Si quieres alcanzar la longevidad, pon un poco de soya en tu vida.
Si quieres alcanzar la longevidad, pon un poco de soya en tu vida.

Si quieres alcanzar la longevidad, pon un poco más de soya en tu vida.

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Las judías de soya son minicentrales de energía repletas de nutrientes capaces de combatir las enfermedades. Contienen compuestos anti-cancerígenos, son beneficiosas para el corazón y pueden aminorar los síntomas de la menopausia. Y para colmo hasta pueden tener un sabor agradable.

Deberíamos consumir más soya. Las personas más longevas del planeta son los habitantes de la isla japonesa de Okinawa. Estas islas están pobladas por más personas centenarias que ninguna otra región del mundo. Y además de vivir más tiempo, permanecen en forma y activos hasta el final de sus vidas.

Sin ir más lejos, entre los mayores de setenta años hay una gran afición por las artes marciales, al igual que por el baile y la jardinería. Comparados con los occidentales, los isleños envejecen lentamente y tienen menos posibilidades, un ochenta por ciento menos, de padecer enfermedades cardíacas; un veinticinco por ciento menos de posibilidades de padecer cáncer de mama o de próstata; la mitad de posibilidades de padecer cáncer de colon y también menos posibilidades de padecer demencia.

De hecho, disfrutan de una media de un noventa y siete por ciento de vida libres de enfermedades.

Según un estudio sobre los isleños desarrollado a lo largo de veinticinco años, su longevidad se debe en gran parte a una cosa: su amor por la soya. Los habitantes de Okinawa toman alrededor de ochenta y cinco gramos al día en forma de miso, tofu, salsa de soya y leche de soya.

Una Buena Idea…

Ha llegado la hora de que te enfrentes a tu miedo al tofu. De acuerdo, es blanco, blando e insípido, pero cocinado de la manera correcta puede resultar delicioso. La clave está en marinarlo antes de cocinarlo. Primeramente, escurre bien el agua acumulada y sécalo con un paño.

Córtalo en dados o a tiras y ponlo a marinar durante una hora en cuatro cucharaditas de aceite de soya o de girasol, cuatro cucharaditas de zumo de limón, tres cucharaditas de salsa de soya, dos cucharaditas de miel y una de jengibre rayado.

Retíralo del marinado y saltéalo en un wok durante dos o tres minutos hasta que esté dorado. Añade verduras picadas como zanahorias, cebollín, pimiento rojo, champiñones, col china y el resto del marinado. Saltéalo durante cuatro o cinco minutos y sírvelo.

Pero la historia no acaba aquí. En el resto de Japón, donde la dieta también es rica en productos de soya, la tasa de cáncer de mama es la más baja del mundo. Y en los países consumidores de soya como Corea, se sitúa entre una sexta y una décima parte por debajo de la de los países occidentales.

Parece que las mujeres que siguen una dieta rica en soya poseen un tejido mamario menos denso que las mujeres con dietas bajas en soya, y una alta densidad del tejido mamario se relaciona con altos niveles de cáncer de mama.

Se piensa que las judías de soya contienen alrededor de seis compuestos diferentes anticancerígenos, siendo los más potentes de todos las isoflavonas. Las isoflavonas bloquean los estrógenos, una hormona ligada al riesgo elevado de padecer cáncer de mama, y a la testosterona, que interviene en la aparición del cáncer de próstata.

Se ha demostrado que una isoflavona conocida como genistein es capaz de devolver las células cancerígenas a su estado normal. Puede incluso anular los vasos sanguíneos de los tumores existentes, interrumpiendo su crecimiento.

Sin ir más lejos, parece plausible que una reducción repentina de la cantidad de soya en la dieta fue la responsable de que los japoneses que emigraron a América presenten hoy tasas elevadas de cáncer de próstata. Una teoría es que el cáncer ya estaba presente antes de que partieran hacia América, pero estaba controlado por la presencia de soya en su dieta. Una vez que el consumo desciende, el cáncer aparece.

La soya también es buena para el corazón. Reduce los niveles del colesterol malo (LDL) y eleva los del bueno (HDL), ayudando a mantener las arterias limpias. Un estudio demostró que incorporarla en la dieta reducía en un veintiséis por ciento los niveles de colesterol de las personas con riesgo de padecer una enfermedad del corazón. Otros estudios han demostrado que puede ayudar a reducir los síntomas de la menopausia.

Otra Idea Más…

Los alimentos ricos en isoflavonas son maravillosos para fortalecer los huesos.

La soya se ha granjeado una cierta fama de ser un alimento alternativo pero si eres alérgico a las herboristerías puede ser que no te resulte muy atractiva. Pero últimamente se está haciendo cada vez más popular, al igual que las herboristerías, y ahora se pueden comprar productos de la soya en la mayoría de los supermercados. Busca tofu (queso de soya) leche de soya, salsa de soya, sopa de miso y las judías enteras. He aquí algunos consejos.

  1. Ponle leche de soya a los cereales que tomas para desayunar.
  2. Busca edamame en las tiendas de productos asiáticos. Se trata de judías de soya frescas en su vaina. Simplemente prepáralas al vapor, sácalas de la vaina y cómelas.
  3. Pide en la cafetería que te preparen el capuchino con leche de soya.
  4. Añade a la sopa judías de soya de lata (las puedes adquirir en las herboristerías).
  5. Busca en el supermercado yogur y helado de soya para el postre.
  6. Bate leche de soya, unos gramos de tofu y un plátano o un puñado de bayas para preparar un batido para el desayuno.
  7. Utiliza tofu picado en lugar de la típica carne picada para preparar la salsa de boloñesa.

La Frase:

«¿Alguna vez te has fijado en los clientes de una herboristería? Están pálidos y delgados. En un asador lo que ves son personas robustas y mofletudas. Se están muriendo, por supuesto, pero tienen un aspecto magnífico».

Bill Cosby

 

 

Tomado de: Sally Brown. Vive más y Mejor. Técnicas anti-ageing para conservar la salud y la juventud, de la colección 52 Ideas Brillantes de la Editorial Nowtilus, Madrid 2005.

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