La relación inquebrantable de Xi Jinping y Putin
Bajo el estruendo de una salva de cañones y el ondear de banderas rojas y tricolores, el corazón político de China se convirtió en el escenario de una de las coreografías diplomáticas más significativas del año. En el Gran Salón del Pueblo, con la imponente Plaza de Tiananmén como testigo, el presidente chino, Xi Jinping, y su homólogo ruso, Vladímir Putin, se fundieron en un cálido apretón de manos para enviar un mensaje inequívoco a la comunidad internacional: la alianza entre Pekín y Moscú es una roca impenetrable frente a las «turbulencias mundiales».