¡No sabemos leer! – por Rodolfo Izaguirre

Hoy, las exclamaciones españolas de tiempos pasados me hacen reír y hago esfuerzos por imaginar los comportamientos de quienes las pronunciaban: Cáspita, Pardiez, Demóntres, Voto a sanes y situaciones rigurosamente absurdas como ésta: «¿Qué hora es? ¡Las doce! ¡Feliz vos que sabéis la hora en que vais a morir! ¡Defendeos!» Y sacaban las espadas sin saber quiénes eran ninguno de los dos. 

Leer más

¿Cómo se contesta la 3ra pregunta? – por Rodolfo Izaguirre

en el examen de Derecho Romano, le escuché en un susurro ahogado: «¡Izaguirre! ¿Cómo se contesta la tercera pregunta?»

Leer más

Tener oído absoluto – por Rodolfo Izaguirre

En el 23 de enero vivió una madre soltera con su hija de apenas ocho años. Ambas parecían haber sido rozadas por las alas de un ángel, porque poseían el don del canto como no había escuchado nunca antes.

Leer más

Ustedes me han enseñado a vivir – por Rodolfo Izaguirre

Estas son algunas de las palabras que pronuncié en un almuerzo en La Isabela, la acogedora casa de Faitha Nahmen: cada vez que enfrento a un auditorio pienso que en las personas que lo integran hay algo que no saben.

Leer más

El ángel de la muerte – por Rodolfo Izaguirre

En los primeros años del cristianismo unos herejes llamados gnósticos intentaron construir una ideología cristiana con concepto tomados de la mística griega y oriental que visualizaban al Ángel de la Muerte como un pie pisando una mariposa.

Leer más

La internacional – por Rodolfo Izaguirre

Un niño, en representación del alumnado del Instituto de Educación Integral que dirigía Belén San Juan, sacó del bolsillo de la camisa de su uniforme un papelito. Lo miró y comenzó a cantar la Internacional con lamentable desafinación.

Leer más

Trotar en el Parque del Este – por Rodolfo Izaguirre

Corrí el perímetro del Parque del Este, por todas sus caminerías o dentro de él sin rumbo determinado, a campo traviesa y vi desaparecer el barco del Almirante

Leer más

Ocuparnos de la política – por Rodolfo Izaguirre

La política entendería finalmente que lo que hace avanzar a los pueblos no es necesariamente la economía, sino la cultura.

Leer más

Desvanecerme en los helechos – por Rodolfo Izaguirre

Me gusta lo que voy a escribir porque me referiré a mi familia, es decir, a mis seis hermanos.

Leer más

El corazón – por Rodolfo Izaguirre

El corazón, lo sabemos, es un órgano muscular que funciona como la bomba principal del sistema circulatorio que impulsa sangre oxigenada a todo el cuerpo.

Leer más

¡La gallina echada! – por Rodolfo Izaguirre

“¡Cógela como a una gallina echada!”. Me sobresalté y pregunté: ¿Quién ha escrito ese verso tan nuevo en la poesía venezolana?

Leer más

Las guacamayas – por Rodolfo Izaguirre

Diariamente, a las seis de la mañana corro la persiana y abro la ventana de mi cuarto.

Leer más

La Navidad – por Rodolfo Izaguirre

Somos buena gente, pero también podemos ser mala gente. Ocasionalmente, podemos ser perversos y malvados o serlo a tiempo completo y la Navidad es un buen ejemplo del piquete al revés.

Leer más

El arbolito de navidad – por Rodolfo Izaguirre

Mientras vivíamos en casas, las familias no necesitábamos de pinos convertidos en arbolitos navideños de clara estirpe alemana o norteamericana, porque recreaba el espíritu de la Navidad con nacimientos que ocupaban amplios espacios para que naciera allí el hijo de Dios en medio de animales de granjas y tres Magos de Oriente.

Leer más

Con las botas puestas – por Rodolfo Izaguirre

Crucé toda Ciudad de México sin salir de Reforma para comprar unas botas de motocross y equipar debidamente a mi hijo mayor que se abrazaba a ese deporte. 

Leer más

Mi vida cabe en tres letras – por Rodolfo Izaguirre

La vía del Corno en uno de los barrios más pobres de Florencia, está situada cerca de la vía del Leone y del Palazzo Vechio, tiene cincuenta metros de largo, cinco de ancho y carece de aceras. Allí se concentró la vida humana cuando Vasco Pratolini (Florencia, 1913 – Roma,1991) publicó en 1947

Leer más

Florecerá la vida… No existirá el dolor – por Rodolfo Izaguirre

Sé quien fue Holderlin y en mis pensamientos intenté infructuosamente entrar en el castillo de Kafka. En París, en una tarde lluviosa, probé una magdalena de Marcel Proust mientras leía a Joseph Conrad, pero también sé quien fue Alfredo Lepera porque es el autor de El Día que me quieras y fue él quien dijo que ese día endulzará sus cuerdas el pájaro cantor.

Leer más

La palabra de Eugenio Montejo – por Rodolfo Izaguirre

Durante un tiempo el poeta Eugenio Montejo vivió en los Palos Grandes. Alguna vez le dije: «En la ciudad  están muy preocupados”. ¡Su rostro se alarmó! “¿Pasa algo?”, preguntó. “Me dijeron que usted había salido a buscar un adjetivo y no ha vuelto”, respondí.

Leer más

La amorosa mirada colonial de Villanueva – por Rodolfo Izaguirre

En un libro suyo titulado “Caracas en tres tiempos”, le preguntan al autor Carlos Raúl Villanueva, si le gustaba lo colonial, y este respondía: “A mí sí me gusta, lo que pasa es que no soy un copista. Si usted me regala La Vega o me regala la Quinta Anauco, o me regala la casa del Club Caraballeda, estaría encantado. Pero yo sería incapaz de hacer un falso colonial”.

Leer más