Título original: LA PARADOJA MILITAR: DESTRUCCIÓN Y/O REFUNDACIÓN. Por Ángel Alberto Bellorín
Eso que Venezuela observa, no es una Fuerza Armada. ¡Basta de intentar comparar!
La crisis institucional en Venezuela ha trascendido los muros de los cuarteles. Lo que hace años era una advertencia reservada al ámbito castrense, luego de la experiencia bélica del 3 de enero, y reafirmado con el desastre natural del 25 de Junio del 2026, hoy es angustioso tema de debate en las redes y una realidad inocultable bajo el escrutinio de una sociedad civil, legítimamente frustrada, que padece la ausencia de una verdadera Fuerza Armada.
Es imperativo trazar una ruta de claridad: la refundación de la República es un objetivo quimérico si no se precede, de manera irrenunciable, por la previa refundación de una nueva Fuerza Armada. Ningún venezolano puede ignorar que mediante el control político de la Fuerza Armada se inició el derrumbe institucional de Venezuela.
¡Con una nueva Fuerza Armada se debe iniciar la reconstrucción!
En este escenario de patria devastada, proliferan las voces que, movidas por el resentimiento, claman por la eliminación total de la institución militar. Debemos advertir con vehemencia que tal abolición es parte esencial del plan original. Es el fin último de quienes diseñaron la implosión.
Ante este peligro, la sociedad civil y las mentes lúcidas de la nación deben ejercer el contrapeso necesario. No podemos caer en la celada de quienes buscan, bajo la excusa de la reforma del estado, la destrucción definitiva del instrumento de defensa del Estado.
No olvidemos que la Fuerza Armada de Venezuela fue, históricamente, la vencedora militar del comunismo en esa guerra que pocos mencionan y que ha sido rescatada por la pluma de Fernando Falcón.
Fue precisamente por esa razón que la venganza se perpetró desde el propio poder del estado y se procedió a su implosión calculada. Llevo años alertando sobre este proceso de descomposición y destrucción inducida.
Hoy, más que nunca, es el momento de unir voluntades sensatas. Se requiere con urgencia desplazar la lucha de egos para concretar una alianza estratégica entre los hombres de armas comprometidos con la República y los sectores y ciudadanos capacitados de la sociedad civil.
Solo desde la visión de conjunto, viendo el bosque y no solo el árbol de nuestra desgracia, lograremos identificar y proponer los ajustes estructurales necesarios para rescatar a la institución. Acto seguido y desde allí , rescatar a la nación. No hay otra opción legitima.
¡Cambiar de dueños no es libertad!
En estos momentos aciagos donde ya no se puede ocultar el protectorado de facto a que fue sometida Venezuela, que vemos nuevas botas militares extranjeras pateando nuestra geografía y sentimos a muchos venezolanos clamando ser el estado 51 del imperio; es necesario y pertinente finalizar recordando una frase de mucha reflexión, frase que he acostumbrado a utilizar en varios de mis escritos previos, un doloroso mensaje dirigida en especial a aquellos que se llenan la boca con la palabra “patria”:
“Los nacionales que no respeten a sus ejércitos estarán destinados a alimentar a un ejército extranjero” (Carl Von Clausewitz)
(Un viejo soldado de un ejército que ya no existe.)
Caracas, 28 de junio de 2026

Dr. Ángel Alberto Bellorín
Abogado Magna Cumlaude
Doctor en Ciencias Jurídicas mención
Derecho Constitucional
Profesor de Doctorado en la UCV
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