Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Japón y Países Bajos condenaron este jueves las recientes represalias iraníes contra infraestructuras energéticas en el Golfo, y se dijeron «dispuestos a contribuir» a la seguridad en el estrecho de Ormuz, cerrado de facto por Teherán.
«Pedimos una moratoria inmediata y general sobre los ataques a infraestructuras civiles, en particular las instalaciones petroleras y de gas», indicaron los seis países en un comunicado conjunto.
«Nos declaramos dispuestos a contribuir a los esfuerzos necesarios para garantizar la seguridad del paso por el estrecho» de Ormuz, añadieron estos países.
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En tiempos normales circula por ese estrecho el 20% del petróleo y el gas natural licuado consumidos a nivel mundial.
Su cierre de hecho por parte de Irán, en represalia por el ataque de Estados Unidos e Israel en curso desde el 28 de febrero, ha disparado los problemas logísticos y de aprovisionamiento y elevado el precio del barril de crudo por encima de los 110 dólares.
El miércoles, el ejército israelí atacó el gigantesco yacimiento gasístico de South Pars-North Dome, compartido por Irán y Catar. Es la reserva de gas conocida más grande del mundo y abastece cerca del 70% del gas natural doméstico de la república islámica.
En represalia, Irán atacó Ras Lafan, en Catar, el mayor complejo industrial y puerto de exportación de gas natural licuado (GNL) del mundo.
También hubo ataques este jueves contra dos refinerías de petróleo en Kuwait y contra una instalación petrolera en el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, utilizada por Arabia Saudita para exportar crudo evitando el estrecho de Ormuz.
Con información de AFP