La prevención y control es crucial en la lucha contra el mal de Chagas


​Bajo el lema «Las mujeres en el centro: proteger a la próxima generación frente a la enfermedad de Chagas», se conmemora la lucha mundial contra esta patología que se centra en el control y la prevención.

La consigna de este año subraya la importancia crítica de diagnosticar y tratar a las mujeres en edad fértil y embarazadas, con el fin de prevenir la transmisión congénita de la infección de madre a hijo.


​Un parásito como agente causal


​La enfermedad de Chagas es producida por el parásito protozoario Trypanosoma cruzi. Este se transmite principalmente a través de un insecto conocido popularmente como chipo (un triatomino).

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​El ciclo de infección


​El chipo es un insecto de hábitos hematófagos, lo que significa que se alimenta exclusivamente de la sangre de aves, mamíferos y seres humanos. El proceso de contagio ocurre de una forma particular: después de alimentarse, el insecto defeca sobre la piel de la víctima.


​En estas heces se encuentra el parásito. La picadura suele generar picazón y, al rascarse de forma instintiva, la persona arrastra los residuos contaminados hacia la pequeña herida de la succión o hacia las mucosas (ojos o boca), permitiendo así que el T. cruzi ingrese al torrente sanguíneo.


​Prevención y control


​La clave para combatir el Mal de Chagas reside en el control del insecto transmisor. Si identifica la presencia de chipos en su domicilio o comunidad, es fundamental que no los manipule directamente y acuda de inmediato a las autoridades de Salud Ambiental para su recolección y control profesional.

Con información de Rosa Ríos

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