Título original: EL DILEMA DE SER TONTO ÚTIL. Por Ángel Alberto Bellorín
HOY RECIBÍ ESTÁ RÉPLICA (CITO)
«Estimado Dr. Bellorín, he leído con atención su reciente artículo: Nuevo fiscal y defensor, viejo fraude a la constitución de fecha 16 de marzo de 2026 publicada en el medio Curadas.
Al respecto debo indicarle que calificar como ‘tontos útiles’ a ciudadanos que, con preparación y valentía, hemos decidido dar un paso al frente para postularnos como Defensor del Pueblo, es una falta de respeto a nuestra trayectoria y a nuestra voluntad institucional.
Mi postulación nace de una confianza genuina en la reconstrucción del país. Por encima de los intereses partidistas y las dificultades, nuestra responsabilidad es cultivar la esperanza en el pueblo venezolano a través de instituciones sólidas. Menospreciar esta iniciativa democrática no contribuye al debate constructivo que Venezuela necesita.
Por mi parte lo intentaré una y otra vez hasta lograr ser parte de la reconstrucción social de este noble país, porque «prefiero ver entre tanta preocupación lo que podría salir mal, mirar todo lo que está saliendo bien…»
Mis respetos Doctor,
Dra. Neida Pérez
C.I. V- 6.347.726c
Postulada para el Cargo de Defensora del Pueblo» (FIN DE LA CITA)
A MANERA DE PUNTO PREVIO.
Antes de responder a la misiva anterior, es necesario afirmar que la lista de los tontos útiles, inocentes útiles o simpatizantes confundidos que ayudaron de una u otra manera a Hugo Chávez a alcanzar la Presidencia de la República es inmensa y muchos de ellos arrepentidos con el tiempo entendieron su equivocacion. Aunque no voté por Chávez y nunca creí en su discurso, ahí tengo muchos familiares y amigos de diferentes niveles sociales y educativos.
Desde ese momento se hace casi necesario para el chavismo hacer del engaño una verdadera política de estado. En este sentido, un tonto útil no es más que un desconocedor de las agendas ocultas que ha tenido el régimen Chavo- Madurista o los dirigentes políticos que son cercanos a dicha ideología; para no señalarlo de cómplice activo, pudiéramos calificarlo como permanente escucha de cantos de sirenas.

Con esa actitud y sin proponérselo, su «bien intencionada» gestión en pro de la patria, puede llegar a favorecer las prácticas controladoras más extremas a las que se acostumbró el régimen.
En varias oportunidades he escrito sobre el tema sin que surgieran ofendidos. Aquí un breve párrafo de un viejo escrito sobre el tema. (CITO)
«Tal situación se hizo evidente a partir del año 2002 comenzando por el secuestro de los poderes de contrapeso y otras instituciones que hoy están bajo su total control.
Para tal fin, siempre ha requerido de tontos útiles, actores secundarios y desechables necesarios, tanto para activar desde afuera en aparente legalidad, como para ejecutar desde adentro de esa institucionalidad secuestrada.» (FIN DE LA CITA)
AQUÍ MI CONTRA RÉPLICA
Estimada Dra. Neida Josefina Pérez Morillo, también he leído con esmerada atención su respetuosa réplica a mi reciente artículo que llevó por título » NUEVO FISCAL Y DEFENSOR, VIEJO FRAUDE A LA CONSTITUCIÓN».
Le aseguro que en verdad le presté exagerada atención a su motivación.
Lamento profundamente que de mi humilde publicación, elaborada y compartida como un genuino aporte académico e intelectual a la reconstrucción de mi noble país a partir de la retoma de nuestra carta magna como suprema norma, usted se hubiere fijado únicamente en la expresión «tontos útiles».
¡Es una verdadera lástima!
Su derecho a réplica y sus respetuosa palabras parecieran un hecho baladí y hasta de rutina, pero que al estar presente su título de «Doctora» y su legítima aspiración al cargo en discusión, en verdad merece ser desarrollado en el contexto actual de éste nuestro devastado país.
Siento verdadera tristeza que el uso de dos términos tan comunes en su simpleza formal, posiblemente mal utilizados por mi persona, usted lo considere una falta de respeto a trayectorias o voluntades institucionales de los postulados.
Para el lector distraído me permito citar sólo el párrafo en donde aparece la pretendida ofensa. (CITO)
«Nuevamente es noticia otro Comité de Postulaciones, conformado por una mayoría de diputados, con uno de ellos como presidente, recibiendo credenciales y entrevistando tontos útiles que no dudo puedan estar preparados y con suficientes requisitos para ocupar dos cargos representativos de órganos del poder público que no requieren del sufragio. Está vez el poder político pretende nombrar al Fiscal General de la República y al Defensor del Pueblo, ambos adscritos al Poder Ciudadano. Fue cerrado el proceso de postulación, entrevistaron candidatos y nuevamente los revolucionarios olvidaron la transparencia que implica la publicación del baremo diferenciador que debe aplicarse para hacer público los méritos que se atribuyen los aspirante.» (FIN DE LA CITA)
Cualquier persona con cierto nivel de comprensión, puede determinar que son ellos, esos diputados que representan los partidos políticos los que utilizan a una gran cantidad de voluntariosos ciudadanos preñados de buenas intenciones, para presentar enorme participación en un fingido concurso sin la transparencia que requiere su trascendencia. Sin descartar los muchos que asisten para hacer masa.
Es evidente que no fue mi intención personal irrespetar a nadie y mucho menos en un escrito con sólidas premisas constitucionales, a las que usted no prestó esa atención tal como afirma al inicio de su misiva.
En particular no menciono en mi publicación a ninguno de los 61 nombres que allí aparecen, donde por cierto están incluidos brillantes profesionales de mi estima, que en plena comunicación con ellos, me confesaron «que se la están jugando», aunque sin perder el norte de lo que en realidad sucede.
Ninguno de ellos se sintió aludido; y, por el contrario, compartieron puntos de vistas del deber ser y la necesidad perentoria de retomar los principios constitucionales que es el centro del debate.
No puedo señalar ni discernir entre aquellos que el gobierno da instrucciones para hacer bulto y algunos que a pesar de las adversidades, tienen fe en que pudieran ser favorecidos con una designación. Pero son 27 años de fraude descarado y los directivos de la obra son los mismos..
Con el chavismo en el poder y hasta la fecha, todos los írritos e inconstitucionales comités de postulaciones habidos en el país han sido mecanismo inequívoco para nombrar sujetos partidistas y muy afines al gobierno, para ocupar esos cargos en los poderes públicos que no ameritan sufragio.
Es solo revisar nombres y trayectorias.
¡En estos 27 años jamás ha existido verdadero concurso! ¿O no ha sido así?
Tengo años denunciando esta modalidad y ese es el verdadero mensaje del contexto de todo el escrito que usted dejó de apreciar al quedarse varada y alarmada en el primer párrafo.
Sí: estoy convencido que usted no leyó el escrito, pues un verdadero doctor va al argumento de fondo para refutar o aceptarlo y no se aferra a una pequeña y frágil rama de un árbol que no da frutos mientras todo el bosque está en llamas.
Es eso lo que más lamento de su réplica, además de la lectura desacertada del contexto de la utilización de la expresión ya señalada, su infundada molestia resalta su colaboracionismo implícito, en una carta sin sustancia con el objeto de intentar descalificar al mensajero, pero sin atreverse a responder al fondo del debate que no es otro que discernir sobre la legítimidad, o no, de ese comité de postulaciónes sin ningún mérito para evaluar los méritos de otros,pero al que usted no objetará.
Como me hubiera gustado que en esa carta desgraciada usted hubiese formulado una antítesis. O, cuando menos, haber expuesto argumentos que contradigan los esgrimidos por mí, en lo relativo al fondo del planteamiento del escrito.
Estoy seguro que a mis pocos lectores les hubiera gustado que demostrara que me equivoqué en mi exposición.
Que usted si verificó y vio con sus ojos la existencia de un sólido baremo para contrastar sus acreencias cuantitativas y cualitativas con los otros postulados.
Estoy convencido que a la verdadera sociedad civil le gustaría verificar los méritos que se atribuyen esos 61 aspirantes, con los suyos por delante.
La historia ha demostrado que el colaboracionismo con la canalla, siempre se ha vestido de gala para fingir patriotismo.
El más sencillo ejemplo es el del Mariscal Phillippe Petain, aquel militar francés, héroe en la primera guerra mundial, que terminó sus días en prisión condenado por alta traición por haber presidido el gobierno de Vichy y colaborado con la Alemania nazi. Su falaz argumento fue que había tomado ese camino como mal menor para evitar la ocupación total de Francia.
Todo mi respeto para usted estimada Doctora, respeto extensivo a la inteligencia del Venezolano que me lee.
Caracas, 19 de marzo de 2026

Dr. Ángel Alberto Bellorín
Abogado Magna Cumlaude
Doctor en Ciencias Jurídicas mención
Derecho Constitucional
Profesor de Doctorado en la UCV
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