Las calles populares del distrito San Martín de Porres, en el norte de Lima, amanecieron con una calma engañosa. En la intersección de Urubamba y Sullana, la cotidianidad del comercio informal fue interrumpida por un despliegue relámpago del Equipo Especial Sensitivo Contra el Crimen Organizado Transnacional (EESCCOT) de la Policía Nacional del Perú. El objetivo: Ibelmery Adon Colina Maldonado, de 48 años, conocido en el hampa trasnacional bajo el alias de «R15».
Para el ciudadano común en Caracas o Maracay, el Tren de Aragua evoca la sombra de una franquicia criminal que desterró la tranquilidad comunitaria. Sin embargo, para las agencias de inteligencia del continente, la figura de «R15» encarnaba la expansión silenciosa pero letal de la megabanda en la franja del Pacífico.

Del refugio clandestino al rastreo multinacional
Colina Maldonado no era un delincuente común de esquina. Con casi seis años asentado en Chile, «R15» manejaba presuntamente los hilos de extorsiones y secuestros de alto impacto en Santiago, operando desde la clandestinidad. Su nombre figuraba en rojo en los archivos de la Policía de Investigaciones (PDI) chilena, que lo vincula de forma directa con la administración de casas de cautiverio —entre ellas, la utilizada en el cruento secuestro de un venezolano en Estación Central ocurrido en mayo de 2026— y con la coordinación de células de cobro.
Acorralado en territorio chileno, «R15» logró cruzar la frontera de forma irregular e internarse en Lima utilizando documentación falsa para despistar a los controles migratorios. Pero el mapa de impunidad se achicó rápidamente.
El golpe de gracia no fue obra del azar, sino de la arquitectura de cooperación internacional. Gracias al convenio de intercambio táctico firmado entre las autoridades peruanas y el Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos, sumado al flujo continuo de inteligencia de la PDI chilena, las agencias triangularon la señal de su paradero.
El cerco contra las franquicias del crimen
El general César Astudillo, ministro del Interior de Perú, confirmó la efectividad del procedimiento tripartito y anunció que «R15» será inmediatamente expulsado y entregado a la justicia chilena, donde enfrenta graves cargos que podrían acarrearle décadas en prisión.
Este golpe en Lima coincide con la reciente captura en Bogotá de alias «Páez» o «Nairobi», demostrando un patrón claro: los cabecillas de la megabanda ya no encuentran refugios seguros en la región. La articulación entre el FBI, las policías locales y las fiscalías suramericanas busca desmantelar la estructura financiera y operativa que el Tren de Aragua exportó a lo largo del continente. Para los millones de venezolanos honestos que hacen vida dentro y fuera del país, la caída de alias «R15» reafirma que la justicia transnacional, aunque paciente, termina cerrando las salidas de la impunidad.
Por Redacción Curadas
Somos Curadas.com Tu compañía en información
Únete a Curadas en tus redes sociales y aplicaciones favoritas
Nos alegra que te guste Curadas y quieras unirte a nosotros. Tienes varias formas de ser parte de Curadas:
- Síguenos en las redes sociales
- Entra a un grupo de Telegram o WhatsApp
- Recibe nuestro boletín en tu correo electrónico
Aquí tienes los enlaces a las redes sociales de Curadas
Recibe nuestro boletín por correo
Si quieres decirnos algo:
- Comenta al final de cualquiera de nuestras publicaciones
- Menciónanos en las redes sociales
- Escríbenos a [email protected]
🗣️ Únete a la conversación
Inicia sesión con tu cuenta de Telegram en un clic para debatir esta noticia con la comunidad de Curadas, libre de spam.