Una revelación infernal – por Rodolfo Izaguirre
Tuve un sueño que puede considerarse mas bien, si se quiere, como una pesadilla insólita e infernal. Estaban en la puerta del cielo San Pero y Dios con sus barbas blancas a imagen y semejanza nuestra como nos enseñó la Santa Iglesia discutiendo qué iban a hacer conmigo porque ninguno de los dos me aceptaba en el cielo porque confundían mi nombre con algún chavista impresentable o por temor a mis críticas; y habían recibido la notificación de que en el Infierno tampoco estaban dispuestos a recibirme lo que explica por qué sigo viviendo en Caracas con 95 años encima.