10 Pasos para perder grasa abdominal sin contar calorías

Perder grasa abdominal no se resuelve con una sola cosa

El Dr. Carlos Jaramillo explica los 10 pasos reales para perder grasa abdominal, sin dietas de moda, sin soluciones mágicas y sin vivir contando calorías.

Créditos al canal Dr. Carlos Jaramillo en YouTube

10 Pasos para perder grasa abdominal

Perder grasa abdominal no se resuelve con una sola cosa. El déficit calórico funciona un tiempo y después deja de funcionar. Porque el cuerpo se adapta y baja su gasto energético, igual que un celular entrando en modo ahorro. Por eso el primer paso no es una dieta: es invertir en ti y hacerte exámenes. Curva de glucosa, curva de insulina, perfil lipídico, ácido úrico, PCR ultrasensible, vitamina D y perfil tiroideo completo (TSH, T3 libre, T4 libre y anticuerpos). Sin saber qué está pasando en tu cuerpo, cualquier plan es adivinar.

Después viene la alimentación, y ahí la prioridad es la proteína. Por lo menos 1,5 gramos por kilo de peso al día, de buena calidad. Acompañada de grasas saludables del aguacate, el aceite de oliva y el huevo. Proteína y grasa buena te dan control de la #Insulina y saciedad sostenida. Al ejercicio hay que darle las dos caras: ejercicio aeróbico de zona dos al menos dos veces por semana —caminar a un paso en el que podrías conversar, pero no querrías— y pesas tres veces por semana. Recuperar #MasaMuscular mejora la sensibilidad a la insulina, le da a la glucosa dónde entrar y facilita la lipólisis, que es cuando el cuerpo empieza a usar la grasa como energía.

Pasos para perder grasa abdominal

El estrés y el sueño pesan tanto como el plato. El cortisol crónicamente elevado sube la glucosa en sangre, sube la insulina, suprime la melatonina y termina en inflamación crónica y estrés oxidativo. Dormir menos de seis horas impide que el cuerpo se repare, y como el músculo se forma en la noche, mucha gente entrena bien y aun así no gana masa muscular. Además, se alteran la leptina y la grelina, las hormonas del apetito y la saciedad, y aparece esa grasa blanda que se siente como una almohada. El estrés también baja el pH del estómago, altera la microbiota y afecta la asimilación de nutrientes.

Los últimos pasos cierran el círculo: hidratación real, que depende de tomar suficiente agua y de tener electrolitos —sodio, potasio y magnesio— para que el agua se mueva entre los compartimentos del cuerpo; controlar o retirar por un tiempo los azúcares simples y los almidones refinados; y comer mucha fibra de vegetales verdes fibrosos, que junto con la proteína estimula de forma natural el GLP-1. Y luego lo que casi nadie dice: esto no pasa en un mes ni en dos, las mesetas son parte del proceso y el fin nunca debería ser adelgazar. El fin es recuperar el control de tu biología; la buena composición corporal es la consecuencia.

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