Skylab 4: la historia detrás del famoso «motín en el espacio» de 1973

¿Se declaró en huelga una tripulación enviada a la espacio hace casi medio siglo? El último miembro sobreviviente de la misión Skylab 4 dice que todo es un mito, pero que hubo lecciones aprendidas

Hace casi medio siglo, los tres astronautas a bordo de la misión espacial Skylab 4 se enfrentaron a los controladores de la misión. Poco después de su regreso, comenzaron a circular informes que decían que los astronautas se habían declarado en huelga, que había ocurrido un «motín en el espacio». Pero Ed Gibson, el único del equipo que sigue vivo, dice que la idea de que ellos dejaron de trabajar es un mito.

Bill Pogue se enfermó poco después de que los tres astronautas llegaran a la estación espacial.

Fue una sorpresa porque Bill había sido apodado «Iron Belly» (vientre de hierro) durante el entrenamiento en el Centro Espacial Johnson en Houston, Texas.

Podía tolerar infinitamente sentarse en una silla que giraba rápidamente mientras movía la cabeza hacia atrás y hacia adelante y de lado a lado, sin marearse.

Pero esta era la primera vez que los tres hombres habían estado en el espacio y, evidentemente, la resistencia al mareo por movimiento en la Tierra no significaba mucho allá arriba.

El comandante Jerry Carr sugirió que Bill se comiera una lata de tomates para calmar sus molestias de estómago.

Ed Gibson estaba sentado entre sus dos compañeros y recuerda la lata flotando de izquierda a derecha delante de sus ojos.

En esta foto, Jerry Carr finge sostener con un dedo a un Ed Gibson que flota sin gravedad

«Entonces escucho unos ruidos extraños provenientes de Bill y una bolsa de vómito flotando de derecha a izquierda», describe.

«Estábamos desanimados porque sabíamos que teníamos mucho trabajo por hacer y fue entonces cuando cometimos nuestro primer error», cuenta.

Ed tiene ahora 84 años y la misión Skylab 4 comenzó en noviembre de 1973, pero el tiempo no ha borrado sus recuerdos más vívidos: la Tierra desde el espacio, la corona resplandeciente del Sol y el silencio de una caminata espacial.

Es el último de los astronautas capaz de compartir la historia porque Jerry Carr y Bill Pogue murieron, Carr el verano pasado y Pogue en 2014.

La estación espacial Skylab era una plataforma de investigación en órbita donde los astronautas ayudaban a los científicos a estudiar la respuesta del cuerpo humano a los vuelos espaciales, llevaban a cabo experimentos y observaban el Sol y la Tierra.

Los tripulantes de la misión Skylab 4 eran Ed Gibson (izquierda), Gerald Carr y William Pogue

Skylab 4 era la misión final y, como resultado, tenía una larga lista de tareas que cumplir.

La misión de 84 días, la más larga hasta ese momento, tenía un calendario ajustado.

A la NASA le había preocupado mucho que alguien se enfermara, pues implicaría perder un tiempo precioso.

La NASA reconoce que los planificadores de la misión no le dieron a la tripulación el período típico de ajuste para aclimatarse a trabajar sin gravedad en órbita y habían llenado sus horarios con grandes cantidades de trabajo.

El número de caminatas espaciales también se duplicó, a cuatro, para observar un cometa recién descubierto, el Kohoutek.

Así que los astronautas ya estaban bajo presión cuando tomaron esa primera mala decisión.

«Queríamos organizarnos antes de que comenzara el gran revuelo en Tierra, así que decidimos retrasar comunicarles que Bill estaba enfermo», dice Ed.

Pero habían olvidado que todo lo que decían a bordo se estaba grabando y que el control de la misión estaba escuchando.

No pasó mucho tiempo antes de que la voz del jefe de la Oficina de Astronautas, Alan Shepard, llegara a la radio desde el control de la misión, un intercambio que también se transmitió al público.

«Se puso en línea y nos regaño», cuenta Ed. «Al estaba bien, simplemente no nos gustaba que nos regañaran frente a todo el mundo».

Shepard había sido el primer estadounidense en viajar al espacio, una hazaña que llevó a Ed a cambiar su ambición infantil de volar en aviones a volar en cohetes y luego aterrizó en la Luna como comandante del Apolo 14.

Mientras estaba allí, había jugado al golf, y la idea de que «el tipo que estuvo jugando al golf en la Luna, estaba regañándonos» por una violación del protocolo le pareció muy irónica a Ed.

Se preguntó qué habrían pensado sus amigos y familiares todo esto. No fue un buen comienzo y sentó las bases para una mayor tensión entre la tripulación y el control de la misión.

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