El caso de Bruno Marabel: «La casa del horror de Paraguay»

El caso sigue siendo la referencia principal para los estudios de psicopatía forense en el Cono Sur

El caso de Bruno Marabel es conocido como la «Masacre de la Casa del Horror». Representa la alienación de la empatía y la frialdad metódica de un joven que convivió con los cadáveres de toda su familia política durante días, manteniendo una fachada de normalidad absoluta ante sus amigos y compañeros de trabajo.

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El caso de Bruno Marabel

El Hallazgo en la Calle Oliva

El 8 de octubre de 2018, agentes de la Policía Nacional ingresaron a una casona antigua en la esquina de las calles Oliva y Montevideo, en el centro de Asunción, tras reportes de vecinos sobre un olor nauseabundo.

  • La Escena: Los investigadores encontraron primero el cuerpo de un hombre (Julio Rojas) bajo escombros. Por eso, al profundizar la excavación, descubrieron una fosa común con los restos de dos niños y dos mujeres.

Las Víctimas:
  • Dalma Rojas Rodas (23 años, boxeadora y esposa de Marabel).
  • Elba Rodas (madre de Dalma).
  • Julio Rojas Delvalle (padre de Dalma).
  • Dos niños (4 y 6 años, hijos de Dalma).
  • La Frialdad: Tras cometer los crímenes (ocurridos días antes), Marabel organizó una fiesta en la casa y continuó asistiendo a su trabajo en una pizzería como si nada hubiera ocurrido.
El Perfil de Bruno Marabel

Marabel (entonces de 19 años) descrito por los peritos como un individuo con un desequilibrio narcisista y una incapacidad total para el remordimiento.

1-El Móvil: Se determinó que fue una mezcla de conflictos económicos. También, el control asfixiante que supuestamente ejercía su suegro sobre él y una relación tóxica con Dalma.

2-La Ejecución: A las víctimas las apuñalaron. Así, los niños, según la autopsia, sufrieron una muerte particularmente cruel, lo que elevó el caso a un nivel de ensañamiento que conmocionó a la sociedad paraguaya.

3-La Coartada: Durante los días posteriores a los asesinatos, Marabel utilizó el teléfono de Dalma para enviar mensajes a familiares. Así, simulando que ella seguía viva y que habían viajado a Argentina. Es el tinnitus de la mentira digital: crear un ruido informativo para ocultar el silencio de la muerte.

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