Dinosaurios: un segundo asteroide habría propiciado su extinción

Dinosaurios: un segundo asteroide habría propiciado su extinción

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Durante años, los científicos han debatido sobre la causa de la extinción de los dinosaurios entre el impacto de un gran asteroide o una época de gran actividad volcánica. Ahora, nuevas pistas arrojan luz sobre su final

Hace sesenta y cinco millones de años se extinguieron los últimos dinosaurios. Los gigantescos mosasaurios y plesiosaurios en los mares y los pterosaurios en los cielos. Muchas familias de braquiópodos y esponjas de mar desaparecieron. Los restantes ammonites de concha dura se esfumaron. Se redujo la gran diversidad de tiburones y el plancton, la base de la cadena alimenticia del océano, se vio muy afectado. También se marchitó la mayor parte de la vegetación. En resumen, se extinguieron más de la mitad de las especies que habitaban el mundo.

¿Qué causó esta masiva extinción que marca el final del Cretácico y el comienzo del Paleógeno? Los científicos han investigado durante muchos años por qué murieron estos animales, mientras otros mamíferos, como las tortugas, los cocodrilos y algunos anfibios sobrevivieron. Las aves se libraron. Al igual que las serpientes, bivalvos y los erizos y estrellas de mar. Incluso las plantas resistentes capaces de soportar climas extremos.

Durante décadas, los científicos han coincidido en torno a dos hipótesis que podrían explicar la extinción del Cretácico: un impacto extraterrestre, por ejemplo un asteroide o un cometa, o un período de gran actividad volcánica. Cualquiera de los dos escenarios habría ahogado los cielos con restos que privaron a la Tierra de la energía del sol, impidiendo la fotosíntesis y extendiendo la destrucción arriba y abajo de la cadena alimenticia. Una vez que se asentó el polvo, los gases de efecto invernadero bloqueados en la atmósfera habrían provocado que se disparara la temperatura, un repentino cambio climático acabó con mucho de la vida que logró sobrevivir a la prolongada oscuridad.

Ahora, nuevas pistas arrojan información sobre lo que ocurrió durante el impacto del asteroide que acabó con los dinosaurios hace unos 66 millones de años. Según unos pequeños fragmentos de roca hallados en Texas, el asteroide golpeó con tanta fuerza que vaporizó un grueso lecho de rocas que había debajo, arrojando gas junto a una cortina de fragmentos rocosos que salieron despedidos de la superficie. La temperatura se elevó a unos 155 grados centígrados, por lo que la zona de devastación llegó a más de 1600 kilómetros del centro del cráter en minutos.

Sin embargo, un equipo internacional de investigadores de la Universidad de Yale publicaron un estudio en la revista Science donde afirmaron que el impacto ambiental de las erupciones masivas ocurrió mucho antes del evento de las extinción y, por tanto, no pudo ser la causa.

Los dinosaurios

La teoría de los volcanes surgió a raíz del estudio de un período de gran actividad volcánica que también ocurrió hace 65 millones de años y podría haber extendido iridio por todo el planeta, junto con el polvo que ocultaba la luz solar y los gases de efecto invernadero. Algunos científicos creían que ambas podían haber contribuido a la extinción, y otros sugerían que la causa real fue el cambio del clima y el aumento del nivel del mar.

La teoría del impacto extraterrestre proviene del descubrimiento de que un estrato de roca que data precisamente de la época de la extinción es rico en iridio. Este estrato se encuentra en todo el planeta, en la tierra y en los océanos. El iridio es raro en la Tierra pero se encuentra en los meteoritos con la misma concentración que en este iridio.

Esto condujo a los científicos a afirmar que el iridio se esparció por el planeta cuando un asteroide impactó en la península del Yucatán, en México. Un cráter de 180 kilómetros de ancho llamado Chicxulub, se ha descubierto desde entonces y se ha fijado su antigüedad en 65 millones de años. Muchos científicos creen que la lluvia radiactiva causada por el impacto mató a los dinosaurios.

Según un estudio publicado en Scientific Reports en 2017, la roca espacial impactó en el peor lugar: contra una roca rica en hidrocarburos, expulsando a la atmósfera hollín suficiente como para provocar un enfriamiento global extremo. El impacto excavó un cráter de aproximadamente 193 kilómetros de ancho en la corteza terrestre y dio en el lugar exacto y en el ángulo preciso para despedir cantidades colosales de gases refrigerantes y hollín a la atmósfera superior. El equipo de investigadores afirmó que solo el 13 por ciento de la superficie terrestre está compuesta por rocas que podrían haber generado tal cantidad de hollín.

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