El magnesio se puso de moda en Venezuela a principios de este siglo.  Muchísimas personas se unieron al boom por los beneficios para nuestro organismo, casi milagrosos, que le atribuyen al mineral. Pero al poco tiempo fueron muy pocas las que perseveraron debido al horrible sabor que tenían estas sales cristalizadas que vendían en sobres en las farmacias.

A través de los correos electrónicos se hizo viral una cadena (en esa época no existían las redes sociales) que contaba el testimonio de un sacerdote brasileño que experimentó una mejoría notable en su cuerpo – había llegado al extremo de no poder caminar debido a sus problemas de columna – gracias al consumo del cloruro de magnesio.

Dos décadas antes también había llegado a las manos de Ana María Lajusticia un libro titulado Virtudes curativas del magnesio, escrito por el sacerdote jesuita Ignacio Puig. Graduada en Ciencias Químicas por la Universidad de Madrid, leyó el libro con total escepticismo. ¡Le costaba creer que este mineral tuviera todos los beneficios para la salud que le atribuía el religioso!

Sin embargo, le llamó la atención que señalara que el magnesio también era bueno para tratar los furúnculos. Ella, que había sufrido de este mal en su rostro – asegura que su cara se asemejaba a la superficie lunar debido a los furúnculos – decidió probarlo a ver qué tal le iba.

El testimonio de Lajusticia

En ese momento Ana María Lajusticia tenía 49 años. Además de los furúnculos, sufría de dolores en todo su cuerpo debido a una severa artrosis. La aplicación de cortisona para contrarrestar los dolores que le producía la artrosis, más la mala alimentación, terminaron convirtiéndola también en diabética.

Ella cuenta que los dolores eran tan intensos que no podía ni llevar los brazos a su espalda para abrocharse el sostén, algo tan simple y cotidiano en la vida de una mujer.

“En un mes y medio mi piel lucía mucho mejor (…) Cuando iba al doctor y le decía que había mejorado al usar el magnesio, prácticamente se reía de mí.  Los médicos decían que la artrosis, es decir, el cartílago desgastado, no se regenera jamás. Yo seguí tomando magnesio y se me quitaron los calambres. Dormía mucho mejor. A los tres años pude quitarme el corsé que llevaba desde hacía 21 años”, contó en una entrevista Lajusticia, quien hoy tiene 95 años.

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En vista de las mejorías que experimentó su cuerpo decidió comenzar a estudiar todo lo que se había escrito sobre el magnesio y a asistir a cuanto congreso se hiciera en el mundo sobre este mineral. Hoy se jacta de tener la más completa bibliografía sobre las propiedades del magnesio y la pone a disposición de todo el que quiera ahondar en la investigación.

“Me dediqué a investigar para curarme. Lo que yo he hecho ha sido recoger toda la información que había previa y la he intentado unir y explicar. He explicado el papel del magnesio con rigor científico. Pero yo no he sido descubridora de nada. Yo he sido pionera en sacar el magnesio para consumo de la gente como suplementos”, dijo Lajusticia en una entrevista con el portal Sur, de España.

Lo que sabe del magnesio

Y no solo a estudiar, sino también a predicar – como ella misma lo califica – las bondades del magnesio, por lo cual ha dictado cientos de charlas y conferencias, principalmente en España.

Hoy sabe que el magnesio influye en al menos 320 reacciones químicas. “Son muchas, pero, en resumen: interviene en la contracción y relajación muscular y, por lo tanto, en el trabajo del corazón; en la síntesis de las proteínas y en el trabajo mental”, sostiene.

También está involucrado en el metabolismo energético, en la degradación de ácidos grasos, en el balance del estado mineral óseo, en las reacciones hormonales y en el funcionamiento del sistema nervioso.

“Este conjunto de acciones son el punto de inicio de una larga cadena sintomatológica que se inicia con un déficit en alguno de dichos procesos y se extrapola hasta alterar la actividad de otros sistemas como por ejemplo el óseo, respiratorio, digestivo, circulatorio, reproductor e incluso inmunológico”, asegura Lajusticia en su libro Magnesio: un nutriente fundamental para mantener el equilibrio de nuestro organismo.

“Irritabilidad, tensión nerviosa, estrés, inquietud, temblores, calambres musculares, espasmos en los párpados, hipersensibilidad a los ruidos, arritmias, hipertensión, dolores de cabeza, mala visión, fatiga, debilidad, pérdida del apetito, náuseas y vómitos son los principales síntomas producidos por déficit de magnesio en el organismo y que la mayoría de personas desconocen, asocian a otras causas y tratan con fármacos que, en lugar de solucionar, simplemente disimulan la causa”, agrega.

Entre otros beneficios, el magnesio

-Relaja y flexibiliza la musculatura
-Refuerza la salud cardiovascular
-Equilibra el sistema nervioso
-Favorece el sueño reparador
-Contribuye a la síntesis de colágeno, proteína imprescindible para la salud muscular, ósea y articular
-Ayuda a absorber y fijar el calcio
-Disminuye la aparición de caries
-Alcaliniza el organismo y contribuye a la eliminación de toxinas
-Aumenta la secreción de insulina

El colágeno también es sumamente importante para nuestro organismo. Su importancia va mucho más allá de ayudarnos a tener una piel bella y tersa. Es la proteína que forma los huesos, cartílagos, tendones y ligamentos, encías, paredes del tubo digestivo, córnea y uñas.

“Su función es reponer el desgaste de todo esto, porque el colágeno forma casi el 40% de la proteína total del cuerpo. Además de en todo el esqueleto, abunda en muchos tejidos”, sostiene Lajusticia.

La artrosis se puede curar

Es por ello que la investigadora asegura que el magnesio, en combinación con los suplementos de colágeno, ayuda a curar la artrosis, beneficio que ella misma ha experimentado.

La artrosis se origina por el desgaste de los cartílagos y a partir de este problema se producen rozamientos entre los huesos o los nervios, provocando fuertes dolores y un deterioro del sistema óseo, explica.

Son muchos los pacientes que han oído la sentencia de que el cartílago desgastado no se regenera jamás y que, por tanto, su enfermedad es incurable. Pero Lajusticia asegura que esto no es cierto y así lo dice en su libro La artrosis y su solución. “La artrosis es en realidad un problema de la química del cuerpo y hay solución para este problema”, sostiene.

Y hay una última recomendación, también importantísima, que hace Lajusticia.

“Es importante tener claro que todos los preparados de magnesio, una vez que interaccionan con el ácido clorhídrico presente en el estómago, se transforman en cloruro”.

¿Qué quiere decir esto? Pues que ya no tenemos que consumir el cloruro de magnesio en sales, de tan desagradable sabor, que conocimos hace unos cuantos años y que, por cierto, a muchos causa diarrea. Hoy podemos encontrar el magnesio en cápsulas, de fácil ingestión, en cualquier farmacia del país y con las mismas y excelentes propiedades.

Así que ¿para qué complicarnos la vida preparando y tomando el cloruro de magnesio? ¡Tomemos las cápsulas y obtengamos los mismos beneficios!

Si quieres saber más sobre el magnesio y sus propiedades, puedes visitar la página de Ana María Lajusticia

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