Las personas que toman notas a mano en una reunión no están anticuadas
En la era de la digitalización absoluta, donde las salas de juntas están pobladas por el tecleo incesante de portátiles y tabletas, un gesto aparentemente obsoleto está reclamando su lugar en la cima de la eficiencia cognitiva. Quienes insisten en asistir a las reuniones con un cuaderno y un bolígrafo no son nostálgicos descolocados en el siglo XXI; según la psicología y la neurociencia moderna, son los profesionales con mayor capacidad de análisis de la sala.