El baile aporta numerosos beneficios a tu salud mental, sus diversos beneficios comprueban el famoso refrán: “Cuerpo sano, mente sana”
El baile no sólo pone tu cuerpo en forma, si no también tu mente, de esta forma, no sólo ayuda a prevenir las enfermedades cardiovasculares, también ayuda a reducir el riesgo de la demencia.
Danzar, algo que hacemos de forma tan natural, resulta ser una actividad muy provechosa para la salud, según la ciencia.

Fue Molière quien escribió una vez que no hay nada tan necesario para el hombre como el baile. Y aunque él se refería a cómo el baile puede unir a una sociedad, lo cierto es que no iba nada desencaminado. Además de ser una actividad placentera, gran cantidad de estudios científicos han demostrado que bailar tiene muchos beneficios para la salud, sobre todo en el campo neurológico.
El baile, algo que hacemos de forma tan natural, resulta ser una actividad muy compleja para nuestro cerebro. ¿Qué pasa realmente cuando bailamos? Estamos siguiendo una serie de pasos que debemos recordar, sin perder el compás que nos marca una música y sincronizándonos con otras personas. Previsualizamos acciones, nos adaptamos a un contexto que no es el habitual y somos capaces de seguir un ritmo.
El baile como actividad física
Sin que seamos conscientes, en nuestro cerebro estamos activando circuitos neuronales motores y sensoriales, al mismo tiempo que estimulamos los centros de recompensa. Es decir, hacemos trabajar juntas áreas muy diversas. Como explica Pablo Irimia, neurólogo y coordinador de la Sociedad Española de Neurología (SEN), esta es una de las razones que convierten la danza en un ejercicio tan recomendable para la salud.
«Es especialmente bueno para estimular el cerebro porque coordina diferentes áreas: la que planifica el movimiento, las que se encargan de la posición espacial y de recordar acciones anteriores, la que envía instrucciones a los músculos y las que nos mantienen en equilibrio y permiten sincronizar el movimiento.»

Aunque destaquen los beneficios neurológicos, «no hay que olvidar que también resulta positivo para la salud general, como cualquier otro tipo de ejercicio físico, ya que es una actividad aeróbica y puede ser buena para la salud cardiovascular». Como señalan desde la SEN, el ejercicio que conlleva la danza podría contribuir a reducir el riesgo de desarrollar enfermedades como hipertensión, diabetes, depresión y obesidad.
Algunos de estos beneficios se pueden conseguir practicando otros deportes, pero el baile es muy completo y tiene sus ventajas específicas, como el esfuerzo cognitivo y motriz que supone.
Y esta movilidad tiene mucho que ver con nuestro desarrollo físico e intelectual. Según recoge la neurobióloga Lucy Vincent en su libro ‘Haz bailar a tu cerebro’, el esfuerzo corporal que hacemos desde pequeños actúa directamente sobre nuestras neuronas. «Las conexiones dentro del cerebro o entre el cerebro y el cuerpo están relacionadas con la actividad de los músculos»; la clase de movimientos que realizamos al bailar «proporcionan los estímulos eléctricos que permiten organizar los sistemas sensomotoriales del cerebro».
Los beneficios para la salud mental
Si hay algo que diferencia claramente a la danza de otras actividades físicas es que se practica en compañía. Sobre todo en la adolescencia y la juventud, pero también en otras etapas de la vida, el baile es un agente socializador. Puede ayudar a construir nuevas relaciones interpersonales y a mejorar las habilidades sociales, además de potenciar la creatividad de las personas que lo practican.
Es, sin duda, una actividad con la que disfrutamos, y no un deporte que solo practiquemos porque sabemos que va a ser bueno para nuestra salud. Y esto no deja de tener relación con la mejora que supone a nuestro estado psicológico.

Como bien resume Vincent, en los años setenta se descubrieron las endorfinas y sus efectos. A partir de ahí, los investigadores llegaron a la conclusión de que «el ejercicio se encarga de la liberación de endorfinas, que tienen un efecto euforizante y, por lo tanto, antidepresivo».
También es una herramienta muy útil para ayudarnos a regular el estrés. Según un estudio publicado en la International Journal of Neuroscience, seguir pasos de baile puede disminuir los niveles de dopamina y aumentar los de serotonina, con lo que la sensación de agobio da paso a una mejora en el estado de ánimo.
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