Por Redacción Curadas
Meses después de la emergencia provocada por los eventos telúricos que impactaron a la Gran Caracas y al centro del país, cientos de familias cuyas viviendas fueron clasificadas con la denominada «etiqueta roja» continúan en un limbo de incertidumbre.
La desocupación preventiva y la restricción absoluta de acceso dejaron a decenas de comunidades fuera de sus hogares, a la espera de un estudio patológico de ingeniería que determine si sus edificaciones pueden ser rehabilitadas o si, por el contrario, deben ser demolidas.

Desde gremios técnicos e instituciones del Estado la advertencia es clara: «La respuesta no es rápida». El paso de un triaje preventivo a un proyecto de cálculo estructural e ingeniería de detalle exige una evaluación rigurosa que toma tiempo.
¿Qué significa realmente la etiqueta roja?
El Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV) y las autoridades de gestión de riesgo han reiterado que el marcaje con etiqueta roja constituye una medida de alerta preventiva que prohíbe la habitabilidad inmediata para resguardar vidas humanas, pero no equivale automáticamente a una orden de demolición.
La primera fase de inspecciones actuó como un semáforo de emergencia para catalogar los inmuebles en verde (habitables), amarillo (uso restringido o reparaciones menores) y rojo (daño severo). Sin embargo, la segunda fase —que requiere ingenieros especialistas en patología estructural y cálculo sismorresistente— avanza a un ritmo más pausado debido a la complejidad de los estudios de suelo, pruebas de resistencia de materiales y levantamientos técnicos que deben ejecutarse en cada edificación.
Entre la angustia del desalojo y la preservación del patrimonio
En sectores populosos de la capital como Catia, San José o La Candelaria, vecinos desalojados pernoctan en refugios temporales, viviendas de familiares o carpas instaladas en las cercanías de sus bloques. El principal temor de los propietarios radica en dos frentes: la pérdida definitiva de su patrimonio acumulado durante décadas y la falta de liquidez o créditos públicos para financiar las costosas obras de consolidación y refuerzo estructural que exigen las normas sismorresistentes.
Expertos en ingeniería estructural enfatizan la importancia de no realizar intervenciones ni reparaciones empíricas por cuenta propia sin la asesoría técnica correspondiente, ya que esto podría comprometer aún más la estabilidad de las estructuras afectadas. Mientras la fase de diagnósticos profundos avanza, los afectados demandan un flujo de información institucional más continuo que mitigue la zozobra y trace una ruta clara sobre las soluciones habitacionales definitivas.
Fuentes consultadas
- Colegio de Ingenieros de Venezuela (CIV): Comunicados técnicos y pronunciamientos sobre los protocolos de evaluación sismorresistente e inspección de inmuebles.
- El Pitazo / Crónica Uno / El Estímulo: Reportajes de campo y seguimiento sobre la situación de los vecinos desalojados en las urbanizaciones y sectores populares de la Gran Caracas.
- Plataforma Sismo Ayuda: Reportes de inspección técnica coordinados entre gremios profesionales y entes gubernamentales.
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