A un mes del sismo que sacudió la costa central venezolana, los contingentes internacionales pliegan sus campamentos, mientras los familiares excavan con sus propias manos entre toneladas de concreto.
En el sector Caribe de La Guaira, el silencio no es ausencia de ruido, sino la pausa que precede al golpe del pico contra el concreto. A un mes del doble terremoto que sacudió la costa central de Venezuela el pasado 24 de junio, el paisaje de la zona cero ha comenzado su inevitable metamorfosis. Las tiendas de campaña naranja y azul de las brigadas internacionales de rescate —que durante semanas llenaron el aire con el zumbido de escáneres térmicos, sensores acústicos y sirenas de emergencia— lucen hoy semi vacías o desmontadas.
La fase crítica de rescate en estructuras colapsadas ha dado paso, según los protocolos internacionales de gestión de desastres, a la etapa de remoción masiva de escombros y evaluación técnica. Sin embargo, para cientos de familias de la entidad litoral, los tiempos institucionales no coinciden con la urgencia del duelo.
«No es un tema de coyuntura ni de tendencia; es una necesidad humana básica e irrenunciable: poder encontrar a los nuestros y darles santa sepultura» —expresaba Arlinda Prada mientras observaba los trabajos de búsqueda informal entre las ruinas.

La delgada línea entre la maquinaria y el duelo
El contraste en el terreno es evidente:
- El retiro técnico: Los equipos de rescate especializados, tras agotar los periodos internacionales para la localización de vida bajo escombros, inician la retirada progresiva de su personal y equipos de alta tecnología.
- El desafío logístico: Venezuela enfrenta la tarea de remover aproximadamente 1,2 millones de toneladas de escombros acumuladas tras el colapso de edificios residenciales y comerciales, principalmente en el estado La Guaira.
- La resistencia comunitaria: En sectores como Catia La Mar y Tanaguarena, vecinos y familiares han intentado limitar el paso desmedido de maquinaria pesada. El temor es que las palas mecánicas destruyan los restos que aún permanecen atrapados bajo las losas.
Llegada de ayuda Retiro de brigadas Inicio de limpieza masiva
internacional (Día 1-7) epecializadas (Día 30) y clasificación de escombros
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ESTAMOS AQUÍ: Transición de búsqueda manual a remoción pesada.

Palas, túneles y memoria
Ante la disminución del despliegue especializado, la búsqueda se ha transformado en una labor artesanal y arriesgada. Familiares y voluntarios locales han abierto túneles improvisados entre las columnas fracturadas de antiguas torres de apartamentos, desafiando réplicas menores y estructuras inestables.
La prioridad para el Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses y las autoridades de salud se centra en la identificación mediante pruebas genéticas en la morgue temporal habilitada en el puerto de La Guaira. Mientras tanto, la comunidad apela al esfuerzo colectivo para no permitir que la transición hacia la reconstrucción invisibilice la deuda moral con los desaparecidos.
La ayuda internacional reduce sus campamentos y el ruido de la maquinaria pesada se apodera gradualmente de la avenida costanera. Pero en la zona cero, donde las paredes mostraron la fragilidad del concreto, la paciencia de los sobrevivientes sigue midiéndose a la velocidad del trabajo manual.
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