Pandemias: los virus que tienen en vilo al mundo

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La OMS elaboró un listado de entre 8 y 10 «enfermedades prioritarias» que podrían enfrentar con escenarios de emergencia.


Terminaba la Primera Guerra y el mundo, sin saberlo, se acercaba a otro capítulo letal de su historia, uno que dejaría millones de muertos más que la gran contienda.

La influenza irrumpió en marzo de 1918 en un campo de entrenamiento de soldados en Kansas; muchos de esos efectivos después fueron desplegados en Europa.

En los siguientes 18 meses, el virus había matado a 50 millones de personas, entre 1% y 2% de la población global. La intensidad de la enfermedad y su irrefrenable y rápida expansión descolocaron a científicos, gobernantes, pacientes; el mundo, ya paralizado por la guerra, quedó perplejo.

El potencial impacto de esa enfermedad sin nombre es apocalíptico: 80 millones de muertos y un costo de 3 billones de dólares, 5% de la economía global. «El mundo no está preparado para esto», dijo el panel internacional, en un desesperado llamado de atención.

Pasaron 101 años y el salto cognitivo, tecnológico, sanitario y científico que dio la humanidad era inimaginable en 1918. Sin embargo, como en ese penoso momento de la historia, hoy el mundo enfrenta la misma amenaza, con otro nombre pero con la misma letalidad.

Y los virus, como esas condiciones, también mutan, se reproducen y muchas veces le llevan la delantera a los investigadores.

Los virus

El elemento de sorpresa es el mayor miedo de los organismos internacionales ante un masivo brote de un patógeno nuevo. Los virus evolucionan y cambian y, en varios casos, no hay suficiente investigación para identificarlo ni drogas para combatirlo ni planes sanitarios para contenerlo.

Algunos son conocidos y ya desafiaron a la humanidad. Todos se destacan por haber sido imprevisto cada uno en su momento; el elemento sorpresa es su rasgo más amenazante.

Por su parte, el zika tuvo en vilo a América del Sur en 2015. Transmitido por el mosquito Aedes Aegypti, surgió en Brasil y pudo extenderse a otros países, como Argentina y Colombia y dejó un rastro de microcefalia en la región.

El elemento sorpresa estuvo presente en 2003 y 2009 cuando irrumpieron las primeras pandemias de este siglo, la del SARS, en 2003, y la de la gripe A, en 2009, ninguna tan letal como la influenza. Pero la ciencia ya logró descifrar esas enfermedades, algo que no logró con todas y con una en especial, una que no conoce.

La “enfermedad X” está entre esas 8 o 10 prioritarias de la OMS. No es un patógeno específico, es un concepto, un nombre en código para describir lo desconocido y para alertar que ese virus altamente infeccioso puede aparecer de repente y volver locos a científicos, gobernantes, organismos internacionales, laboratorios y pacientes.

Esa es la enfermedad que, según el panel internacional, tiene el potencial de causar 80 millones de muertes. Y puede provenir de una serie de variables “naturales” o incluso ser el producto del bioterrorismo.

Las condiciones

Como en 1918, los escenarios en que se potencian y expanden los virus son las guerras o las crisis que imitan la devastación propia de una contienda bélica; son catástrofes humanitarias fértiles para los brotes infecciosos.

 

 

Continuar leyendo Vía EL NACIONAL.

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