Tener oído absoluto – por Rodolfo Izaguirre
En el 23 de enero vivió una madre soltera con su hija de apenas ocho años. Ambas parecían haber sido rozadas por las alas de un ángel, porque poseían el don del canto como no había escuchado nunca antes.
En el 23 de enero vivió una madre soltera con su hija de apenas ocho años. Ambas parecían haber sido rozadas por las alas de un ángel, porque poseían el don del canto como no había escuchado nunca antes.