Las recientes decisiones del BCV tras su reunión con representantes de la banca nacional encendieron el debate económico
Más allá de los ajustes técnicos inmediatos, estas medidas envían una señal clara sobre las expectativas de liquidez y las prioridades del ente emisor para los próximos meses.
Así lo expuso el economista y director de Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros, quien advierte que la estrategia oficial prioriza el control cambiario a costa de asfixiar aún más el aparato productivo.
La semana pasada hubo reunión entre el BCV y los bancos:
— Asdrúbal R. Oliveros (@aroliveros) September 13, 2026
Los últimos cambios anunciados por el BCV para la banca dejan una señal que me parece importante mirar más allá de sus efectos inmediatos sobre el sistema financiero.
Se anunció un fuerte aumento del costo asociado a los…
El encarecimiento del crédito
Durante el encuentro celebrado la semana pasada, el BCV notificó a los bancos un fuerte aumento del costo asociado a los déficits del encaje legal, medida que vino acompañada de un incremento en las tasas mínimas (ajustándose tanto las tasas activas como las pasivas).
En la práctica, estas políticas encarecen significativamente la intermediación financiera. Según explica Oliveros en su análisis, esta presión regulatoria «obliga a los bancos a ser todavía más selectivos al prestar».
En un país donde la cartera de crédito ya es, en sus propias palabras, «extraordinariamente pequeña», el resultado inevitable será una contracción aún mayor del financiamiento disponible.
Las empresas y los hogares tendrán menos acceso a recursos, mermando la capacidad de las instituciones financieras para acompañar e impulsar la actividad económica.
Gasto público vs. Oferta de divisas
¿Qué motiva al Banco Central a restringir el ya limitado crédito nacional? La lectura de Oliveros apunta a una acción preventiva.
Las medidas tomadas por el ente emisor parecen anticipar una mayor ejecución del gasto público de cara al cierre de año, lo que inyectará una cantidad importante de bolívares en el torrente circulatorio de la economía.
Sin embargo, este aumento de liquidez en moneda nacional chocará con una realidad restrictiva en el mercado de divisas.
De acuerdo con los datos manejados por el economista, la asignación de dólares prevista para septiembre desciende a unos 1.400 millones, un monto inferior al promedio liquidado durante el trimestre previo.
La tormenta perfecta y el costo de la contención
La combinación de estos dos factores —una mayor presión potencial de bolívares circulando y una simultánea menor oferta de divisas— representa un riesgo inminente para la estabilidad del tipo de cambio.
Oliveros concluye que el BCV se está preparando para este escenario mediante el refuerzo de sus mecanismos de absorción monetaria.
Al encarecer el crédito, el ente emisor intenta secar el mercado de bolívares para evitar que estos se dirijan a la compra de dólares, buscando así contener un alza en el tipo de cambio oficial y evitar que se ensanche la brecha con el mercado paralelo.
El gran dilema de esta política es, como subraya el experto, el alto costo que representa para el país. Una vez más, las autoridades optan por proteger el frente cambiario sacrificando el crédito privado, precisamente en un momento en que la economía venezolana urge de financiamiento vital para la inversión, el mantenimiento del capital de trabajo y el estímulo al consumo.
Al final, la estabilidad del dólar se sigue financiando con el estancamiento del sector productivo.
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