Caracas, 19 de mayo de 2026 / El cerrojo de la prisión finalmente cedió. Tras más de dos décadas entre rejas, un eco del pasado civil y militar de Venezuela ha vuelto a las calles. Los exfuncionarios de la extinta Policía Metropolitana de Caracas, Erasmo Bolívar, Héctor Rovaín y Luis Molina, considerados por diversas organizaciones de derechos humanos como los presos políticos más antiguos del país, fueron excarcelados la tarde de este martes bajo una medida humanitaria de libertad condicional.
Se cierra así, al menos en términos de reclusión física, uno de los capítulos judiciales y políticos más longevos, polémicos y dolorosos de la historia contemporánea venezolana.

El origen: El laberinto del 11 de abril de 2002
Para entender el peso de estas excarcelaciones es necesario retroceder veinticuatro años en el tiempo. El 11 de abril de 2002, una multitudinaria marcha de la oposición civil se desvió hacia el Palacio de Miraflores pidiendo la renuncia del entonces presidente Hugo Chávez. Al llegar al centro de Caracas, específicamente en las inmediaciones de Puente Llaguno, se desató el caos. Franco tiradores, civiles armados y cuerpos policiales cruzaron ráfagas de fuego en un escenario confuso que dejó un saldo trágico de 19 muertos y cientos de heridos.
Bolívar, Rovaín y Molina formaban parte de la Policía Metropolitana desplegada ese día para intentar controlar los disturbios. En 2003 fueron arrestados y, tras un juicio accidentado e intermitente que se prolongó por años, la justicia venezolana los condenó en 2009 a la pena máxima de 30 años de prisión. Se les acusó de homicidio calificado frustrado en complicidad correspectiva.
Desde entonces, sus nombres se convirtieron en banderas fijas para el activismo de derechos humanos, que denunciaba un ensañamiento político y la constante denegación de beneficios procesales a los que tenían derecho por ley tras cumplir más de la mitad de la condena.

Las horas previas: Un anuncio en el Parlamento
La noticia no llegó por sorpresa, pero sí con el vértigo de las decisiones de alto nivel. Horas antes de que se abrieran las puertas de los centros de reclusión, el presidente de la Asamblea Nacional, el chavista Jorge Rodríguez, asomaba la medida durante la sesión ordinaria del Parlamento.
Rodríguez anunció formalmente que unas 300 personas recibirían boletas de excarcelación en el transcurso de la semana. El argumento oficial reposa en evaluaciones caso por caso bajo criterios de vulnerabilidad: personas menores de edad, mayores de 70 años, mujeres embarazadas o ciudadanos «portadores de una patología». En el caso específico de Luis Molina, el tribunal ratificó de forma expresa el otorgamiento de «libertad condicional por medida humanitaria» debido a su estado de salud.
Este movimiento ocurre además en un contexto de altísima presión internacional, apenas una semana después de que la administración estadounidense de Donald Trump redoblara sus exigencias públicas sobre la liberación de los prisioneros políticos en el país caribeño.
Reacciones de un país fragmentado
La salida de los tres uniformados removió de inmediato las fibras políticas de la nación. La líder opositora y Nobel de la Paz, María Corina Machado, no tardó en pronunciarse a través de sus canales oficiales para celebrar el reencuentro de los expolicías con sus familias.
«Tres venezolanos inocentes que nunca debieron estar presos. Tres familias que padecieron por 23 años la crueldad, la persecución y la tortura de este régimen», sentenció Machado, asegurando que los funcionarios pasarán a los libros de historia como héroes que resistieron en el anonimato del calabozo.
Por su parte, la organización no gubernamental Foro Penal, encargada de verificar y registrar de cerca el estatus de los detenidos por causas políticas, confirmó la efectividad del proceso y recordó que este beneficio forma parte de una serie de excarcelaciones fragmentadas que se han venido registrando a cuentagotas durante la primera mitad de este año 2026.
| El balance del cautiverio (2003 – 2026) | |
| Tiempo total en prisión | 23 años continuos. |
| Condena original | 30 años (Pena máxima en Venezuela). |
| Causa judicial | Sucesos de Puente Llaguno (11 de abril de 2002). |
| Estatus actual | Excarcelados bajo régimen de libertad condicional humanitaria. |
El regreso a casa
Lejos de los debates de micrófonos y cancillerías, la verdadera crónica ocurrió en el umbral de las viviendas de estos tres hombres. Las fotos de barbas encanecidas y abrazos eternos con hijos que pasaron de la infancia a la adultez mientras ellos estaban en prisión inundaron los teléfonos de sus allegados.
Erasmo Bolívar, Héctor Rovaín y Luis Molina caminan hoy en una Caracas muy distinta a la que dejaron a principios de siglo. Aunque bajo restricciones de movilidad y la sombra de una condena que técnicamente no ha expirado, los tres policías metropolitanos vuelven a dormir bajo un techo sin barrotes, dejando atrás el récord involuntario de ser los prisioneros políticos más antiguos de la Venezuela contemporánea.
Para profundizar en el contexto humano y legal de los funcionarios a lo largo de este proceso, puedes ver este reportaje en video sobre Los policías Metropolitanos, el cual detalla la prolongada lucha de sus familias y las condiciones que afrontaron durante las más de dos décadas que duró su reclusión.
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