidad como un
fenómeno con carácter irreversible, por lo que la necesidad a consolidar una mayor conciencia tendiente a la conservación de las áreas forestales que hasta hace poco había sido objeto de irracionales explotaciones y depredaciones, es una prioridad de primer orden.

En este contexto, no debemos olvidar que el área del Amazonas es considerado el pulmón del planeta, por lo que pasó a conformar parte del patrimonio común de la humanidad, pese a que se realizan hoy en día acciones monitoreadas por algunos gobiernos de los países en la región, a propósito de desforestar determinadas áreas en pro del progreso y del desarrollo del hombre, dejando de lado como valor complementario el ámbito ecológico. De allí, que el Territorio Esequibo pasa a exacerbar una razón más en cuanto a la necesidad de Venezuela para el logro de la recuperación del espacio geográfico integral en reclamación, dada la extensa zona forestal allí existente, a la cual la administración del Gobierno del Guyana no le ha prestado la atención debida, sumado a las amenazas allí reinantes del crimen organizado, que una vez conformado el vigésimo cuarto Estado venezolano, denominado Esequibo, debiesen orientarse las acciones a la incorporación de las zonas sureste y suroeste al área amazónica actual venezolana, de manera que ello permita incrementar el pulmón del planeta para el bienestar de la humanidad.

No olvidemos tampoco que sobre este particular, las actividades realizadas en materia de minería y desforestación que ha venido autorizando la administración del Gobierno de Guyana mediante el otorgamiento de licitaciones ilícitas a empresas trasnacionales, violan abiertamente el Artículo V del Acuerdo de Ginebra de 1966, firmado entre los Gobiernos de Gran Bretaña, Venezuela y Guyana, y en este contexto, el Secretario de la Organización de la Organización de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, no se ha pronunciado al respecto, sino todo lo contrario, por lo que no era de extrañar como realmente
sucedió, que tampoco la Corte Internacional de Justicia se pronunciase al respecto desde el principio en que admitió su competencia jurídica, en el que debió interponer sin excusa alguna una medida cautelar.

Ahora bien, el asunto de todo este tema es que la realidad actual abarca en paralelo otras circunstancias que no podemos obviar los venezolanos, es decir, no podemos concentrar toda esta controversia en el contexto jurídico, sino que también la credibilidad de las instituciones, gobiernos, organismos internacionales, etc., juegan un rol preponderante en este litigio territorial, dado que no se puede obviar las piezas estratégicas que está moviendo el Gobierno de Guyana en el plano militar mediante las acciones combinadas que se han venido realizando entre ejercicios y maniobras tendientes a consolidar posiciones y conformaciones estructurales de bases castrenses, bajo el justificativo de cuidar la seguridad regional y otorgar ayudas humanitarias en caso de situaciones de desastres naturales; de hecho, el Comando Sur de los Estados Unidos de América y algunos países aliados tanto de la Caricom como de Europa, culminaron hace poco, la realización de la operación “Tradewinds”, planificada para realizar ejercicios militares tanto en Guyana como en el espacio geográfico integral del Esequibo.

La designación de Guyana como centro de esa maniobra militar combinada, multinacional, con la participación de países vecinos, profundizó obviamente las tensiones con Venezuela, hecho que consolida el vuelco que el Gobierno de Guyana le dio a su política exterior, favoreciendo las inversiones extranjeras con los Estados Unidos de América y la Unión Europea, dejando atrás los vínculos profundos que se tenían afianzados con países como Rusia, China e Irán; incluida Cuba y los países latinoamericanos alineados con el Foro de Sao Paulo, todo ello a raíz de las grandes inversiones realizadas en el área continental del Esequibo, y de los descubrimientos de los yacimientos de petróleo existentes en los espacios acuáticos del Esequibo, por parte de las empresas trasnacionales a quienes se les otorgó las ilegítimas licitaciones, sumatoria de eventos que colocaron los intereses económicos de Guyana por encima de su alianza ideológica; así mismo, como parte del cambio de su política exterior, el Gobierno del país vecino a Venezuela se adhirió al Grupo de Lima, siendo este grupo de países quien emitió en su momento, una declaración expresando su condena a cualquier provocación o despliegue militar que amenace la paz y la seguridad en la región.

Verdaderamente, una frontal y abierta ironía, cargada de desfachatez del Gobierno de Guyana, de ahí, su engranaje al de un Estado profundo con grises y confusos discursos como parte de su estrategia. En tanto se ha profundizado la disputa territorial por el Esequibo mediante la participación de la Corte Internacional de Justicia por parte del Gobierno de Guyana, ésta última se ha aliado con las más grandes empresas petroleras del mundo, siendo una de ellas la empresa norteamericana Exxon Mobil, quien a partir del año 2015, descubrió el bloque petrolero Stabroek, el cual ocupa una extensión de 26.800 kilómetros cuadrados en la cuenca ubicada entre Guyana y Surinam, sin olvidar que además de las actividades geoeconómicas allí desarrolladas, ha financiado los gastos judiciales por un monto de quince millones de dólares americanos otorgados al Gobierno guyanés para sufragar los gastos en la Corte Internacional de Justicia; por otra parte, Guyana está aliada con China a través de la empresa National Off Shore Oil (CNOOC); la cual aparte de explorar y desarrollar todo el potencial de crudo que existe en los espacios acuáticos del área geográfico integral reclamada, tiene asignada la realización de obras en el área de conectividades terrestres con Brasil a través de la selva amazónica, así como también, obras de infraestructura para el desarrollo de una central hidroeléctrica para Guyana y aeropuertos.

En este contexto, el tema de la seguridad, defensa y desarrollo, adquiere la necesidad de superponer todos estos factores entre lo que maneja Guyana y lo que está haciendo Venezuela actualmente. De parte de Guyana, el inicio de las actividades petroleras, mineras, de infraestructura, etc., sumado a la presencia
militar combinada de varios países, cuyo liderazgo lo tienen los Estados Unidos de América, aunado a la red regular bajo la cual se maneja la Corte internacional de Justicia, y al manejo de las alianzas diplomáticas que le han dado un vuelco a Guyana en el ámbito internacional, además de las intenciones del Gobierno de ese país en querer establecer Bases militares en el área del Esequibo con el apoyo norteamericano, en el que se ventila como excusa, la necesidad de trabajar en el tema de seguridad para el apoyo de las plataformas petroleras, para atender fundamentalmente el tema ecológico, poniendo a prueba la capacidad de respuesta a situaciones de emergencia ante un posible derrame petrolero, ponen
sobre el tapete la clara intención del Gobierno de Guyana en fortalecer el ámbito militar mediante la participación geoestratégica de alianzas, a fin de obtener el mayor y mejor apoyo tecnológico, con capacitación del personal, amplia logística militar, y capacidad de endeudamiento para la adquisición
de medios aéreos, navales y terrestres. Ello se traduciría en un posible Plan Colombia (segunda parte), cuyo efecto sándwich en un futuro, tendría una cobertura contra Venezuela, manejada básicamente en una integración de Brasil, Colombia y Guyana.

Y es así, que mientras el Gobierno de Guyana se ha venido potenciando, y ha dejado el tema de la reclamación territorial en manos de la Corte internacional de Justicia, actuando hacia Venezuela y su gentilicio en lo que he venido denominando “la vacilación diplomática”, las visitas de varios jefes militares y representantes de diversas instancias del alto gobierno de los Estados Unidos de América, se ha hecho frecuente cada vez más; sin embargo, a raíz de los eventos acaecidos a raíz del conflicto entre Rusia y Ucrania, en el que se ha venido dando un vuelco al nuevo orden mundial, el tablero estratégico norteamericano ha buscado un acercamiento y posible entendimiento de reciente data con el Gobierno de Venezuela, hecho al que se le suma la posición adoptada por éste último en cuanto al manejo del litigio que se lleva a cabo ante la Corte de La Haya, en el que podrían suscitarse cambios inesperados, que pondrían en tela de juicio la pertenencia del Esequibo a Guyana como lo ha pretendido el Gobierno de ese país, mediante el reconocimiento del citado organismo jurídico sobre la validez del Laudo Arbitral de París de 1899, que de ser así, pondrían a Guyana a la defensiva total ante la pérdida total o parcial de un territorio que geohistóricamente le pertenece a Venezuela, por lo que valdría la pena preguntarse, si a estas alturas ya el Gobierno de Guyana estaría adoptando la aceptable probabilidad de ocurrencia de dicho escenario, violando expresamente el Acuerdo de Ginebra de 1966, en el que se estaría preparando militarmente para la defensa futura de un territorio que no le pertenece, involucrando el apoyo de otros países a su favor, dado que no estaría tampoco dispuesta a entregarle lo que le corresponde a todos los
venezolanos?

De ser así, valdría en paralelo preguntarse qué escenarios se manejan actualmente por parte del Gobierno de Venezuela, en aras de consolidar la conquista de un territorio por la vía militar, que por cientos de razones, es parte indiscutible del sentido de integridad territorial de este gentilicio, ante la ocurrencia de un escenario que amerite la intervención militar obligada por la ofuscada pretensión del país vecino?

Estas actuaciones del Gobierno de Guyana han comenzado a generar una alerta de primer orden, que deben conllevar a una preparación de Venezuela ante el mencionado escenario, con considerable probabilidad de ocurrencia, de manera que ello sustente con certeza y con la fuerza necesaria, la afirmación que se viene pregonando en cuanto a que “el sol que brilla sobre Venezuela, nace en nuestro
Estado Esequibo”.

Por: C/A (r) Dr. José Chachati Ata

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