Duelo en La Guaira: El dolor de una profesora tras perder a más de 200 alumnos
El impacto emocional del devastador doble terremoto que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio sigue mostrando sus rostros más desgarradores.
El impacto emocional del devastador doble terremoto que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio sigue mostrando sus rostros más desgarradores.
Familias afectadas por los recientes movimientos telúricos en el país han alzado su voz para denunciar severas dilaciones administrativas, desinformación y trabas burocráticas al intentar acceder al plan de financiamiento para reconstrucción y adquisición de vivienda anunciado por las autoridades.
La constante actividad telúrica en la franja costera central ha encendido las alarmas de miles de familias en el estado La Guaira.
Este martes 8 de septiembre, las autoridades avanzaron un paso decisivo para enfrentar los retos en infraestructura dejados por el evento telúrico registrado el pasado 24 de junio.
Las torres A y B del Complejo Residencial Luisa Cáceres de Arismendi, reducidas a estructuras inviables e inestables, dejaron de existir en el paisaje litoralense.
A más de dos meses del doble terremoto que sacudió la región central y costera del país, el balance real del impacto humano sigue sumido en la incertidumbre. Hasta la … Leer más
Hay tragedias que no sólo ponen a prueba a los gobiernos, sino que, además, ponen al descubierto la calidad de esos Estados. Como los terremotos. Tomemos, por ejemplo, los que han sacudido recientemente a Venezuela y Colombia.
A sesenta días exactos del doble terremoto de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudió las entrañas del país aquel 24 de junio de 2026, la tragedia en Venezuela no deja de sumar grietas.
Sentirse acompañados mientras se atraviesa por episodios que causan intenso dolor es un bálsamo que tranquiliza el alma.
A casi dos meses de la tragedia que sacudió las entrañas del centro-norte de Venezuela, el desastre por el doble terremoto del pasado 24 de junio sigue cobrando factura, no solo en la infraestructura y las pérdidas humanas, sino en el terreno de la información.
El cielo caraqueño volvió a descargarse con furia en las últimas horas, reviviendo la angustia de cientos de familias que permanecen en campamentos temporales desde la tragedia sísmica. Con lonas rotas, colchones empapados y el barro colándose hasta en las bolsas de ropa limpia, la consigna se repite como un clamor unánime entre los afectados: «Queremos volver a nuestros hogares».
A casi dos meses del devastador doble terremoto que sacudió la costa central venezolana el pasado 24 de junio, los números oficiales continúan revelando la magnitud de la tragedia humanitaria y el enorme desafío económico que enfrenta el país.
Lo que comenzó como una aparente apertura tras los drásticos giros políticos registrados a principios de año en Venezuela, parece estar retrocediendo a viejos e incómodos hábitos de hegemonía comunicacional.
Han transcurrido semanas desde aquel 24 de junio cuando la tierra se fracturó en dos tiempos casi simultáneos. El denominado «doblete sísmico» —dos sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron la costa central y el occidente del país— no solo dejó tras de sí un rastro de escombros y pérdidas materiales, sino que dejó al descubierto la profunda vulnerabilidad habitacional de miles de familias venezolanas.
El presidente de la CVC, Gustavo García Carrasquero, advirtió que una recolección de escombros sin protocolos de ingeniería forense eliminaría las pruebas materiales indispensables para determinar por qué colapsaron tantas estructuras.
Tras el embate telúrico del pasado 24 de junio de 2026, el mapa sociopolítico y económico de Venezuela ha comenzado a redibujarse silenciosamente. En el centro del país y la costa central, la devastación física dejó al descubierto la fragilidad de la infraestructura urbana; en las mentes de miles de venezolanos, dejó un fenómeno psicológico aún más profundo: el trauma a las alturas.
A más de un mes de los terremotos que sacudieron la franja norte y central de Venezuela el pasado 24 de junio, la incertidumbre mantiene en vilo a cientos de hogares venezolanos.
El silbido de la maquinaria pesada retumba entre las ruinas del litoral central venezolano. Un mes después de los terremotos del 24 de junio de 2026, las sirenas de emergencia se han apagado gradualmente, pero el silencio que las sucede no trae paz.
A más de un mes del devastador evento telúrico que sacudió la región centro-norte del país, la ciencia sismológica continúa uniendo las piezas de una de las jornadas sísmicas más complejas registradas en la historia reciente de Venezuela.
Transcurridos un mes y un día de la tragedia sísmica que sacudió el centro y norte de Venezuela el pasado 24 de junio, la silueta de los helicópteros de transporte y el movimiento de uniformados estadounidenses en las zonas afectadas llegó a su fin. El Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) formalizó la salida del último contingente de sus fuerzas militares desplegadas en suelo venezolano para labores de socorro.